domingo, 29 de marzo de 2026

1984

 En el Teatro Fernán Gómez se está representando una excelente versión de la obra de Orwell 1984, un retrato descarnado de la vida bajo un sistema totalitario.

El protagonista, Winston Smith, es un disidente , alguien que en su fuero más íntimo rechaza el régimen de control total , basado en telepantallas que escrutan casa por casa la vida privada de los desventurados habitantes de la distopía inspirada en las dictaduras totalitarias de los años treinta y cuarenta que vivió Orwell, quien, por cierto, lucho en España en las milicias del POUM, asistiendo a la persecución de sus militantes por los estalinistas españoles, escapando él mismo de su detención y posible ejecución, o vaporización, según acertada expresión del libro, 1984.

En semejante mundo asfixiante, regido por el odio, la amistad, el amor, son prácticamente imposibles, pues la delación es una amenaza de la que no escapan los propios padres, al ser adoctrinados los niños en la denuncia ante cualquier palabra, gesto o actividad sospechosa, sin excluir las del núcleo familiar.



La manipulación y borrado de todo hecho pasado y presente que no encaje en los moldes del régimen, la reescritura constante de la historia, es una de las características de la sociedad distópica, pues, como se afirma en la obra, quien controla el pasado, controla el presente.

Los personajes reflejan magistralmente el ambiente claustrofóbico en el que viven, con la presencia continua de la policía del pensamiento, y el temor constante de acabar vaporizados. Donde la discrepancia es prácticamente un acto de suicidio, y solo hay una tenue esperanza en la mayoría de la población, los proles, al que el sistema mantiene pobres y entretenidos sabiendo que, de esa manera su rebelión es prácticamente imposible.

En resumen, para terminar, decir que estamos ante una gran obra que no puedo dejar de recomendar, por la gran fuerza que desprende, y el toque de atención ante el riesgo de que, en alguna ocasión, vuelvan a despertarse y desplegarse los grandes monstruos totalitarios. 

lunes, 2 de marzo de 2026

Reflexiones sobre el conflicto en Oriente Medio

 Nuevamente ha estallado otro conflicto en una zona donde las guerras se suceden desde hace décadas. En esta ocasión como todos sabemos el enfrentamiento se está produciendo entre Israel y USA contra Irán. Aparentemente es un conflicto regional pero sus motivaciones no son solo locales, sino internacionales.

Recordemos que hace escasas fechas tuvo lugar la captura de Maduro en Venezuela y su posterior traslado a Estados Unidos. Y ahora tiene lugar la agresión al régimen iraní. Por parte de Israel su objetivo fundamental es hacer caer a su único y último rival en la zona, para así continuar avanzando en su meta de erigir un Gran Israel, sim importar el coste humano. Por parte de Estados Unidos está la meta de aislar a China y Rusia, especialmente la primera, el verdadero rival de los norteamericanos, teniendo en cuenta que Rusia está empantanada en su guerra de agresión a Ucrania, guerra que, contra todo pronóstico puede perder, o al menos terminar en tablas; mostrando que es un gigante con pies de barro, no obstante su poder nuclear podría hacer mucho daño.

No olvidemos que tanto la Venezuela madurista como la tiranía de los ayatolás son países aliados de China .El primero va camino de dejar de serlo. El segundo está en peligro de ser derribado .Por tanto tenemos que tener en cuenta la geopolítica para abordar los conflictos que sacuden el mundo.



Por otro lado tenemos a los pueblos del mundo, el proletariado, los sin poder. Aquí estamos como en la anterior Guerra Fría .Sin proyecto propio, sin una alternativa internacionalista, sin una unión por la base,  somos rehenes de los dos bloques, a cual peores y que no dudarían en llevar al matadero a media humanidad si se dan las condiciones, condiciones cada vez más cercanas.

¿Hay tiempo de dar el paso para unirnos?. Sinceramente no lo creo .La imaginación creadora parece clausurada desde hace muchas décadas y el tiempo corre en nuestra contra. Y el surgimiento de una fuerza de base proletaria, de una hermandad obrera universal requeriría varios años cuanto menos. 

La cruda realidad es que somos hojas inertes, a las que el viento puede mover de un lado a otro sin ofrecer apenas resistencia. Estamos desarmados en un mundo en el que los poderes mundiales preparan abiertamente una carnicería.