lunes, 2 de marzo de 2026

Reflexiones sobre el conflicto en Oriente Medio

 Nuevamente ha estallado otro conflicto en una zona donde las guerras se suceden desde hace décadas. En esta ocasión como todos sabemos el enfrentamiento se está produciendo entre Israel y USA contra Irán. Aparentemente es un conflicto regional pero sus motivaciones no son solo locales, sino internacionales.

Recordemos que hace escasas fechas tuvo lugar la captura de Maduro en Venezuela y su posterior traslado a Estados Unidos. Y ahora tiene lugar la agresión al régimen iraní. Por parte de Israel su objetivo fundamental es hacer caer a su único y último rival en la zona, para así continuar avanzando en su meta de erigir un Gran Israel, sim importar el coste humano. Por parte de Estados Unidos está la meta de aislar a China y Rusia, especialmente la primera, el verdadero rival de los norteamericanos, teniendo en cuenta que Rusia está empantanada en su guerra de agresión a Ucrania, guerra que, contra todo pronóstico puede perder, o al menos terminar en tablas; mostrando que es un gigante con pies de barro, no obstante su poder nuclear podría hacer mucho daño.

No olvidemos que tanto la Venezuela madurista como la tiranía de los ayatolás son países aliados de China .El primero va camino de dejar de serlo. El segundo está en peligro de ser derribado .Por tanto tenemos que tener en cuenta la geopolítica para abordar los conflictos que sacuden el mundo.



Por otro lado tenemos a los pueblos del mundo, el proletariado, los sin poder. Aquí estamos como en la anterior Guerra Fría .Sin proyecto propio, sin una alternativa internacionalista, sin una unión por la base,  somos rehenes de los dos bloques, a cual peores y que no dudarían en llevar al matadero a media humanidad si se dan las condiciones, condiciones cada vez más cercanas.

¿Hay tiempo de dar el paso para unirnos?. Sinceramente no lo creo .La imaginación creadora parece clausurada desde hace muchas décadas y el tiempo corre en nuestra contra. Y el surgimiento de una fuerza de base proletaria, de una hermandad obrera universal requeriría varios años cuanto menos. 

La cruda realidad es que somos hojas inertes, a las que el viento puede mover de un lado a otro sin ofrecer apenas resistencia. Estamos desarmados en un mundo en el que los poderes mundiales preparan abiertamente una carnicería.


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