sábado, 6 de abril de 2019

El evangelio marginado

Interesante libro en el cual su autor, un teólogo, José María Castillo,  hace un recorrido histórico del cristianismo, buscando las raíces de su progresiva degeneración hasta llegarse a convertir en lo que es, mayoritariamente, hace mucho tiempo: una fe, una religión, que vive de espaldas e incluso en contra de lo que debiera ser su libro inspirador, el Evangelio.

El cristianismo más auténtico, el que debe basarse en El Evangelio implicaría más que una fe, el seguimiento de Jesús. Es decir inspirarse en su vida, en su predicación. Y esta se situaba, evidentemente, al lado de los pobres, los marginados, los excluidos, los sin poder .

¿De dónde viene, por tanto, que el cristianismo acabara convertido en un sistema de poder, de acumulación de riquezas, de adoctrinamiento para hacernos creer en gobernantes y poderosos?. El libro rastrea los comienzos del cristianismo y señala varias causas: primero, la no existencia de los escritos evangélicos durante un tiempo prolongado, hizo que no pudiera saberse con mayor exactitud qué propugnaba Jesús de Nazaret. Segundo, la falta de templos provocaba que los primeros cristianos se tuvieran que reunir en casas. ¿En que casas podían tener lugar estas reuniones?. En hogares amplios, por tanto en hábitat de personas ricas. Aquí comenzaron ya las primeras fracturas y enfrentamientos.

En tercer lugar, la figura de San Pablo. Si bien es cierto que fue un personaje fundamental en la extensión mundial del cristianismo, no conoció a Jesús, y su visión menospreció el Jesús humano, de carne y hueso, el que se hizo humilde y vivió con los humildes, denostando el poder, el dinero, los poderosos, llegando a morir en la cruz, como un proscrito, un delincuente; ensalzando un Cristo más despegado de lo terrenal, más divino, más abstracto, más neutral, eliminado para hacer triunfar su figura todo lo que de recuerdo peligroso para el Imperio y sus instituciones tenía.

En esa operación Pablo tuvo un enorme éxito, pero contribuyó a ocultar lo que debiera ser un cristianismo real, sentando las bases para lo que vino después. Entre el siglo IV y VI después de Cristo la religión cristiana primero se convierte en religión oficial del Imperio, pasando, esto no lo dice el autor, de perseguidos a persecutores, para en poco tiempo ser  casi totalmente integrada en las instituciones imperiales. También, por supuesto, muy pronto se desarrollaron en su interior una serie de cargos y jerarquías, que dinamitaron un mensaje según el cual los seguidores de la figura de Jesús debían constituir comunidades basadas en el servicio al prójimo, sin mandos, sin buscar poder ni riquezas, sino compartiendo y llevando una vida sencilla y frugal, la que corresponde a sirvientes del otro.

Es decir una sociedad del amor, en la cual todos son uno, todos se apoyan mutuamente. Todo esto con el Papado, los obispos, el sacerdocio y demás cargos se rompe, no sin resistencias y rechazos de creyentes, algunos de los cuales se marcharon a  los desiertos a llevar una vida más acorde con El Evangelio.

En mi opinión hay otro causa de la degradación, más profunda, de la que no se habla en el ensayo. Y es que en la fe religiosa, y el cristianismo también lo era en parte, además de un seguimiento de Jesús, las personas suelen buscar una esperanza de vivir más allá de la muerte del cuerpo físico. Esto se acaba convirtiendo en el centro, la base y el núcleo de cualquier religión. Lo que arrastra consigo que el ideario social, económico, moral y político que haya detrás, que en el caso del Evangelio existe y es claro, con independencia de la opinión personal que se tenga, desaparezca en gran medida, quedando reducida la fe a una serie de rituales, de normas vacías de sentido, de repeticiones de  oraciones y textos que no llegan, ni provocan ningún movimiento interior en las gentes. También en un moralismo que ponía la pureza por encima de la justicia, convirtiéndose por tanto en una nueva forma de fariseísmo, como aquellos que maquinaron para matar a Jesús.

Diferentes circunstancias, por tanto, provocaron el ascenso de un cristianismo ficticio, ajeno al Evangelio, apegado a ricos y gobernantes, sostenedor del orden político y del dinero .

¿Hay solución?. Quizá ya no. De existir esta, ¿como debería ser una fe cristiana nueva?. Leyendo el evangelio, la primera línea del cristianismo, las personas con más coherencia, valentía y coraje, debieran ser como Jesús y sus discípulos, comunidades errantes dispuestas siempre a hacer el bien, a predicar con el ejemplo, a vivir como siervos de los demás, ajenos a las tentaciones materialistas, de mando, éxitos, dineros y glorias mundanas.



La segunda línea, por decirlo de alguna manera, debiera constituir una suerte de fraternidades en los diversos ámbitos de la vida, del barrial al laboral, inspirada en el amor, es decir también en dar la mano a los otros, y en luchar por una nueva sociedad, donde la explotación del hombre por el hombre, la dominación, la mercantilización y cosificación de las personas, vaya desapareciendo para dar paso, poco a poco, a una sociedad cercana a la visión de ese libro marginado y olvidado por la mayoría de creyentes.

Tengo que reconocer que desde hace un tiempo, reconociendo el fracaso de tradiciones en las que me he formado, especialmente el anarquismo y el anarcosindicalismo, he llegado a la conclusión de que la base de una nueva forma de vida, de organización social, ha de ser espiritual, y un nuevo cristianismo podría jugar un papel importante. Sin esa espiritualidad, por supuesto unida a lo material, pues no debe darse una ruptura entre ambas realidades, mutuamente entrelazadas, las transformaciones sólo beneficiaran a una nueva y pequeña minoría, como siempre ha sido hasta ahora. Nunca saldremos de esa rueda infernal en que se suceden los tiranos y opresores, con nuestro consentimiento y beneplácito.

También creo, para terminar, que si el cristianismo no da un cambio radical, alentando otros caminos, otra forma de vida, su destino será su desaparición, ocupando su lugar otra espiritualidad, quizás mejor, pero quizás mucho peor.

domingo, 24 de marzo de 2019

Pedro Baños: Los amos del mundo

Dejemos de mirarnos el ombligo, que no tiene la menor importancia, y observemos el mundo que nos rodea, las formas que adquiere y el negro futuro que nos espera, desde el socioeconómico a otros, si no somos capaces de imaginar, crear y pensar de manera disidente. Les dejo con Pedro Baños, siempre interesante.






domingo, 17 de marzo de 2019

Cafarnaúm

Sensible, dura y realista a partes iguales, la película Cafarnaúm nos lleva a la vida de miles de niños y niñas de familias sin recursos, condenados a luchar desde muy temprana edad por las calles de Beirut para lograr algo de dinero, algo de comida con la que poder subsistir y ayudar a sus familias.

Cafarnaúm muestra la desolación que sacude muchos rincones del mundo, en esta caso del Líbano, el abandono, los malos tratos, la delincuencia desde la infancia, la tristeza, la venta de niñas para quitarse una boca a la que alimentar de encima; los inmigrantes, marginados entre marginados y sus vidas a salto de mata, con el miedo continuo a ser detenidos.

La película, sin embargo, no juzga. Da voz a los adultos para que comprendamos el porqué de su acción aparentemente cruel y despiadada con sus hijos. Víctimas, todos, de un sistema que abandonando a los adultos, abandona a sus hijos a la intemperie de unas callejuelas heladas, llenas de peligros, aunque de tarde en tarde salpicadas con el calor de una buena acción, de una mano compasiva.



Quizá, por señalar algún defecto, un exceso melodramático en el intento de llegar al público. Su mayor acierto, actores de la "calle". El niño, protagonista principal, está magistral en un papel que no es papel, sino vida real. También "secundarios" como la inmigrante etíope, realmente inmigrante y, por lo que leí, realmente detenida por la policía por ilegal mientras se rodaba la película.

Hace pocos meses, por cierto, visité el Líbano, las calles de Beirut,entre otras zonas del país,  pudiendo ver en directo los edificios y barrios destartalados, con sus enredaderas de miles de cables colgantes, todo salpicado por barrios acomodados, con rascacielos, con una animada vida nocturna. Una ciudad de tráfico endiablado, donde los escasos semáforos son como monigotes a los que nadie hace caso, y cruzar es una aventura. Con niños jugándose la vida vendiendo de todo a los conductores para sobrevivir un día más.

Personas que me resultaron en general amables, viviendo de momento en paz con independencia de la religión, algo inusual en Oriente Medio, tierra de conflictos y guerras sin fin. Cafarnaúm me ha traído todos esos recuerdos y vivencias cercanas, la de un turista privilegiado que asiste, impotente y con vergüenza silenciosa, a las enormes injusticias y desigualdades que asolan nuestro pequeño planeta.

viernes, 8 de marzo de 2019

Reflexiones sobre las movilizaciones de encuadramiento nacionales y feministas

En los últimos tiempos estamos asistiendo a movilizaciones de diferente signo, de nacionalistas o patrióticas hasta feministas; pero todas ellas, impulsadas por fuerzas dispares en apariencia, tienen un denominador común: el intento de las autoridades de encuadrar a la población y a la clase obrera bien bajo las banderas de la estelada y la rojigualda, bien promoviendo mediáticamente mañana, tarde  y noche el discurso de género como supuesta rebeldía.

El nacionalismo catalán, cuya táctica final para crear un nuevo Estado explotador y saqueador de sus ciudadanos era la vía eslovena, es decir conseguir el apoyo de una potencia extranjera y lograr organizar una fuerza armada, usando a los trabajadores de carne de cañón, no ha logrado el éxito esperado. Ningún estado de peso les ha reconocido, y la clase trabajadora, en su mayoría, no ha sido conquistada para la causa de sus dirigentes corruptos. Sólo sectores de la burguesía y pequeña burguesías, así como fundamentalmente del estudiantado, han sido abducidos por la falsa disidencia promovida por los partidos catalanistas.

Lo que sí provocó es una respuesta de las derechas nacionalistas españolas, que a imitación de la clase gobernante en Cataluña, se lanzó a una guerra patriótica, enarbolando banderas al viento, persiguiendo también una movilización masiva en defensa de la patria, que como en el caso de los dirigentes nacionalistas catalanes, era una movilización en defensa de sus privilegios, de sus negocios, de sus corrupciones.



Porque el nacionalismo y el patriotismo realmente existentes son el falso idealismo conque se encubre la dominación y la explotación de un grupo sobre la mayoría de los habitantes de un territorio. Algo que conviene sacar de tarde en tarde de paseo para hacer ver que la clase política, la burocracia y la burguesía dirigentes representan los defensores del bien común, de la ciudadanía, en vez de la realidad, una forma organizada de mantener y perpetuar el expolio de bienes y recursos, incluyéndonos a nosotros, los "recursos humanos".

Sin embargo, pese a que aún mantienen fuerza, los discursos y luchas patrioteras no logran el encuadre deseado para los dirigentes del aparato estatal. De ahí que el Estado y el Capital estén buscando una forma de ropajes progresistas que sea más efectiva para lograr el sometimiento servil de una sociedad expuesta a las consecuencias de una crisis sin fin. Esta ideología de estado se ha encontrado en el feminismo, de ahí el bombardeo mediático conque se nos somete a todas horas en las televisiones para hacernos creer en las bondades de tal sistema de ideas.



La nueva religión de Estado es muy efectiva a todos los niveles. En la clase alta y media alta, porque permite impulsar mecanismos de recambio en los puestos directivos de las empresas y las administraciones. Se busca la paridad de sexos en los puestos de gobierno y control de las clases asalariadas. Esto se ve claro en la defensa encendida que del feminismo hacen figuras femeninas de peso en el mundo de los negocios o los medios de comunicación y hasta la corona, de Leticia a Ana Rosa Quintana, entre otras.

En el resto de clases se propaga la idea, en gran parte falsa, de la brecha salarial-que en realidad viene marcada por la antes mencionada escasa presencia de mujeres en puestos de mando, no porque se pague más a los hombres por el mismo puesto y jornada de trabajo-, para impulsar protestas en la base social, haciendo creer que se lucha contra una injusticia, cuando en realidad se está tapando el proceso de empobrecimiento y precarización de los asalariados, por no hablar del paro. Un gran éxito para el capitalismo. De paso se agita el problema de las mujeres asesinadas, sin mencionar, claro, el fracaso de la Ley de Violencia de Género, culpabilizando a toda la población masculina, convertida en maltratadores potenciales.

Esto puede verlo por televisión, cuando se nos informó de la existencia de círculos de hombres, que por lo que pude observar consisten en reuniones donde se alienta una especie de autoodio a la condición masculina, agresores latentes .Todo muy bien pensado y planeado. Todo un proyecto de ingeniería social consistente en eliminar cualquier pulsión de agresividad o violencia, pues de esa manera nunca habrá una respuesta revolucionaria contra las autoridades, todo quedará en un Flower Power inofensivo.

La ideología feminista, por tanto, con su demagogia supuestamente anticapitalista, es la táctica de encuadre "militarista de progreso", cercana en ciertos aspectos al fascismo clásico, por cuanto éste también usaba una retórica anticapitalista que encubría la dominación real del capital, pero más efectiva por su apariencia progresista, que el fascismo patriótico y de banderas que usan las derechas españolistas y los catalanistas. Más efectiva pero no menos terrorista, intelectualmente hablando, que Casado, Rivera, Santiago Abascal y sus homónimos de Cataluña. Esta misma tarde escuchaba por la radio a una ministra de nuestro gobierno, creo que Carmen Calvo, expresar que: "quien no es feminista, no es demócrata".

¿Qué une, por tanto, a ambas movilizaciones de encuadramiento?. El espíritu autoritario y militarista. La preparación de la alfombra a patriotas y feministas, hombres y mujeres,  para el exterminio en masa en los campos de batalla.

En mi opinión, las crisis sin fin del capitalismo, provocarán, o al menos así lo deseo, más pronto que tarde, el desfonde de las tácticas movilizadoras de los poderes a izquierda y derecha. Se irá viendo que las banderas al viento y el griterío de unos y otros, de nada servirá. Que son distracciones, falsas disidencias, falsas rebeldías. Que la igualdad de sexos en la dominación y la explotación de la menguante mano de obra, no puede ser ningún ideal.

La clase obrera despertará, se dará cuenta de que las naciones, los nacionalismos, son su cárcel, su campo de vigilancia y control. Que el feminismo es una táctica divisoria, interclasista, para hacer más eficaz su aceptación de ser mercancías, objetos de usar y tirar.  Se retomará una lucha obrera y comunal autónoma, alejada de todos los partidos e incluso organizaciones sindicales de distinto tipo, anarcosindicalistas incluidas- siglas en descomposición, que se han tragado todos los sapos, del Proces al feminismo institucional-, convertidas en punta de lanza, bienintencionadas, de las tácticas de nuestros amos.

Cierto es que se perderá tiempo, un tiempo precioso, que se suma al perdido ante el señuelo de los partidos emergentes. Pero volverá la normalidad, la de la lucha esforzada por una sociedad sin clases, sin Estados nación, de solidaridad internacionalista, disolviendo la tinta de calamar de las trampas identitarias, nacionales, de género y otras. Como regresan siempre las golondrinas en primavera.

martes, 26 de febrero de 2019

La historia de un caballo

Sorprendente, emotiva y profunda, como casi todas sus novelas, este escrito de Tolstoi: La historia de un caballo , da voz a un noble y decrépito equino, condenado desde su nacimiento a la marginación por su peculiar aspecto físico, diferente al resto de sus congéneres.

Usando como protagonista a un caballo dotado de alma y sentimientos humanos,  el autor hace un vívido retrato moral y psicológico del ser humano y su tendencia a juzgar por las apariencias, de marginar al diferente, del trato brutal, mezclado a veces con explosiones de cariño y compasión. Pero como no podía ser menos la novela desmenuza la vaciedad de la clase noble, de los ricos de su país, Rusia, siempre intentando aparentar ser más que nadie, llevando una vida sin más sentido que la mera apariencia, el conquistar mujeres como trofeos que exhibir en sus vitrinas, de fiesta en fiesta, derrochando y malgastando, perdiendo rápidamente su vitalidad, embotados sus espíritus bajo el amor al placer sin freno, sin cortapisas.



Como demuestran casi todos sus escritos ,Tolstoi era a la vez un buscador de un sentido profundo y espiritual de la vida y un crítico de la sociedad de su época, todo ello mezclado con unas maravillosas descripciones de la naturaleza, de los seres vivos y un analista de la psiquis humana, con sus luces y sus sombras, sus ataduras y servidumbres, tanto de ricos como de pobres.

Desconocida entre sus grandes libros, la alegoría que representa La historia de un caballo merece ser rescatada para los lectores actuales que quieren al brillante, contradictorio y atormentado buscador de la verdad y de la fe, Lev Tolstoi, muerto lejos de la gloria y la fama, en una remota estación de tren, siempre insatisfecho, siempre en búsqueda de la buena vida, la que él pensaba representaba el Evangelio, Jesús de Nazaret, traicionado por las Iglesias.

sábado, 16 de febrero de 2019

¿Podría ser el Universo una Mente?

Es una hipótesis interesante, que puede tener visos de realidad, especialmente si tenemos en cuenta fenómenos como el entrelazamiento cuántico, entre otros. Este vídeo les hará reflexionar sobre ello.

Personalmente, a veces se me pasa por la cabeza una hipótesis muy loca y descabellada: la realidad sería algo parecido a un juego de muñecas rusas, con una figura debajo de otra y así sucesivamente. Esto viene porque se ha comprobado que, a nivel cuántico, la observación define una realidad, colapsa la función de onda .Por tanto nuestra conciencia, de alguna manera, también es creadora. Si crea múltiples universos o realidades, o si sólo traza un camino, eliminando totalmente otras posibles alternativas, se nos escapa. 

Pienso que nunca alcanzaremos la verdad. Porque aunque lleguemos a comprobar la idea del Universo como una mente, o un organismo vivo, siempre quedará el interrogante del origen de esa o esas conciencias. Quizás podamos teorizar la idea de que no existe un origen y final, pero nuestros sentidos y sentimientos, probablemente muy limitados, no pueden abrazar ese concepto. Lo que sí parece es que todo en el Cosmos está interconectado, por lo que la hipótesis de una conciencia conteniendo otras, y, quizás, estas otras conteniendo a su vez otras, se debe tener muy en cuenta.

¿Desaparecerá alguna vez todo, pues las últimas observaciones nos indican que el universo se encamina a su muerte por expansión indefinida y acelerada frente a la tesis del eterno renacimiento del Big Crunch, desde la primera conciencia a la última? .¿O algunos universos del multiverso pueden renacer eternamente? .¿Podemos definir el alma como la conciencia cuántica, que puede sobrevivir un tiempo tras la muerte cerebral, desgajada de nuestro yo material?. Y si existiera: ¿también perecería como parece que todo perece y perecerá en nuestro Cosmos? .Muchos son los interrogantes que, creo, quedarán sin respuesta.


sábado, 9 de febrero de 2019

Venezuela: la extensión del conflicto mundial y la verdadera naturaleza de la Modernidad

Antes de manera intermitente, y muy recientemente de manera fija, Venezuela se sitúa al fin como nuevo punto en el tablero de la lucha geopolítica entre las tres principales potencias, que han llevado al mundo a una evidente y nueva Guerra Fría.

Sin olvidarnos, por supuesto, del drama que afrontan los hermanos venezolanos, ante una política económica ruinosa y demagógica, una especie de estatalización patrimonialista y saqueadora del chavomadurismo, que ha organizado una suerte de narcoestado donde se ha enriquecido enormemente  la oligarquía dirigente en nombre de la revolución y el socialismo-mandos militares, miembros del Partido , policía...-  es desde el punto de vista geoestratégico  donde me gustaría centrar el análisis.

Con toda probabilidad la operación de la oposición, con el apoyo norteamericano, llevaba tiempo fraguándose .Su puesta en marcha para lograr el reconocimiento internacional ha sido muy cercana en el tiempo, curiosamente,  con la noticia del apoyo militar ruso al régimen madurista, fundamentalmente el envío de caza-bombarderos Tupolev, que pueden llevar carga nuclear. También está por medio el apoyo económico de China a Venezuela, pues no olvidemos que China está expandiendo su presencia económica por todo el globo, incluyendo Latinoamérica.

Estados Unidos, derrotado en Siria y en otros países, queriendo retirarse de algunos de ellos-quizás un repliegue táctico y temporal por el costo económico enorme de su presencia militar, que además no ha dado frutos-, necesita, de una parte, un desquite, de otra no puede permitir la influencia rusa en países muy cercanos, ni mucho menos la amenaza nuclear al lado, como quien dice, de sus fronteras. 

De ahí viene, en mi modesta opinión, la aceleración del proceso opositor frente al autoritarismo madurista.



Hay algo que nos llama mucho la atención de este conflicto, con riesgo de saltar de regional a mundial. Y es que los dos bandos enfrentados buscan el apoyo del ejército para triunfar. Quizá poca gente haya caído en que este llamado a la colaboración de las Fuerzas Armadas nos muestra, pese al velo que la Modernidad ha impuesto sobre ello, dónde reside en última instancia el poder: en los tanques, los misiles, las metralletas .

Se nos vende la imagen de la Modernidad como la era de la Razón, la justicia, la libertad, la igualdad, los derechos humanos, la democracia, el debilitamiento de las autoridades frente a los individuos y la sociedad civil, cada día más autónomos y emancipados.

Pues bien, este relato, un tanto simplista por mi parte si se quiere, pero más o menos con el que nos movemos, el que nos venden, salta por los aires con sólo mirar un pequeño país del mundo. La Modernidad, en su esencia, es la expansión tentacular de los poderes estatales y del capital, la conquista progresiva y lenta, pero sin fin a la vista , gracias al desarrollo tecnológico- que no es una herramienta neutra, sino que responde a los intereses de quienes nos gobiernan-, de las conciencias individuales, la propaganda  y el adoctrinamiento, el achatamiento de la imaginación de otra sociedad, de vislumbrar otras formas de vida. Y es, por tanto, la militarización, aunque ahora resulte en parte del mundo-la nuestra- menos visible, al no ver  golpes de estado como antaño y, por tanto, dar la sensación de que el peso y la influencia de lo militar en el devenir de nuestras sociedades es casi inexistente.

Alguien podría pensar que el caso venezolano es muy particular, y que no debe generalizarse. Pero recordemos cómo hace escaso tiempo nuestro gobierno, gobierno de coalición de izquierdas y que hace bandera del feminismo, hacía público el incremento del gasto militar; lo cual, por cierto, me reafirma en mi tesis de que el impulso institucional y del capital al feminismo tiene, entre otros objetivos ,como explotar y sacar el mayor dinero posible a la población en una etapa de crisis sistémica y dividir a los oprimidos por sexos, dificultando cualquier unión colectiva, tener la opción de movilizar a las mujeres junto con los hombres en el caso de que  estalle el conflicto mundial. 

Estamos, nos guste o no, en una fase clara de rearme, de militarización y renuclearización del mundo. Con una novedad significativa. Y es que si América Central y del Sur estuvo prácticamente ausente de los dos grandes conflictos que sacudieron el mundo ahora, por desgracia, puede verse afectada de lleno, especialmente el área del caribe. Aunque esperamos que Venezuela no acabe convertida en una nueva Siria, guerra donde se entrecruzarían los conflictos nacionales, regionales y mundiales.

Casi todo la tierra se ha convertido en terreno posible de un incendio, sin que parezca asomar ninguna reacción. Lógico, al desaparecer el imaginario revolucionario, volatilizado en los sesenta, a lo sumo principios de los setenta, con Mayo del 68 como símbolo del canto del cisne.

Directa o indirectamente hemos aceptado ir a rebufo de los gobernantes locales y las potencias imperialistas, sin poner en duda las raíces del sistema de alienación, a lo sumo proponiendo algunas reformas que la crisis de acumulación y beneficio del capital hace inviable, aunque se nos venda como realista y pragmáticas: rentas básicas, trabajo garantizado, o votar a nuevas opciones políticas.

Pero aceptar ir a rebufo, ser un actor secundario en el guión, implica aceptar que somos desechables, liquidables. Si eso sucediera, no podríamos lamentarnos de nada, al haber aceptado participar de un juego con las cartas marcadas en beneficio de las clases dirigentes, y por tanto con final previsible para nosotros, los don nadie, los que pensamos que siempre iban a dejarnos tranquilos disfrutando de pequeños placeres mundanos, que el enriquecimiento y las clases medias no eran un paréntesis en la historia, permitido por circunstancias pasajeras excepcionales.

Necesitaríamos retomar una conciencia de clase autónoma, de aceptación de lo que somos, mercancías de usar y tirar,  para transformarlo , reelaborando un proyecto de autonomía comunitaria   y de lucha interior espiritual para hacerse digno de un nuevo ideal, de una cosmovisión superior a la actual. De esa manera lograríamos tener los oprimidos una línea propia e independiente de los dictados de los Estados-nación, de las naciones imperiales, de los partidos e ideologías aparentemente opuestas, que no tienen más fin que considerarnos una masa de votantes y consumidores hedonistas a los que distraer y engañar.

De lo contrario, parece que podríamos asistir como espectadores pasivos a la conversión de la Tierra en campo de batalla. Rezando, antes de llegar a eso, para que los gobernantes, temiendo por sus vidas, su poderío y sus fortunas, no cometan la locura de embarcarse en un conflicto mundial de consecuencias nefastas, también para ellos.

En realidad, eso es hoy la única esperanza que se escucha de nuestros labios.