Inquietante, magnética, dolorosa, cruda, sin buenos ni malos, La hija es una extraordinaria película con reparto magnífico que bucea en lo más oscuro de la moral, de los deseos, de aquel momento en que un sueño pierde sus frenos despeñándose de una alta cima, como los desoladores y maravillosos paisajes en los que transcurre la vida aislada de sus protagonistas.
Una paraje e Irene, una adolescente de un reformatorio embarazada, que comparten espacio, dudas y tinieblas. Y nada más debe decirse de La hija, pues no quiero desentrañarla, sino que acudan a visionarla sabiendo lo mínimo de ella.
Hoy les recomiendo el nuevo libro de uno de los filósofos contemporáneos más leídos, Byung-Chul Han. Se trata de No cosas. Quiebras del mundo del hoy. En el citado texto el autor denuncia la destrucción de las cosas, de la materialidad, de lo que nos une, lo que crea lazos, lo que nos hace ser, lo palpable, lo tocable por el mundo digital.
Mundo de las no cosas, donde reina como soberana absoluta la información. Información que nos descorporiza, nos desmaterializa, nos convierte en entes habitantes de la nube. Perdemos el uso de las cosas, y, por tanto, el amor a los objetos, que nos anclan en el ser, en la memoria, en los afectos del corazón. La infomanía, de la que todos somos más o menos enfermos, liquida la alteridad, al otro, a la comunidad, la comunicación real, generando egos aislados, depresivos.
Lo digital, el ruido constante que es la información, su existencia efímera para pasar a otra información y así sucesivamente nos convierte en esclavos de los estímulos constantes destruyendo el verdadero silencio, el que nos permite adiestrarnos y encontrarnos en la atención, en la contemplación, por tanto en las cosas, en los paisajes, en los otros.
Magnífico libro que nos lleva a la vida de un personaje tan fascinante y extravagante, como desconocido en estos lares: Charles de Foucauld. Vizconde francés que vivió entre fines del siglo XIX y principios del XX, huérfano a temprana edad, quedó al cuidado de su abuelo. Lector voraz, en la adolescencia perdió la fe y posteriormente se introdujo en la carrera militar, llevando una vida muy disipada, malgastando el dinero recibido en juergas con amigos, yendo con prostitutas y llegando a ser despedido por indisciplina.
Su vida fue muy interesante por cambiante y movida. Fue explorador del Sáhara marroquí, escribiendo un libro sobre esas tierras ignotas para los occidentales, por lo que logró reconocimiento internacional. Pero, hombre inquieto y buscador, se fue abriendo nuevamente a la fe, sintiendo la llamada de su Dios y volvió al catolicismo y a sus prácticas rituales.
Su fe católica se inspiró en imitar la vida de Jesús, especialmente su vida oculta en Nazaret, la de trabajador que vivía modestamente entre el pueblo .Renunció al nivel de vida que pudo llevar y a la fama, para irse unos años a tierras sirias con la orden de la Trapa, una de las que llevaba una vida más austera y difícil . Culo inquieto, buscaba servir a los demás y fue partidario decidido del "abajamiento", es decir de descender en la escala social, de buscar la humildad e incluso el fracaso , tal como hizo el Dios cristiano, que se hizo hombre y acabó ejecutado.
Se trasladó posteriormente a un convento de monjas donde hizo de recadero para ellas. Tampoco estuvo demasiado tiempo, pues al enterarse de que lo veían como un santo, se marchó. Escogiendo un destino aún más duro pero soñado: el Sáhara. Allí vivió entre musulmanes, lo que se llamaba antaño infieles. Llegó a idear proyectos para crear una Orden religiosa, Los ermitaños del corazón, sin ningún éxito.
No logró ningún discípulo, ni ninguna conversión, lo que al principio vivió como un fracaso, hasta que se dio cuenta que no era tal. Que su función era la de dar amistad y amor a las gentes, conviviendo con ellas, a su lado, aunque no compartieran su fe. Su cristianismo fue un cristianismo auténtico, basado en la oración, el ayuno y la caridad. Pero no la caridad del "superior", del que mira con pena o por encima del hombro, sino la caridad del compartir y repartir todo lo posible como un igual y abrir las puertas de la ermita que se construyó por sus propias manos a todo el que pidiera entrar.
En su vida se unen en perfecta armonía una profundísima fe, una búsqueda incansable y una sed absoluta de la divinidad, con un hombre de acción, que defendía la igualdad del hombre y la mujer y que combatió la esclavitud.
Hombre incomprendido por la mayoría, al final de su vida entendió lo esencial de la atención, así como tuvo una sencilla y profunda iluminación a la vez, que le enseñó el camino real de la felicidad y de Dios. Su vida, su obra, sus intuiciones, marcan el sendero por el que debería caminar un verdadero cristianismo, si éste quiere evitar honestamente su decadencia, sus vidas ajenas a Jesús y buscar el sitio donde debe estar todo cristiano que se quiera auténtico: el último lugar, con los olvidados, fracasados y derrotados, según los valores sociales, que como bien se dicen en el libro son los contrarios a los valores de Dios.
En resumen un libro recomendable y una figura merecedora de ser rescatada del olvido, aunque predicara el olvido de sí, como norma de conducta para encontrarse a uno mismo.
Extraordinaria adaptación de una obra teatral del escritor y dramaturgo Arthur Miller. Muerte de un viajante retrata los últimos tiempos de vida de Willy Logan, un viajante que vive obsesionado con el sueño americano, con llegar a triunfar en la vida, hacer dinero, recibir la admiración de los demás. Agotado, interiormente frustrado, cada vez más marginado en la empresa a la que ha entregado toda su vida, traslada su obsesión, sus sueños irreales, a sus hijos .
Especialmente al mayor, un buen deportista, pero no tan buen estudiante . Éste acaba teniendo una relación tormentosa con el padre, buscando romper con los valores materialistas en los que ha sido educado más la presión por triunfar y llevar una vida totalmente diferente, aunque en su interior sigue más apegado a ellos de lo que quiere creer, y solo al final es capaz de descubrir la verdad, la realidad: todos ellos son gente normal, o mediocre. Los sueños de grandeza, de gustar a los demás, sólo generan insatisfacción y una vida falsa.
La obra es una crítica de un capitalismo desalmado, que genera una competencia feroz y unos sueños ajenos a la realidad, con la acumulación de dinero como constante anzuelo, pervirtiendo los sentimientos elevados y humanistas y haciéndonos llevar vidas amargas y tormentosas, buscando ser lo que no somos, fingiendo con las caretas que llevamos a cuestas con los otros el ser lo que no somos..
Si pueden verla, no se la pierdan, pues también están muy bien retratados el resto de personajes que circulan por Muerte de un viajante: la esposa comprensiva que todo lo tolera, el hijo secundario del que nadie espera nunca nada, la amante, el jefe explotador... En resumen una magnífica historia que no ha perdido nada de actualidad.
Emotiva película de Icíar Bollaín que nos lleva a un tema tan doloroso como peliagudo: los asesinos de ETA y sus víctimas, el dolor, la crueldad y el perdón. Maixabel es la viuda del político socialista José María Jáuregui, brutalmente asesinado de un tiro en la cabeza en el año 2000 .Dos vidas rotas que intentan salir adelante, ella y su hija.
Algo empieza a cambiar cuando recibe la insólita petición de uno, y luego dos de los asesinos de su marido, que buscan expiar su terrible acción. ¿Es lícito o si quiera posible escuchar a quienes rompieron tu vida, la sumergieron en un pozo de amargura, en una existencia de arrastrar los pies y seguir adelante con químicos? .¿Es posible el perdón?. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que se transforma en un monstruo sediento de sangre, que celebra los atentados y qué hace que algunos reflexionen, cambien y retomen su humanidad?.
Todo esto lo vemos desplegarse en Maixabel, junto al retrato de una sociedad como la vasca, enferma de silencios y odios, donde familiares de sangre se negaban a condenar el atentado de alguien muy cercano, con quien compartió momentos de felicidad, encuentro y cariño, rota por los demonios del fanatismo.
Las interpretaciones, especialmente las del siempre brillante Luis Tosar, metido en la piel y el cerebro de un etarra atormentado, son magníficas. Así que, sin más, les animo a que no se pierdan la película.
Magnífico libro de Eduardo Infante, que nos acerca a una corriente filosófica marginada, denostada, condenada al rincón del olvido, el cinismo. Concepto que, para remate, ha tomado un significado totalmente diferente del que enarbolaron los cínicos, que no era el de mentira y falsedad, de adaptación a la sociedad y al orden de cada época, sino lo opuesto: franqueza, sinceridad, búsqueda de la verdad, rechazo de los convencionalismos y las normas sociales que no pasan por el tamiz de la razón.
El cinismo surge en una época de crisis del mundo griego en todos los aspectos: político, social, moral...Una época donde las antiguas certezas, el ideal de vida de la polis, el sueño de un imperio mundial de influencia griega se desmorona. Algo no muy distinto a nuestra época, por cierto. En este sustrato emerge una corriente de filósofos alternativos, contestatarios, que hacen bandera y vida de valores como la autosuficiencia, es decir la ausencia de necesidades, la autarquía, que es que uno por sí mismo puede ser feliz y la autonomía, que viene a significar el gobernarse cada uno a sí mismo guiado por su razón.
Los cínicos decidieron rechazar el gregarismo, los valores de su sociedad. Consideraron que la vida feliz era aquella sencilla, inspirada en la naturaleza, donde se debían restringir las necesidades materiales al mínimo, huyendo de la búsqueda del lujo y el confort material. Lo esencial era la virtud y la libertad. Virtud entendida como el fortalecimiento del carácter, pero también del cuerpo, para afrontar los golpes y penalidades de la vida. Y la libertad entendida como no ser esclavo de los objetos materiales, jamás perseguir la riqueza, dar importancia al dinero, buscar la gloria y el honor, ser elogiados y admirados.
Al contrario, sus figuras buscaban el rechazo y la reprobación de la manada social, ejercitándose en actividades que les permitían vencer la vergüenza: entrar a un teatro cuando todos salían, caminar marcha atrás, salir a pasear con un arenque... Su rechazo de las convenciones sociales les llevaba incluso a fornicar en público, imitando al perro, de donde viene originalmente la palabra cínico. La palabra perro era un insulto en aquel mundo, por lo que los cínicos lo adoptaron como animal a seguir.
Esta escuela rehuía la búsqueda del placer, pues tal búsqueda nos acerca a la esclavitud, a una vida de ansiedad y miedo. No rehuía, sin embargo, la satisfacción de los placeres sencillos y naturales, cuando se presentaba la oportunidad o apretaba la necesidad: comer y beber en el ágora o en templos, e incluso la masturbación.
Sus actividades, su forma de vida-no olvidemos que si la filosofía clásica buscaba ser una forma de vida, el cínico la representa de manera total y coherente- buscaban también la ataraxia, o sea la serenidad. Estos filósofos pueden considerarse, aún si consideramos algunas de sus obras un tanto excesivas, unos verdaderos héroes. Es conocida la animadversión de los cínicos, principalmente Diógenes, por la filosofía oficial, especialmente Platón. Los cínicos rechazaban la centralidad que éste daba al mundo del ideal, de una suerte de modelo eterno e inmaterial del hombre, así como a cualquiera que vendiera la felicidad en una vida eterna olvidando nuestras vidas en el mundo material del ahora.
Rechazaban el sistema educativo de confinamiento, teoricismo y por ciclos, diciendo que una verdadera educación debería preparar para la vida real. Consideraban que la educación creaba esclavos, gentes que aceptaban los valores de la sociedad, es decir preparaba para ser un ladrillo del muro, pero no entrenaban en la virtud.
Eran críticos de la esclavitud, idea tan sorprendente para la época como los poquísimos que hoy se atreven a condenar el trabajo asalariado, continuador de la esclavitud. Eran cosmopolitas, es decir toda la Tierra y el Cosmos era su patria. Creían en la igualdad de sexos, rechazando el patriarcado absoluto de la sociedad griega, y ahí tenemos a la filósofa cínica Hiparquia, mujer del también discípulo de Diógenes, Crates.
No creían en ninguna forma de Gobierno, sino en la razón como guía, es decir sostenían una suerte de comunidad autogobernada a través de acuerdos y pactos libres. Combatían a los tiranos y no se acercaban al poder ni a los poderosos.
En fin, estamos ante una escuela de hombres y mujeres extraordinarios, valientes, que buscaban subvertir los falsos valores de la sociedad y curar a las personas para llevarles a una vida feliz imitando a la naturaleza y a los animales con una vida frugal y más salvaje.
En una época moribunda como la nuestra, donde todo se está viniendo abajo, incluida la educación oficial y familiar, aquella ficción conformista del estudia y serás alguien en la vida, tendrá un buen sueldo y disfrutarás en tu tiempo libre de ese consumismo y esos placeres artificiales y vacíos, puro aparato propagandístico que se disuelve como un azucarillo ante la realidad tozuda, el renacimiento de corrientes filosóficas y espirituales de vida como la cínica, sería una gran noticia. ¿Lo veremos?. Me temo, siendo sincero, que no. Al menos en mucho tiempo.
Interesante y ameno de la física teórica norteamericana Katie Mack, en el cual analiza las teorías más plausibles que intentan explicar cómo terminará nuestro Universo.
La primera es La Gran Implosión, según la cual la expansión acelerada del Cosmos, se frenará, produciéndose con mayor frecuencia choques y fusiones entre galaxias y agujeros negros, lo que aumentará la fuerza de las interacciones gravitatorias, lanzando estrellas y planetas fuera de sus órbitas, proceso que se detectará inicialmente porque las galaxias más cercanas se desplazarán al azul, en vez de al rojo, siguiendo el efecto doppler, que determina que cuando algo se acerca a nosotros, aumenta la frecuencia del sonido, llamándose desplazamiento al azul, porque este color determina la mayor frecuencia, el mayor acercamiento, mientras que el desplazamiento al rojo implica alejamiento de los objetos.
Un efecto destructivo caso de producirse La Gran Implosión sería que la radiación de fondo, difusa y débil, aumentaría su energía e intensidad en todas partes. Pero habría algo peor, y es que la radiación de estrellas y los chorros de partículas de alta energía, al desplazarse al azul y por tanto generar energías más altas al condensarse, logrará encender la superficie de las estrellas, y éstas sufrirán explosiones nucleares que provocarán que el espacio se llene de plasma ardiente. En este infierno la materia acabará reducida a sus partículas, sin poder saber si habrá o no rebote. No obstante, sin descartar este futuro, actualmente el Universo se está expandiendo aceleradamente, por lo que su futuro más probable es La muerte térmica.
Este escenario, La muerte térmica, tendría lugar en un Cosmos que se expande indefinida y aceleradamente, debido a que la energía oscura, esa energía desconocida que sería la que provoca su expansión acelerada, sería una constante cosmológica-cosa posible, pero no segura-. En ese escenario los objetos se alejarán unos de otros hasta irse convirtiendo todo cada vez más oscuro y vacío, no habrá nada que pueda alimentar nuevas estrellas y los agujeros negros se evaporarán. La entropía del sistema aumentará-es decir el desorden- lo que paradójicamente hará aumentar la temperatura.
Pero si la energía oscura no fuera una constante, podría producirse un final de todo llamado El Gran Desgarro, que provocaría un estiramiento del espacio dentro de la propia materia, una suerte de destejido que en su extremo provocaría la ruptura de las moléculas, y por tanto la muerte de cualquier ser que sería desgarrado en su interior.
El penúltimo escenario descrito es La desintegración del vacío. Para comprender este posible final, hay que comprender el concepto de potencial, que es un constructo matemático que representaría cómo puede cambiar el valor de un campo y dónde prefiere estar. La autora nos presenta el campo de Higgs como una roca que rodara por la pendiente de un valle. El potencial sería la forma de esa pendiente. Y así como la roca frenará en el fondo del valle, el campo de Higgs buscará el estado de menor energía, aquel donde el potencial toma el valor más bajo, y allí permanecerá.
Pero, ¿y si existiera un estado de vacío situado en un lugar con un potencial más bajo?. Pensemos en una W inclinada. Si así fuera el vacío de Higgs sería estable temporalmente. El tiempo suficiente para haberse creado estructuras sólidas que favorezcan la creación de vida. Pero si estamos en un falso vacío, existe el riesgo de que en algún momento, por alguna perturbación, el campo de un salto lo llevara al fondo del valle, al vacío verdadero. Esto podrían provocarlo fenómenos como la evaporación catastrófica de un agujero negro, una explosión de altísima energía, o un evento de túnel cuántico.
Si se produjese un evento así, se formaría una burbuja de vacío verdadero, burbuja que se iría extendiendo, en la cual las leyes de la física son diferentes, y las partículas se reorganizan de otra manera. Todo lo que toque esta burbuja en expansión sería golpeado e incinerado por su pared de altísima energía.
La última hipótesis es El rebote. Esta hipótesis parte de la dificultad de explicar la debilidad de la fuerza de gravedad en comparación con otras, lo que ha hecho pensar a algunos científicos en la probabilidad de que escape hacia otra dimensión. Podríamos, según estos científicos, vivir en una especie de brana o membranas de 3 dimensiones,, fuera de la cual hay un espacio de más dimensiones. Podría ser que todas las fuerzas estuvieran confinadas en nuestra brana, no así la gravedad, que no estaría limitada a nuestro espacio tiempo, pudiendo filtrarse a otras dimensiones. Esta tesis implicaría la posible existencia de otras branas cercanas, o paralelas que podrían explicar el origen del Universo. En la versión original de este modelo, llamado ecpirótico, el Universo se calienta y expande, en vez de por la inflación, por un choque de branas. Tras el choque, las branas siguen su camino y se alejan, pero posteriormente volverán a encontrarse. Por tanto el Universo sería cíclico, en un proceso constante de creación y destrucción
En fin, estamos ante un libro apasionante, complejo, sí, pero al que no falta sentido del humor y humilde, en el sentido en que reconoce que si nuestro final es abierto, también lo es nuestro origen. En cosmología, de momento, todos son conjeturas e hipótesis, y aún queda un larguísimo camino para conocer la Verdad, si es que alguna vez se logra alcanzar