Extraordinaria, sensible, emotiva, trágica y divertida película a partes iguales ,Incontrolable lleva a la pantalla un caso real, el de John Davidson, quien a los quince años fue diagnosticado como paciente con Síndrome de Tourette.
Ahí empezó su viaje inicialmente por un túnel de terror, rechazado, marginado y juzgado por una sociedad que no entendía su enfermedad, basada en tics y palabras incontrolables, en muchas ocasiones insultos que dejan en quienes lo viven una sensación de agresión injustificable, pero que el enfermo no puede sujetar.
Sin embargo, su vida, aparentemente condenada a vagar de sufrimiento en sufrimiento, de soledad en soledad, comienza a dar un giro inesperado en positivo cuando conoce a una serie de personas que le conocen sin juzgarlo y, lo más importante están dispuestos a darle la mano, a no dejarle caer en el torbellino de un pasaje por la existencia desolador, de unas arenas movedizas que le estaban engullendo lentamente, de una nada devoradora.
En esos momentos empieza su amanecer, decidiéndose a ayudar a otros afectados como él, a dar a conocer una enfermedad casi desconocida, y a tomarse con el mayor humor posible los síntomas de su mal.
Es de destacar, para terminar el comentario, la brillante interpretación del actor protagonista, en un papel muy complicado, del que espero, al menos, una nominación a los Óscar .Sin olvidar el buen papel desempeñado por el resto de actores secundarios.
En resumen una película que les recomiendo, que seguro que les sorprenderá para bien.


