miércoles, 16 de marzo de 2011

La herida libia

Como los rebeldes de Kronstadt, en la Rusia bolchevique de 1921, los milicianos españoles antifascistas de 1936, los judíos insurrectos del Ghetto de Varsovia en la segunda guerra mundial, o los húngaros sublevados en 1956, Libia y su población y combatientes contrarios al tirano, tan ilusionados como escasamente armados, están a un paso de ser derrotados por las eternas fuerzas de la opresión. Olvidados por la mayoría de la comunidad, que se limita a condenas retóricas, mientras deja manos libres a Gadafi. Asustados ante la posibilidad de repetir un nuevo Irak, un nuevo fracaso, nuevas acusaciones de imperialismo, los hombres y mujeres libios que han roto sus cadenas y destruidos las mazmorras, como sus antecesores, no han sido conscientes de que el juego internacional les condena al fracaso. Y a un fracaso terrible, pues salvo milagro de última hora, una sangrienta represión volverá a dirigirse contra sus cuerpos, con energía redoblada, ante el odio de un tirano que vio temblar su dominio.
Pero su fracaso es doble, pues los pueblos árabes, que despiertan de un largo letargo, y se aventuran a salir a las calles a luchar contra sus dictadores, viendo lo sucedido al pueblo libio, se lo pensarán dos veces .Y condenarán, en su fuero interno, la pasividad del mundo ante su grito de libertad.
La muerte de la revolución libia, puede arrastrar la muerte de las revoluciones árabes.
Sin embargo las gentes que, a lo largo del ancho mundo, odian toda dictadura, sea cual sea su color y bandera, honrarán al pueblo libio, que supo decir No, y plantar batalla, uniéndose a sus hermanos que, a lo largo de la historia, han soñado con una vida libre.
Sólo nos queda el orgullo, la satisfacción, de que, ocasionalmente, el ser humano, capaz de caer en el envilecimiento y la domesticación absoluta, movido por algún profundo resorte de sus mente, de sus sentimientos, decide recuperar la dignidad y morir libre, aunque salte por los aires volatilizado.
Libia, Bengasi, suman sus nombres, su ejemplo, a la lucha contra el cesarismo en todos sus uniformes.
Pero la herida libia es demasiado dolorosa, y su cicatriz, permanecerá siempre en los corazones de los hombres y mujeres libres y rebeldes.

domingo, 13 de marzo de 2011

Perfilando una sociedad libre

Comentábamos en el anterior texto de este blog, Reflexiones sobre las raíces de la dominación, la necesidad de esbozar, aún cuando sólo fuera teóricamente, las bases de una sociedad libre, adaptada a la época actual . Evidentemente, siendo conscientes de que nunca se alcanzará una sociedad libre y perfecta, pues por naturaleza el ser humano es y seguirá siendo imperfecto, al igual  que sus creaciones e instituciones futuras. Por otra parte la libertad no es algo fijo, sino un sendero que se va expandiendo, como el cosmos, pero que también puede contraerse, como ha sucedido en diferentes etapas.
También debemos aclarar el concepto de libertad que aquí se defiende, concepto de libertad que no es el que predomina, sino el de la libertad como no dominación, tomado en toda su extensión y profundidad, el de quienes apoyan o han apoyado, con diferencias notables entre ellos, y porque no ser sinceros, con graves errores y escaso éxito, diferentes corrientes de pensamiento, que irían del anarquismo o socialismo libertario, al neorrepublicanismo, el cooperativismo, el consejismo... Esta idea de libertad, a la que aquí pertenecemos, no tiene nada que ver con la idea de libertad como capricho, como satisfación de los deseos, como irresponsabilidad, como atomización o vulgar individualismo, con la concentración de poder político y económico, con la propiedad capitalista o estatal, la mano invisible del mercado  o la planificación estatal y centralizada.
Es la libertad como esfuerzo, como autogobierno, como elevación ética, como participación en la vida colectiva, como individualidad cooperativa, frente a la sociedad de masas, rebaño donde cada uno se sienta falsamente libre, como tomar la vida en sus manos en lo posible, que, ciertamente, nunca será mucho, como control de todo poder, de toda institución y como desarrollo de trabajos y empresas libres y democráticas, rompiendo el despotismo del mundo laboral y económico.
Expresada nuestra concepción de la libertad, demos dar unas pinceladas de como lograríamos acercarnos, levemente, a un sistema de vida de libertad radical y profunda.
Los cimientos serían la educación, en toda su extensión, incluyendo los medios de comunicación. Es evidente que sin caer en quimeras, si se aspira a una sociedad de individuos y trabajadores libres y cooperativos, los niños no pueden ser tratados como ganado, a los que amontonar en aulas, y aprender algunos conceptos como islotes .Y si la idea de la educación sin escuelas es tan interesante como peligrosa, y aunque podría estudiarse formas alternativas y experimentales a pequeña escala como asociaciones controladas y reguladas donde especialistas en diferentes materias explicaran a niños, en casas , en muy reducidos grupos, diferentes conocimientos teóricos, y prácticos, siendo pragmáticos, necesitaríamos una escuela donde se impulsara el trabajo cooperativo entre los alumnos, el amor a la reflexión y al pensamiento crítico, a tener iniciativa, a esforzarse, inculta y desinformada. A pensar, en una palabra. Y a responsabilizarse de lo que se le da en usufructo, como libros o materiales diversos, que quedan para los niños del curso anterior. Y, evidentemente, para reducir la violencia, es necesario que los propios alumnos tengan alguna comisión para solucionar conflictos entre ellos, con la colaboración de profesores y padres. La libertad responsable, debe impulsarse también entre los niños. La educación, a todos los niveles, debe impulsar el conocimiento que podríamos llamar libertario, entendiendo por conocimiento libertario, aquel basado en el desarrollo de las potencialidades personales e intelectuales que favorezca la libertad como no dominación, incluyendo conocimientos económicos, materia muy olvidada, pero fundamental si queremos una economía democrática y cooperativa.
En cuanto a los medios de comunicación, sostenedores fundamentales de la sociedad de masas en el ámbito cultural, deben fomentar la cultura y el interés por aprender en la sociedad, escapando tanto de la politización, como de la privatización, que los convierte en medios de expansión de la más abyecta telebasura, inoculando el virus de una sociedad desinteresada, sin inquietudes, sin ansia de elevarse humanamente con el saber, sin permitir nacer conciencias críticas y libres, pues no interesa una colectividad que pueda plantearse otras formas de vida.
La estructura politica dominante, sostenida por una educación que fomenta una comunidad de apáticos, y mentes serviles y/o dominadoras(ambos conceptos están relacionados y se necesitan mutuamente), que hace creer que el individualismo y encerrarse en sus vidas cada uno es ser libre, así como consumir productos y crear necesidades artificiales es también ser libres, no favorece la verdadera libertad. Sin necesidad de caer en la defensa de una democracia directa absoluta, de la que puede surgir fácilmente un Leviatán autoritario, al no establecer claramente un equilibrio y separación de poderes, una sociedad que quiera expandir nuestra idea de libertad, debe impulsar el nacimiento y desarrollo de nuevas Instituciones, de Consejos, por ejemplo, que a nivel local favorezcan la participación y deliberación de los ciudadanos, y también de control de las instituciones representativas. Y que puedan ir tomando cada vez mayores poderes. Consejos que podrían federarse, y establecer un Consejo Superior, en los casos de que se tuvieran que deliberar y tomar decisiones que afectaran a una comunidad, o a todo el país. Sus delegados serían elegidos por la base, y revocables.
La estructura económica y laboral, mayoritariamente semejante a vivir bajo un régimen autoritario, pese a que se identifica burdamente con libertad económica , especialmente por parte del pensamiento liberal, debe irse transformando para que los trabajadores puedan ser ciudadanos en sus centros laborales, allí donde se pasa la mitad de la vida, en el supuesto de que se tenga un puesto de trabajo, bien cada vez más escaso. Esto requiere, como hemos mencionado, el conocimiento y educación en un sistema económico cooperativo, el más afín a la idea de democracia como autogobierno y participación. Trabajo cooperativo, que es el que realmente favorece la iniciativa individual, frente al autoritario, donde sólo los jefes y altos cargos deciden qué hacer .El nuevo sistema económico, debería favorecer la rotación de tareas, el aprendizaje, el desarrollo intelectual,la creación de normas por parte de los mismos trabajadores, la flexibilidad laboral, eliminado en lo posible las jornadas partidas, sin caer en el mito de una sociedad de ociosos, pues el trabajo libre y cooperativo permitiría desarrollar potencialidades y crear sentimientos de solidaridad y amistad comunitaria. También es evidente que la concepción laboral debe cambiar, y actividades consideradas de ocio y ayuda, también deben englobarse como actividad laboral. Es evidente que una sociedad libre, que rechace el arrodillarse ante otros miembros, debe favorecer el que todos dispongan de un mínimo vital, y buscar, en primer lugar, la satisfacción de las necesidades sociales.
Yendo un paso más allá,las empresas democráticas, pueden también coordinarse, apoyarse y colaborar, revirtiendo parte de sus beneficios, en el entorno comunitario. Incluso no sería descabellado plantearse un Parlamento de Consejos de Trabajadores, que desarrollara la política económica.

Estos son, por tanto, algunos brochazos, hoy muy lejanos, y que quizá jamas se alcancen, de una sociedad que buscara vivir más libre en su día a día, en sus diferentes niveles. De hombres y mujeres que tomaran en serio la idea de libertad , que no quisieran ser uno más en el rebaño, condenados a ser amos o siervos. Que supieran que individualidad no es individualismo, que la libertad implica cooperar, implica amor al esfuerzo, a la ética, deseo de superación. Como será el futuro, no lo sabemos, pero, al menos, no deberíamos resignarnos pasivamente a continuar en la ignorancia, en la deshumanización, en la opresión.

sábado, 22 de enero de 2011

Reflexiones sobre las raíces de la dominación. Poder, propiedad y desigualdad

Es habitual considerar, en medios llamados revolucionarios, alternativos e incluso reformistas, y también en diversos pensadores  desde Rousseau hasta Marx y otros que la aparición de la propiedad privada es la que provocó la desigualdad entre los hombres, la división en clases sociales. Pero en lo que no se ha profundizado es en las causas que permitieron a unos hombres apoderarse de tierras y recursos que eran comunes, reduciendo progresivamente a parte de la población a la servidumbre, a una creciente desigualdad. Es decir, ¿qué permitió que un grupo de hombres pudiera oprimir a otros, apropiarse de los mejores recursos, de las mejores tierras, destruyendo paso a paso la equidad, la propiedad comunal?. Es decir, ¿cuál es la raíz de la dominación?.
Es evidente, para cualquiera que reflexione libremente, sin telarañas en su mente, que no puede darse desigualdad en la propiedad, en el uso y disfrute de los bienes de la tierra, si antes no ha surgido, desarrollándose también progresivamente, una serie de personas que rompen la igualdad de poder, haciéndose con el poder, estableciendo una relación de dominadores y dominados, de amos y siervos. Una estructura de poder piramidal, donde unos mandan y otros obedecen. Es, por tanto, la división en dirigentes y dirigidos, la raíz de la dominación. División que acrecentándose con el paso de los siglos crea la división en ricos y pobres, en clases sociales. Permitiendo, mediante el aparato jerárquico de poder separado, que una minoría pueda apropiarse de los mejores recursos, acumular más riqueza que otros, mejores propiedades, que transmiten a sus descendientes, exigir tributos...utilizando una fuerza armada en caso de necesidad. Convirtiéndose las guerras en guerras de conquista, de dominación de otras poblaciones.
Es, por tanto, la desigualdad de poder, el ascenso de una jefatura en el sentido que le damos nosotros, la causa de la desigualdad social y económica, de la dominación.
Antropólogos como Pierre Clastres, desgraciadamente fallecido prematuramente, en sus bellos y curiosos textos, como La sociedad contra el Estado, Investigaciones en Antropología política o Crónica de los Indios Guayaquis, estudió las sociedades llamadas primitivas, basadas en la libertad igualitaria, consideradas por los conquistadores como salvajes, "sin fe, ley ni rey". En sus estudios intentó descubrir las causas de su caída en la dominación, en la servidumbre. No lo logró, pues muy posiblemente se deba a diversos factores, como el crecimiento demográfico, crisis, guerreros que obtuvieron un poder excesivo...
Sean cuales fueran los motivos, las sociedades fueron aceptando la dominación del hombre por el hombre, la desigualdad artificial ,como algo natural. La servidumbre se fue agrandando, los restos de propiedad comunal, de democracia participativa, como los Concejos abiertos, fueron definitivamente liquidados con las revoluciones liberales, que si bien limitaron poderes como el de la Iglesia, destruyeron formas de democracia de base que aún subsistían y frente al mito dominante impulsaron una concentración de poder muy alejada de la libertad profunda, de la libertad como participación, como no dominación, como no explotación. Las revoluciones socialistas del siglo XX acabaron por perfeccionar la dominación en nombre de una falsa  igualdad.
Los oligopolios, la propiedad industrial y empresarial, las corporaciones, los medios de desinformación, el conformismo generalizado...dibujan un panorama muy difícil para quienes piensen en como levantar una sociedad libre y cooperativa, aunque sea como ideal, siendo conscientes de que nunca se llegará a la meta.
Dejando de lado nostalgias de pasados idealizados, de Arcadias y Paraísos terrenales, tendremos que esbozar unas ideas de como levantar una sociedad que rechace la dominación del hombre por el hombre.
Nos va el vivir alguna vez como seres dignos, que se sientan creadores de su vida, que miren a los ojos, no desde arriba o desde abajo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Hungría 1956. La revolución olvidada y sus Consejos

Norteamérica, Francia, Rusia, Cuba, China....Diversas revoluciones, acaecidas en distintos momentos históricos, han sido y continúan siendo objeto de estudio, de reconocimiento, admiración o crítica. Pero hay una de ellas, de la que se han cumplido en noviembre 54 años, que ha recibido muy escasa atención, y a la que parece encubrir una niebla densa y perpetua. Nos referimos a la revolución húngara de Octubre y noviembre de 1956. No llegó a desarrollar una ideología clara, por su breve duración, ni tenía detrás algún partido y organización, que hiciera bandera de ella, quizá afortunadamente. Incluso otra de las revoluciones olvidadas, la revolución social libertaria de 1936, ha recibido y está recibiendo mayor atención, aunque sólo sea porque sus impulsores, si bien una fuerza marginal, siguen existiendo, tiene quién la recuerde. Nos referimos, claro está, a la CNT.
Pero la revolución húngara es diferente. La izquierda comunista, lógicamente, no tiene el menor interés en ella, pues supuso una rebelión en toda regla contra la invasión soviética y el dominio del partido único, en este caso el comunista. De ahí que en su momento la tildara de fascista , contrarrevolucionaria o capitalista. Las fuerzas conservadoras o derechistas pueden recordarla más, pero como una revolución meramente anticomunista, desconociendo las diversas fuerzas, actores e ideas que había detrás.
Es necesario, por tanto ,iluminar en lo posible la revolución húngara de 1956, y, aunque nada quede de ella y de sus nuevas instituciones, como los Consejos Obreros y de todo tipo, reconocer, con Hannah Arendt ,el tesoro perdido que supone Hungría para la tradición revolucionaria(Sobre la revolución, Hannah Arendt, Alianza Editorial).
Invadida Hungría por el ejército soviético, , la política rusa consistió en desmantelar las instalaciones industriales húngaras y llevarlas a su país. Exige reparaciones, e impone entrega de productos y material, todo bajo control de inspectores soviéticos. Los sindicatos son convertidos en correas de transmisión del poder comunista, los partidos políticos son destruidos, menos el Partido Comunista Húngaro, y la clase obrera sometida a medidas de control férreo, condenada a trabajar y callar. La policía política, la AVH, implanta el control y terror totalitarios en la sociedad húngara, al estilo de la URSS.
Pero la muerte del Dios Stalin, en 1953, y el informe de Jruschev en 1956, donde se reconocen los errores de Stalin, abren una brecha en la Europa sometida a las dictaduras comunistas. Se producen revueltas en Berlín este, en Polonia, y finalmente en Hungría.
En Hungría todo comenzó con una manifestación convocada por intelectuales y estudiantes el 23 de Octubre. Reunidos ante la estatua del poeta Petofi ,la multitud asistente escuchó los diversos manifiestos, entre ellos los de la Unión de Escritores y el de los estudiantes. En ellas se solicitaba el retorno al multipartidismo, elecciones generales con sufragio universal, la retirada de las tropas soviéticas,  salida del Pacto de Varsovia y neutralidad húngara, derecho a la huelga, libertad de palabra y prensa, autogestión obrera, libre organización de los campesinos, gobierno presidido por Imre Nagy,un comunista partidario de las reformas y la democratización...(La revolución Húngara de 1956:el carácter político y la organización social. Dolores Ferrero Blanco, HAOL número 10, primavera 2006).
Pero la ola de protestas y descontento sacudió a la población, especialmente la de Budapest. El comité central del Partido comunista, asustado, llamó a los rusos para salvar la situación. 
 Los trabajadores respondieron declarando la huelga general. Surgen multitud de Consejos y comités de trabajadores, vecinos, estudiantes, ciudadanos y demás. La ola revolucionaria tumba el edificio totalitario. Las organizaciones espontáneas creadas en fábricas, pueblos y barrios reorganizan la vida social, política y económica. Consejos obreros impulsan la libertad de prensa, dando libertad a todo tipo de propaganda, salvo la de los neonazis de Horthy, se distribuye armamento a la población, y gran parte del ejército y la policía se suma a los insurrectos,como el antiguo brigadista internacional Paul Maleter.
Entre las nuevas instituciones democráticas, destacan los Consejos Obreros. En sólo dos días, consiguieron expandirse e irse federando por todo el país. El 31 de Octubre se reunió un Parlamento de Consejos Obreros, los cuales apoyaban un control de las Fábricas por los mismos obreros, a través de un Consejo democrático. Nagy, inicialmente dubitativo, terminó por apoyar las reclamaciones de los Consejos .Con estas nuevas instituciones, parecía vislumbrarse una nueva forma de democracia social, que combinaba democracia parlamentaria y democracia de base, o consejista. Es decir un parlamento con partidos políticos, una federación de Consejos obreros, y sindicatos que garantizaran los intereses obreros y el derecho a huelga . Por que los obreros húngaros, especialmente tras la segunda invasión del país, reflexionaron de manera muy profunda sobre su propio papel. No querían un poder obrero totalitario, y fueron conscientes que incluso bajo un sistema de democracia laboral, siempre cabe el conflicto, el choque de intereses y el peligro de que el Consejo, acabara desarrollando un poder autoritario frente al resto de trabajadores. De ahí, que en la formación del Consejo Central de Budapest, se decidió que los delegados de las diferentes fábricas fueran elegidos por todos los trabajadores de la fábrica, no sólo por los del Consejo. Tampoco quisieron imponer un Consejo Obrero nacional, sino que esperaron una suma de otros Consejos, optando por la democracia frente a la eficacia. Y con buenos resultados, pues otros Consejos se fueron sumando. Demostrando una sabiduría y un buen juicio, que supera con creces al de los intelectuales de izquierdas, tanto comunistas como socialdemócratas, aquellos que hablan de obrerismo, temblando, en el fondo, cuando los obreros deciden ir por libre, y romper cadenas, como en el caso húngaro. Para ellos, el socialismo se construye desde arriba, no desde las bases ciudadanas y obreras. Y esa cosmovisión, hermana a ambas corrientes, aunque con evidentes diferencias, en favor de la socialdemocracia como opción democrática.
Es decir, la Revolución Húngara parecía estar desarrollando una nueva forma de división de poder, como muy acertadamente escribe Claude Lefort(Una revolución diferente. Publicada en la revista Nada, cuadernos internacionales, nº2, primavera de 1979). División entre organismos político-políticos, y otros político-económicos. División que no sabemos si hubiera resultado o no viable.
Pues autores como Castoriadis, en La Fuente Húngara(Texto que forma parte del libro La exigencia revolucionaria, Acuarela Libros), creen que el desarrollo de Consejos hubiera ido atrofiando al Parlamento de Partido, o hubiera acabado habiendo un enfrentamiento entre ambos poderes .Pero quizá sea más factible pensar que el gobierno de partidos, hubiera ido quitando competencias a los Consejos, hasta convertirlos en algo decorativo, como en la URSS, donde los bolcheviques destruyeron los soviet, dejándolos como meros adornos. De cualquier forma ,los consejos, salvo al parecer el de Borsod, que consideró incompatible la organización de partidos, con la de los consejos, en su inmensa mayoría aprobaron la existencia de un sistema multipartidista. Conviene no olvidar tampoco, frente a los entusiastas de la democracia de Consejos sin partidos(incluyendo Hannah Arendt), que los consejos, tampoco garantizan por si sólos una mejor democracia, y que pueden ser fácilmente dominados por un grupo que se infiltre en ellos y los domine, implantando una dictadura(como sucedió en Alemania en 1919, cuando al final los dominaron los comunistas). Por tanto siempre requiere una democracia, mecanismos de control, y contrapoderes, que dificulten la aparición de una dictadura. Queda en el aire, por tanto, saber si hubiera sido posible esa forma de democracia que pretendían parte de los insurrectos consistentes en mezclar varios poderes, el de partidos con el de Consejos, no sólo obreros, sino también en otras áreas de actividad, tanto laboral, como ciudadana, es decir formas de contrapesos y controles democráticos de base. Algo que podría interesar a los teóricos de la democracia deliberativa y participativa. Al fin y al cabo podemos considerar Hungría como el primer y quizás único país del mundo donde, en muy pocas semanas, se desarrollo un concepto de democracia representativa, participativa, deliberativa y económica, que quedó en el aire, destruido por los tanques soviéticos, con el apoyo de todos los partidos comunistas, incluyendo el español, que llenaron de insultos a los insurrectos.
El resto de la historia es conocida. Situada en el tablero de la guerra fría, los húngaros fueron abandonados por los países democráticos . Los USA enviaron dos telegramas, uno de ellos a Tito, y otro a su embajador en Moscú diciendo que"... no es de su incumbencia lo que los rusos hagan en Hungría". No interesaban conflictos, y, muy posiblemente, tampoco había simpatía a un sistema alternativo, una especie de socialismo democrático libertario, o consejista, que no encajaba en los esquemas mentales dominantes de capitalismo versus socialismo autoritario. Y siempre es preferible, para las grandes potencias, tener un enemigo controlado y claramente identificado, que beneficiaba los juegos de poder y de extensión mundial, que países dudosos.
Para finalizar, conviene no olvidar que la resistencia más dura fue la de los Consejos Obreros. Estos fueron los más castigados, y sus barrios, los últimos en caer, demostrando que la clase obrera húngara prefería morir luchando con las armas en la mano contra el llamado Estado Obrero, que vivir bajo su bota. En cuanto a Nagy, Maleter y otros comunistas honrados que se sumaron a los insurrectos, fueron ahorcados,acusados de traición, balanceándose sus cuerpos en el patíbulo, un triste 16 de junio de 1958.

Bibliografía:
Luis Mercier Vega, Anarquismo ayer y hoy(Monte Ávila Editores).
Pepe Gutierrez Alvarez, La revolución Húngara de los Consejos obreros de 1956.
Claude Lefort, Una revolución diferente, revista Nada, 1979
Cornelius Castoriadis, La exigencia revolucionaria, Acuarela libros, 2000
Hannah Arendt, Sobre la revolución, Alianza Editorial.
 Dolores Ferrero blanco,La revolución húngara de 1956: El carácter político y la organización social, HAOL, 2006.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Trasversalidad, regeneración democrática, neoliberalismo y nacionalismo. ¿Bases del futuro populismo?

Artículo publicado por Alfredo Carreras en El Paseante Solitario el 15 de noviembre de 2010

Es común pensar, cuando se habla de populismo, en figuras de actuación o discurso bufonesco, tipo Chávez. O pensar que fenómenos de ese tipo, son típicos de países subdesarrollados, con un alto porcentaje de población que vive en la pobreza, y con mayor facilidad manipulable por su situación, antes figuras que le prometan mejoras.
Creo sin embargo que tal pensamiento es un error. Ninguna sociedad está libre de dejarse llevar por movimientos populistas, o por figuras que enarbolen un discurso fácil, que culpan al Otro, al Extraño, de los males que nos aquejan. Y ni España, ni Occidente, está libre de tales tendencias. El creciente número de parados, la crisis económica, azuza el latente racismo o xenofobia, el discurso cómodo de achacar las culpas al procedente de otras tierras . También es cierto que la situación de Latinoamérica y la de Europa occidental es diferente, y por tanto el populismo de un lugar y otro puede adquirir discursos y matices diferentes. En América Latina, suele ser un Caudillo militar, aquí no. Tampoco debemos igualar sin más populismo y fascismo, aunque compartan cosas, como a veces nos sucede. Debemos realizar un esfuerzo de análisis , de ver lo novedoso en el pensamiento político, en los partidos o movimientos políticos nuevos. Ver en lo que conectan con el viejo fascismo, y lo que les distingue.
Y si estudiamos España, país en el que por suerte o desgracia nos toca vivir, ¿dónde encontramos los elementos, el posible magma de donde pueden ascender los nuevos movimientos políticos populistas?. El primero sería el llamado pensamiento trasversal. Aquel, que ante la crisis y hundimiento de viejas ideologías, afirma que no hay izquierda y derecha. Que la alternativa es la mezcolanza, un popurri de elementos varios, para atraer a todo tipo de gente .Este pensamiento, es muy grato a la sociedad posmoderna, donde el pensamiento crítico ha sido vaciado. Empero, la tan pretendida atractiva y moderna trasversalidad, es, en parte, herencia del fascismo, movimiento político que en sus orígenes pretendía también sobrepasar los conceptos de izquierda y derecha. Un pseudopensamiento que encaja como anillo al dedo a nuestra sociedad. Por otra parte, fácil es ver que la trasversalidad es el relativismo extremo trasladado al mundo político. Y por tanto criadero de oportunistas, de nuevos políticos sin más principios que conseguir una mínima parcela de poder. Expertos en realizar cabriolas ideológicas, utilizar un discurso en un medio, y otro diferente en otro de diferente tendencia. Un nuevo éxito del vacío posmoderno. Generalmente la trasversalidad encubre una derecha disfrazada, derechas que en nuestro país se niegan a reconocerse como tales, como si la derecha no fuera una opción tan legítima como la izquierda. Lo que no quita que ocasionalmente pueda encubrir una izquierda que para crearse un hueco electoral fácil recurra a ese discurso. Podemos ver claramente que el pseudopensamiento trasversal va unido con frecuencia al oportunismo, el disfraz, el engaño.
El segundo elemento que parece haber caído presa del nuevo populismo, es el discurso de la regeneración democrática. Nuevamente la crisis de los partidos tradicionales, el hartazgo de la sociedad ante los políticos y la estructura interna de las diferentes opciones políticas, ha puesto de moda el discurso de apoyo a la regeneración democrática. Un elemento en principio positivo, pero que puede ser fácilmente utilizado por los nuevos populismos. Aparte de la regeneración democrática, ¿Cual es su ideario económico, su programa?. Cuando no hay respuesta clara, sino vaguedades, es decir, cuando se suma a la llamada trasversalidad, fácil es detectar que el discurso de la regeneración democrática no es más que un caramelo envenenado. ¿Qué ciudadano va a oponerse a la llamada regeneración democrática?. Con esa idea, todos contentos.
El tercer elemento, es el neoliberalismo. Es decir, aquellos hombres y mujeres que del viejo liberalismo, se quedan sólo con la defensa del mercado libre, defendiendo un capitalismo desregulado y salvaje. Apoyando en nuchos casos una moral conservadora, llegando en algunos casos a sostener teorías reaccionarias como el creacionismo, y una influencia de la religión en el mundo político, al estilo Tea Party. Los neoliberales, aunque no siempre, por supuesto, son base importante del nuevo populismo . Por la ambiguedad de su discurso, conectan muy bien con la ambiguedad del populismo trasversal.
El cuarto elemento, sería el nacionalismo. O mejor dicho, en España, la reacción a las fuerzas reaccionarias del nacionalismo periférico. Es en los nuevos partidos antinacionalistas donde más cercanía hay en su discurso con el populismo, con todos o la mayoría de elementos mencionados anteriormente .Movimientos de reacción que suelen acabar siendo un calco de lo que critican. Que encuentran un discurso fácil, achacar los numerosos males de España a un enemigo. Es, nuevamente, el discurso de lo simple.
En estas ideas se mueve, en mi opinión, el peligro de un nuevo populismo en España. Con similitudes con el fascismo, pero con diferencias evidentes. La diferencia fundamental estriba en que no hablamos de partidos que apoyen un sistema dictatorial, un partido único. Podríamos clasificarlos de movimientos que basados en unas pocas ideas simples, algunas atractivas para grandes sectores de la población, buscan aupar al poder a una nueva clase dirigente. Nueva clase dirigente, que vacía de ideología, o de proyecto claro, como el flautista de Hamelin, quiere arrastar tras sus máscaras, sus disfraces, a la población.
¿Existe vacuna?. Sí. Que izquierdas y derechas puedan desarrollar idearios interesantes, con claras diferencias, para que quienes se sientan afines a unos u otros, no se sientan seducidos por el virus trasversal, con sus cantos de sirenas .Por los lobos con piel de cordero, nuevos bárbaros con ropaje moderado.
La lucha no va a resultar fácil. Los nuevos movimientos, de distinto signo y tendencia, de monárquicos a republicanos, no usan un discurso fanático, sino moderado. Sus adeptos son muchos de ellos gente honesta, que cree en que la trasversalidad es el futuro. Pero la inocencia no exime de la responsabilidad de lo que se está fraguando.Nuevos políticos sin más principios que su ascenso. Más de lo mismo, pero en peor.

Alfredo Carreras es Secretario de Res Pública, licenciado en Sociología y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Trasversalidad, regeneración democrática, neoliberalismo y nacionalismo. ¿Bases del futuro populismo?

Es común pensar, cuando se habla de populismo, en figuras de actuación o discurso bufonesco, tipo Chávez. O pensar que fenómenos de ese tipo, son típicos de países subdesarrollados, con un alto porcentaje de población que vive en la pobreza, y con mayor facilidad manipulable por su situación, antes figuras que le prometan mejoras.
Creo sin embargo que tal pensamiento es un error. Ninguna sociedad está libre de dejarse llevar por movimientos populistas, o por figuras que enarbolen un discurso fácil, que culpan al Otro, al Extraño, de los males que nos aquejan. Y ni España, ni Occidente, está libre de tales tendencias. El creciente número de parados, la crisis económica, azuza el latente racismo o xenofobia, el discurso cómodo de achacar las culpas al procedente de otras tierras . También es cierto que la situación de Latinoamérica y la de Europa occidental es diferente, y por tanto el populismo de un lugar y otro puede adquirir discursos y matices diferentes. En América Latina, suele ser un Caudillo militar, aquí no. Tampoco debemos igualar sin más populismo y fascismo, aunque compartan cosas, como a veces nos sucede. Debemos realizar un esfuerzo de análisis , de ver lo novedoso en el pensamiento político, en los partidos o movimientos políticos nuevos. Ver en lo que conectan con el viejo fascismo, y lo que les distingue.
Y si estudiamos España, país en el que por suerte o desgracia nos toca vivir, ¿dónde encontramos los elementos, el posible magma de donde pueden ascender los nuevos movimientos políticos populistas?. El primero sería el llamado pensamiento trasversal. Aquel, que ante la crisis y hundimiento de viejas ideologías, afirma que no hay izquierda y derecha. Que la alternativa es la mezcolanza, un popurri de elementos varios, para atraer a todo tipo de gente .Este pensamiento, es muy grato a la sociedad posmoderna, donde el pensamiento crítico ha sido vaciado. Empero, la tan pretendida atractiva y moderna trasversalidad, es, en parte, herencia del fascismo, movimiento político que en sus orígenes pretendía también sobrepasar los conceptos de izquierda y derecha. Un pseudopensamiento que encaja como anillo al dedo a nuestra sociedad. Por otra parte, fácil es ver que la trasversalidad es el relativismo extremo trasladado al mundo político. Y por tanto criadero de oportunistas, de nuevos políticos sin más principios que conseguir una mínima parcela de poder. Expertos en realizar cabriolas ideológicas, utilizar un discurso en un medio, y otro diferente en otro de diferente tendencia. Un nuevo éxito del vacío posmoderno. Generalmente la trasversalidad encubre una derecha disfrazada, derechas que en nuestro país se niegan a reconocerse como tales, como si la derecha no fuera una opción tan legítima como la izquierda. Lo que no quita que ocasionalmente pueda encubrir una izquierda que para crearse un hueco electoral fácil recurra a ese discurso. Podemos ver claramente que el pseudopensamiento trasversal va unido con frecuencia al oportunismo, el disfraz, el engaño.
El segundo elemento que parece haber caído presa del nuevo populismo, es el discurso de la regeneración democrática. Nuevamente la crisis de los partidos tradicionales, el hartazgo de la sociedad ante los políticos y la estructura interna de las diferentes opciones políticas, ha puesto de moda el discurso de apoyo a la regeneración democrática. Un elemento en principio positivo, pero que puede ser fácilmente utilizado por los nuevos populismos. Aparte de la regeneración democrática, ¿Cual es su ideario económico, su programa?. Cuando no hay respuesta clara, sino vaguedades, es decir, cuando se suma a la llamada trasversalidad, fácil es detectar quev el discurso de la regeneración democrática, no es más que un caramelo envenenado. ¿Qué ciudadano va a oponerse a la llamada regeneración democrática?. Con esa idea, todos contentos.
El tercer elemento, es el neoliberalismo. Es decir, aquellos hombres y mujeres que del viejo liberalismo, se quedan sólo con la defensa del mercado libre, defendiendo un capitalismo desregulado y salvaje. Apoyando en nuchos casos una moral conservadora, llegando en algunos casos a sostener teorías reaccionarias como el creacionismo, y una influencia de la religión en el mundo político, al estilo Tea Party. Los neoliberales, aunque no siempre, por supuesto, son base importante del nuevo populismo . Por la ambiguedad de su discurso, conectan muy bien con la ambiguedad del populismo trasversal.
El cuarto elemento, sería el nacionalismo. O mejor dicho, en España, la reacción a las fuerzas reaccionarias del nacionalismo periférico. Es en los nuevos partidos antinacionalistas donde más cercanía hay en su discurso con el populismo, con todos o la mayoría de elementos mencionados anteriormente .Movimientos de reacción que suelen acabar siendo un calco de lo que critican. Que encuentran un discurso fácil, achacar los numerosos males de España a un enemigo. Es, nuevamente, el discurso de lo simple.
En estas ideas se mueve, en mi opinión, el peligro de un nuevo populismo en España. Con similitudes con el fascismo, pero con diferencias evidentes. La diferencia fundamental estriba en que no hablamos de partidos que apoyen un sistema dictatorial, un partido único. Podríamos clasificarlos de movimientos que basados en unas pocas ideas simples, algunas atractivas para grandes sectores de la población, buscan aupar al poder a una nueva clase dirigente. Nueva clase dirigente, que vacía de ideología, o de proyecto claro, como el flautista de Hamelin, quiere arrastar tras sus máscaras, sus disfraces, a la población.
¿Existe vacuna?. Sí. Que izquierdas y derechas puedan desarrollar idearios interesantes, con claras diferencias, para que quienes se sientan afines a unos u otros, no se sientan seducidos por el virus trasversal, con sus cantos de sirenas .Por los lobos con piel de cordero, nuevos bárbaros con ropaje moderado.
La lucha no va a resultar fácil. Los nuevos movimientos, de distinto signo y tendencia, de monárquicos a republicanos, no usan un discurso fanático, sino moderado. Sus adeptos son muchos de ellos gente honesta, que cree en que la trasversalidad es el futuro. Pero la inocencia no exime de la responsabilidad de lo que se está fraguando.Nuevos políticos sin más principios que su ascenso. Más de lo mismo, pero en peor.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Privatización y nacionalización. La no dominación como alternativa económica

Entre los distintos enfrentamientos de ideas acaecidos en el Siglo XX estuvo el choque de diferentes modelos económicos. Por una parte, estaban los partidarios de la llamada libre empresa, defensores de las privatizaciones por considerar que la empresa privada es más eficiente y ayuda a la libertad individual y a la prosperidad. Por otra, estaban los partidarios de la planificación económica, de la llamada nacionalización, es decir de un Estado dominador y dirigente de la vida socioeconómica, de las empresas y los trabajadores.
Evidentemente existían matices, posturas intermedias, como fue el caso del Estado de Bienestar en Europa, ahora en crisis.
Pero lo que es evidente es que se identificó socialismo con nacionalización o planificación económica, y capitalismo con empresa privada. Pero, ¿era cierta esta identificación de socialismo con nacionalización económica?. No en sus inicios, cuando el socialismo, o parte del socialismo, tenía como ideal la libre asociación de los trabajadores. Es decir un proyecto de autogestión laboral, lo que ahora se llama democracia económica. Pero el dominio y el rodillo ejercido por los partidos y sindicatos socialistas y comunistas,por los marxistas, ya revolucionarios ya reformistas, con su visión jerárquica, bien paternalista, bien tiránica, dejó reducida la visión socialista libertaria inicial a unos pocos miles de hombres y mujeres dispersos y aislados a lo largo del mundo. Mentes lúcidas y desesperadas como Simon Weil, que se oponían al terror y a la ruina creada por el socialismo burocrático y piramidal.
Olvidados, desconocidos y silenciados, el hundimiento de los Estados comunistas ha supuesto un amargo triunfo para ellos y ellas, triunfo nunca reconocido.
Aunque aún se mantiene en sectores de la izquierda el apoyo a la nacionalización como política emancipadora, de manera tan falaz como antaño, queda en pie el capitalismo liberal, aquel que considera que la libre empresa y las privatizaciones son positivas para la libertad y el progreso.
Pero: ¿es libre la llamada libre empresa?. ¿Cual es la situación de los trabajadores en el sistema económico capitalista?. ¿Que estructura de poder se da en nuestros sistemas económicos?.
En mi opinión, el sistema de poder de la empresa privada es un sistema claramente autoritario. Los trabajadores, en general, no sólo no tienen voz ni voto, sino que son usados como carne de cañón, estrujados y expulsados cuando se juzga conveniente . Es decir, la dominación autoritaria rige la llamada libre empresa. Algo que el pensamiento liberal parece no querer ver. Aquí tenemos una profunda similitud entre la visión económica del liberalismo, y la del socialismo autoritario.
No hay democracia, no hay verdadera libertad, entendida como libertad como no dominación, en el mundo laboral, sino una relación de servidumbre. El culto a la privatización liberal, es una vulgar falacia, pues la privatización no fomenta la libertad, sino la concentración de poder económico en pocas manos, y también poder político. Pues, doble falacia de los liberales, empresarios y políticos que les benefician, se apoyan y sostienen mutuamente
¿Hay alternativa para el eterno dominio de las fuerzas autoritarias, ya sea del Partido-Estado, ya de la llamada libre empresa, de los privatizadores?. La alternativa es desarrollar la democracia económica, potenciar y apoyar la autogestión, el cooperativismo, el dominio democrático de los trabajadores de sus empresas, fábricas y talleres. Evidentemente esto es muy complejo, las cosas no se pueden hacer de golpe y porrazo. Se requiere, el deseo de la sociedad y los trabajadores de romper cadenas, y por supuesto un movimiento cívico que de alas. Pero evidentemente, sin el deseo de ser realmente libres, de entender la libertad como no dominación, como control y gestión democrática en todos los niveles, nada es posible.