domingo, 29 de agosto de 2021

Reflexiones sobre Afganistán , el cementerio tecnológico occidental y el triunfo talibán

 Hemos asistido a una derrota en toda regla de Occidente en Afganistán, fundamentalmente de Estados Unidos y la OTAN. Unos miles de combatientes han conseguido que todo un ejército formado, armado y entrenado durante años, se disolviera como un azucarillo, y que los occidentales hayan agachado la cabeza y aceptado todas las condiciones de los talibán, no habiendo sido capaces de crear un corredor humanitario o evitar durante un tiempo largo la caída de Kabul, para evacuar al mayor número posible de gente.

Es cierto que la marcha de Afganistán era algo que se sabía desde hace años. Las negociaciones con los talibán son conocidas y es probable que haya habido acuerdos secretos. El propio desconocimiento por parte de las potencias occidentales de la idiosincrasia del pueblo afgano, que considera cualquier intervención exterior al país una invasión que rechazar, ha jugado en su contra.



Pero dejando aparte estos temas, lo que motiva más las reflexiones es cómo  han logrado triunfar los fundamentalistas islámicos frente a una maquinaria bélica y tecnológica muy superior. Y aquí entra en mi opinión el tema de los valores, de los principios. El gobierno afgano era un gobierno muy corrupto y la llamada democracia afgana una ficción más que una realidad. Mientras, los talibán tienen principios, valores. Principios y valores terribles y nefastos, pero principios. 

¿Los tienen realmente las poblaciones occidentales?. Nos jactamos de nuestras libertades, de nuestros derechos, cacareamos sobre nuestros principios. Pero, ¿ cuál es nuestro ideal de vida, nuestra idea de libertad?. Pues poco más que el éxito laboral y económico, viajar, disfrutar de la vida y poco más. Es decir una idea de libertad como hedonismo, como meros placeres, además dirigidos y ofrecidos en los breves tiempos de libertad condicional, de ganado al que se saca de vez en cuando para que paste un tiempo, y vuelva a la cárcel o al redil.

La idea de libertad como no dominación no se ha desarrollado apenas, lo que no quita para que reconozca que en nuestras sociedades aún se pueden respirar algunos derechos y libertades. Quiero decir que no las comparo con las teocráticas. Pero el vaciamiento de los valores, la práctica extinción del pensamiento crítico y rebelde así como de los sectores antaños subversivos: una parte, quizá no grande pero activa de la juventud y del llamado proletariado- muy mitificado por ciertas ideologías, pero ese es otro tema-, el sálvese quien pueda, el individualismo gregario, donde todos nos creemos únicos pero no salimos del tiesto, de la jaula, ha convertido Occidente en un cementerio. Un cementerio rodeado de cachivaches tecnológicos, de adelantos técnicos en los que se ponen enormes esperanzas.

Pero un grupo de fanáticos barbudos ha demolido toda la grandilocuencia y magnificencia del occidente tecnófilo y tecnocrático. Nuestra civilización ha recibido un golpe, y una advertencia clara. ¿Cuánto tardarán en convertirnos en reinos tributarios islamistas, rusos o chinos, y eso si no nos reducen a escombros?. ¿O acaso esperamos de unos intelectuales serviles a los poderes , al triunfador, al ganador, una llamarada rebelde, y más cuando, como síntoma de nuestra decadencia ya no se puede hablar apenas de intelectuales, sino de tertulianos, en general cotorras que gritan en los platós en defensa de un partido u otro como simples hooligans?. La realpolitik se impondría y hasta casi todas las feministas guardarían silencio si los triunfadores fueran los de la sharia, por aquello de la falsa valentía del antifascismo muertos Hitler, Musolini o Fanco.

Para finalizar, aunque indudablemente Estados Unidos queda tocado, y parece en franca decadencia, no debemos olvidar que su geopolítica, desde Trump, se basa en centrar su enfrentamiento con China, su mayor rival, lo que implica retirar fuerzas de distintas partes del mundo. Ambos, chinos y norteamericanos, preparan la guerra mundial. Los yihadistas, mientras, esperan su ventana de oportunidad. Que ambos países se aniquilen, logrando imponer ellos sus valores a un destruido occidente que no tiene otros valores serios que oponer, ni espirituales, ni filosóficos, ni político-económicos de recambio, que generen individuos fuertes y solidarios. El desierto reina en nuestras almas.


domingo, 15 de agosto de 2021

Tiempo

Amena película que plantea un tema original: en una playa paradisiaca, unos cuantos elegidos para disfrutar de su bello paisaje y sus claras aguas por el director del hotel, empiezan a sufrir un proceso aceleradísimo de envejecimiento. Intentan escapar, pero no parece posible.

Tiempo tiene distintas lecturas; desde el inevitable paso del tiempo, del que no hay escapatoria posible, hasta las complicadas relaciones humanas, a veces solidarias y otras muy conflictivas que suceden en toda comunidad, y en especial en el microcosmos de una pequeña playa. También hay alguna otra que no podemos mencionar para no destripar la película, de la que cuanto menos se cuente, mejor.



Tengo que reconocer, sin embargo, que esperaba más de ella, especialmente conociendo que su director lo es de un filme también original pero muy superior: El sexto sentido. Algunos personajes están demasiado estereotipados, y, algunas situaciones demasiados forzadas, lo que hace que en ocasiones parezca más una película de sobremesa, aunque su extrema originalidad la hace remontar.

Y más, como decimos, no se puede decir. Cada uno tendrá su opinión de Tiempo, para mí arriesgada y amena, pero no brillante.


lunes, 26 de julio de 2021

La alegría del autillo

 Uno siempre ha querido y admirado a los seres de la noche, fundamentalmente búhos y murciélagos, no muy bien vistos por la mayoría de la gente, especialmente los segundos. Los murciélagos abundan en nuestros barrios, pueblos y ciudades, y de niño hasta la adolescencia me asomaba a la ventanas, en el crepúsculo, a observar su vuelo, sus giros acrobáticos en busca de insectos. Su sonar, su sistema de ecolocalización, me resultaba fascinante, y siempre que podía me compraba libros de animales donde aparecieran los quirópteros.

Los búhos, claro, eran harina de otro costal. Me conformaba con leer sus nombres, sus costumbres, sus hábitat, pues no esperaba verlos ni escucharlos donde vivo. Muy ocasionalmente, cierto, al habitar un barrio con numerosos árboles y jardines, soñaba con un encuentro sorpresa.

Pero, casualidad o no, últimamente, ese pensamiento, ese sueño, se había reforzado, y cuando caminaba en fechas recientes por el barrio, Santa Eugenia, me ilusionaba con que, quizás, algún día, toparía con alguno de ellos. Y justo hace unas semanas, al volver de madrugada del cumpleaños de mi hermana mayor, arrastrándome con las muletas, una condena en pleno verano, oí el canto de un ave nocturna.



Al principio no me lo creí, escuché más atentamente su llamada pero tuve que reconocer para mis adentros, con gran alegría, que se trataba de un búho. Un modesto sueño se cumplía y un rayo de felicidad pasajera, como toda felicidad, ocupó mi alma. Con posterioridad he vuelto a escuchar su aflautado canto de cuando en cuando, no todas las noches, pero si las suficientes para dar la bienvenida a un nuevo vecino muy querido al barrio. 

No sé si el autillo, que tras escuchar diversos sonidos y reclamos de distintos búhos en internet, descubrí que se trata de la mencionada especie, se ha empadronado en Santa Eugenia, teniendo como casa algún hueco de algún árbol, o es un visitante volador de otra zona, un aventurero o aventurera.

Pero el compañero noctámbulo ha alegrado mis noches, siempre esperando oírle, afilando el oído y henchido de gratitud a la Naturaleza, a la Divinidad creadora del Cosmos, cuando se hace notar su presencia. Y es que no hay mayor alegría que se hagan realidad los sueños sencillos, aquellos que se conforman con los regalos inesperados que nos ofrecen los amigos animales que comparten, a veces visiblemente, otras más ocultamente nuestras vidas, a nuestro lado, aunque a la mayoría les sean indiferentes.

Bienvenido amigo autillo, solo te deseo lo mismo que has creado en mí, que una pequeña luz lunar de ilusión y alegría acompañe tu vida, en nuestro barrio, a poder ser, o en otro. Suerte y, espero, hasta pronto.





sábado, 10 de julio de 2021

Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana: el nuevo régimen tiránico "capitalcomunista" toma forma.

 Escribí hace casi un año, en este mismo blog, un texto sobre mi idea de que se estaba instaurando un nuevo régimen que califiqué, a falta de otro concepto mejor de "capitalcomunista". Pues bien, en fechas recientes se ha sabido que el gobierno ha aprobado un Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana en el que se plantea desde la movilización de la población mayor de edad y la obediencia a las órdenes del gobierno, incluyendo los medios de comunicación, que estarían obligados a colaborar con el gobierno, hasta la posibilidad de expropiar bienes privados de los ciudadanos e intervenir  empresas.

El nuevo régimen está tomando forma clara. La quiebra, el colapso económico acelerado por la pandemia lleva a que, para sostener el sistema capitalista, las autoridades empiecen a fomentar medidas que llegan hasta la posible expropiación de bienes de la población. El capitalismo se fusiona con el comunismo, uniéndose ambas tiranías, la brutal y evidente del bolchevismo y derivados mundiales, con la sutil del capitalismo, aquella que mercantiliza al ser humano y le convierte en objeto desechable pese a la retórica trompetera y al autoengaño de las multitudes con aquello de los ciudadanos libres e iguales . El presidente, caso de que se aprobara la ley se convertiría en un caudillo que concentraría todos los poderes, pudiendo tomar las decisiones que quisiera.

Por supuesto esta norma se dice que es sólo para situaciones de crisis. Pero la palabra crisis es muy amplia y ambigua: la crisis puede ser sanitaria, económico-financiera, social, bélica... Y como precisamente nos encontramos en una situación de crisis múltiple, si se aprobara la ley podría aplicarse cuando a Sánchez le diera la gana. Por cierto este Anteproyecto de Ley tiene lugar con un gobierno de izquierdas y sus medidas movilizadoras de la población no distinguen entre hombres y mujeres. 

Se confirma mis tesis de que las izquierdas cumplen un papel importante en el sostenimiento de la Modernidad decadente, de anzuelo para una parte de la población que llega e creer en ellos como salvadores de la población empobrecida y proletarizada del hoy y del futuro cercano. Y del feminismo como engaño no sólo de división y cortafuegos para el surgimiento de una nueva forma de lucha de clases, de lucha por la libertad,  sino como engaño temporal para en un momento dado poder ser  exterminadas en masa en caso de que la crisis bélica, el rearme nuclear, escale hacia algo grave. La movilización no distingue de sexos, por tanto a buen entendedor... Por supuesto la movilización es también un concepto muy amplio y ambiguo, e incluye la posibilidad de realizar trabajos forzados para el nuevo régimen  de gestión del colapso y la miseria, de fusión Estado-Grandes Empresas y del encierro de los desobedientes en cárceles y/o campos de concentración de nuevo cuño .



¿Es España punto de lanza de la nueva política de" totalitarismo democrático"?. Parece que sí, desde luego. Y si nos preguntamos el porqué, tiene fácil respuesta: una población crédula, sumisa y fácilmente aterrorizable, donde, por ejemplo, eliminada la obligatoriedad del bozal en espacios abiertos, una mayoría la sigue llevando, al contrario que otros países europeos. 

Del sistema de partidos a la dictadura no hay tanta distancia. Basta una o unas crisis fuertes, para que todo se venga abajo y el régimen muestre su verdadera faz, favorecida su política por las ideas y modas posmodernas y la práctica desaparición de una imaginación política creadora.

El tiempo dirá si lo que amanece en España se expande por todo el mundo o no. Aquí no me atrevo a hacer predicciones.




jueves, 1 de julio de 2021

La sociedad paliativa

 Nuevamente nos sorprende Byung-Chul Han con un breve y magnífico texto, trufado de frases profundas y reflexiones demoledoras sobre nuestras vidas, sobre el presente.

En La sociedad paliativa se reflexiona sobre el rechazo del dolor y el sufrimiento de nuestra civilización, que solo busca la positividad, la felicidad y el placer .Detrás de ello está escondido un imperativo del sistema neoliberal actual: bajo el "sé feliz" se busca maximizar el rendimiento, es decir explotar y, sobre todo, autoexplotar a los individuos. Sin embargo sin dolor no hay conocimiento, no hay verdadera vida y, paradójicamente tampoco hay felicidad, felicidad que Han, muy acertadamente define como algo fragmentario. Tampoco empatía, ni verdadero amor y amistad, como podemos contemplar en esta sociedad donde el otro es un mero objeto de consumo .Por tanto la sociedad paliativa, sociedad de quienes soñamos con evadirnos del dolor, en castigo recibe doble ración de sufrimiento: el aumento de la ingesta de medicamentos para los problemas psicológicos múltiples que nos acosan y también, por ejemplo, del suicidio, son ejemplo de ello. Por supuesto en la sociedad paliativa del rendimiento esas problemáticas, en el fondo sociales, son presentadas como problemáticas meramente individuales, de responsabilidad exclusiva de la persona. Con la palabrería hueca posmoderna de la positividad y la resiliencia, el que todo lo podemos, asunto resuelto.



Critica el libro la obsesión por mantener la salud frente a la búsqueda de la vida buena, que debiera ser la brújula que guiara nuestras vidas. Esta obsesión, este pánico a la enfermedad, esa histeria por sobrevivir que con la pandemia se ha desatado como tormenta, nos transforma en muertos vivientes, ya que hay desaparecido todo sentido profundo de la vida, convertida en puro biologicismo.

El desarrollo natural de esta forma de vivir, exacerbada por el virus, nos lleva a un régimen policial biopolítico que extenderá sus tentáculos al interior del organismo, generando una situación de dictadura interior, pero que es percibida como libertad al encubrirse con el discurso de la salud, cosa que podemos observar con la fe ciega en las vacunas de ARN, obligatorias de facto cuando no de hecho. Y es que la salud, la ciencia, se han transformado en la nueva religión, junto a la tecnología digital. Así acabamos de asistir a un amago de política represiva concentracionaria: unos jóvenes forzados a encerrarse en un Hotel Covid, -sustituyendo judíos por posibles pacientes aquejados de Covid-19- con la aquiescencia, curiosamente, de los tertulianos y gobernantes de las izquierdas, convertida en el sector más fanático.

 Esto conecta con los sueños transhumanistas de una vida sin ningún dolor, sufrimiento ni siquiera aburrimiento, e incluso inmortal. Una vida de seguridad y confort permanente que no sería vida, pues, insistimos, no hay verdadera vida sin el vivificador dolor, que nos saca del narcisismo, del ego, para conectarnos con la alteridad, con los otros.



miércoles, 23 de junio de 2021

Nacionalismos versus República Comunal Ibérica

 Nuevamente a cuento de los indultos se sigue dando vueltas una y otra vez al problema de Cataluña como en el día de la marmota. La guerra de banderas y de identidades nacionales y linguísticas continua. Mientras los problemas reales, los individuales y sociales quedan arrinconados y ya no se habla del paro, los ERTEs...

Con esto las clases dirigentes y la oposición política ganan tiempo y prosigue el engaño generalizado a los ciudadanos. Las izquierdas, paradójicamente olvidan la igualdad ante la ley y enarbolan el discurso de que hay presos de primera y de tercera y es que las izquierdas hace tiempo que han derivado en reaccionarias, pues con su defensa del derecho a decidir, a los privilegios, olvidan lo que fue su base, la defensa del bien común y la búsqueda de la emancipación, que no iba por el lado de usar la diversidad linguística como instrumento político, sino pelear contra la desigualdad de poder y económica, con visión universalista. 

En cuanto a las derechas, todo esto les permite presentarse como los defensores y abanderados, nunca mejor dicho, de la patria. Patria que quieren en exclusiva para ellos, como si fuera su cortijo. Pero sacar en procesión banderas de España y defender la unidad de la nación, de poco les va a servir en un país que con una tasa de paro juvenil de casi el 50% avanza al tercer mundo a velocidad de crucero. Al igual que los nacionalistas periféricos los nacionalistas españoles son embaucadores que se envuelven en la rojigualda para enriquecerse y saquear a la sociedad, como casi toda la clase política.

En mi opinión todo nacionalismo, excepto casos de colonialismo, es un virus mortal. Y la destrucción de un país en varios, como aconteció en Yugoslavia, un atraso, dejando de lado el riesgo de guerra civil.

Lo positivo, el camino hacia la emancipación parte de la superación lenta, paulatina, de los Estados nación. De dejar de creer en el mito de la soberanía nacional, que es la soberanía de las clases gobernantes para dominar y explotar a su población, sin caer en la defensa de un Estado mundial tipo proyecto El gran reseteo, que sería sumamente peligroso por su extrema concentración de poder, para buscar un proyecto alternativo de federación mundial partiendo de la base, lo cercano, hasta llegar al todo.

Partir de lo local, el barrio, el municipio, no como localismo o nacionalismo, sino como método de acercar la participación política a todos los habitantes que quieran para ir subiendo escalones hasta lo global. Todo esto requiere de un proyecto revolucionario, de un proyecto emancipador que coja lo positivo del pasado junto a ideas nuevas, todo adaptado al tiempo presente. Y por tanto para intentar superar el nacionalismo, sería muy interesante que naciera una propuesta iberista, una propuesta de federación o confederación de España y Portugal. Lo que he decidido llamar República Comunal Ibérica.

Y hablo de comunal porque engarza con una tradición y una práctica de la Península Ibérica, el comunal. Es decir una forma de propiedad no estatal ni capitalista, con una forma de vida que unía el respeto a la individualidad-no era comunista-, con la fraternidad o hermandad. Por lo tanto sería necesario reconstruir el comunal junto a formas de democracia de base, antaño fue el concejo abierto y en tiempos más recientes los consejos vecinales y de trabajadores, destruidos o convertidos en elementos decorativos fundamentalmente por los Partidos Comunistas, como Lenin y Trotsky hicieron en la Unión Soviética.

Una República Comunal Ibérica, de vocación universalista, es decir con un objetivo de República Comunal Universal, debe basarse en lograr alcanzar el trabajo libre, la salida, en lo posible, del asalariado, de la mercantilización y cosificación del ser humano y en una sociedad autónoma. Es decir con libertad reflexiva y de conciencia, rompiendo monopolios y oligopolios de todo tipo así como las tecnologías destructivas o las corporaciones que están destruyendo nuestra capacidad de atención y concentración, básicamente a través de las redes sociales y el mundo de internet. Y dinamitando la telebasura imperante, por supuesto. Los canales informativos han de ser libres y plurales, pues una forma de democracia de base requiere de una información libre, pues se ha de decidir con pleno conocimiento. Por supuesto democracia no debe confundirse con democratismo: hay unos derechos inalienables que ninguna decisión por asamblea o consejo puede tumbar, como la vida o la libertad de cada cual de llevar la vida que crea conveniente, de ir y venir mientras no dañe al prójimo.

Pero una sociedad comunal no se sostiene sin una espiritualidad, es decir sin ver en todo ser humano un reflejo de nosotros mismos y entender que en el cosmos todo está interconectado. Sería positivo que ateos, agnósticos y creyentes ajenos a toda religión desarrollaran una espiritualidad, así como también sería interesantes el renacer de un cristianismo auténtico como el primitivo, aquel que buscaba la comunión entre los hombres, conformar una sola alma, un solo corazón. Eso sí, ninguna religiosidad ni el ateísmo tendrían ningún privilegio.

Para acabar, inspirarse en el comunal, en lo positivo de la Comuna de París de 1871, o en la revolución de consejos húngara de 1956, por ejemplo, puede servir de inspiración para retomar un proyecto que aleje los fantasmas del nacionalismo y los patrioterismos y nuestra condición de eternos esclavizados.



miércoles, 9 de junio de 2021

Vida de Apolonio de Tiana

 Hoy quiero recomendar un libro publicado recientemente en Alianza Editorial, escrito por Filóstrato, escritor de la Antiguedad que relata la vida de un personaje tan curioso como fascinante, Apolonio de Tiana, desgraciadamente casi olvidado.

Se trataba de un filósofo del siglo I dc que abrazó la escuela pitagórica y decidió imitar lo más posible la forma de vida de Pitágoras. Muy joven repartió sus riquezas, pues era de familia adinerada, entre sus familiares y personas necesitadas y se marchó por los caminos vistiendo la túnica de filósofo y abrazando el vegetarianismo y la castidad como su maestro.

Según Filóstrato viajó por numerosas partes del mundo, buscando la sabiduría y luchando por reformar las costumbres morales y religiosas de las distintas sociedades. Se oponía al sacrificio de animales y llegó hasta la India en busca del conocimiento de los legendarios sabios de aquellas tierras. Con el tiempo adquirió una enorme fama que hizo que hasta emperadores o pretendiente al trono, buscaran su consejo.



Crítico de las tiranías, tuvo, sin embargo, problemas con algunos tiranos, llegando a ser juzgado en una ocasión . Como todas las personalidades de enorme virtud y espiritualidad, llegó a ser venerado como un dios, de ahí que en el libro se cuenten numerosas anécdotas y actuaciones de Apolonio que posiblemente sean ficción, y que se asemejan a lo que se cuenta de Jesús de Nazaret, especialmente lo referido a la resurrección de una joven, pero también la adivinación de eventos, como pestes, naufragios, muertes...

No obstante el autor resalta que Apolonio de Tiana no era un hechicero, ni quería saber nada de ellos .Sostenía que era su forma de vida, pura y austera, sin ingerir alcohol ni alimentos de origen animal, lo que provocaba que tuviera visiones de sucesos futuros. Y es que el objetivo de nuestro filósofo, era acercarse a los dioses, lo que requería llevar una forma de vida excepcional.

También es posible que, caso de ser ciertos algunos de los hechos extraordinarios que se le atribuyen, se debiera a los grandes conocimientos que logró poseer al recorrer medio mundo. Su muerte, por cierto, sigue siendo un enigma, siendo también sumamente curioso, en otra similitud con Cristo, que se apareciera después de muerto a un joven que negaba la vida después de la vida.

En resumen, que nos encontramos ante una especie de santo pagano que llegó a ser venerado pero que, dejando aparte el tema religioso nos hace darnos cuenta de la época moribunda en que vivimos, donde son prácticamente imposibles personas como las de aquellos filósofos y escuelas filosóficas que recorrían las calles debatiendo, interrogando e intentando sutilmente hacer mejores a los hombres y mujeres. Y que eran conscientes, como nuestro querido maestro Apolonio, de que el amor a la riqueza, honores y pompas eran un enorme mal.

De hecho, el ideal de nuestro protagonista, que, por cierto, jamás critico el comer carne, beber vino o tener relaciones sexuales-nada que ver con los rigoristas de distintas religiones- era un mundo unido de iguales, lo que solo sería posible, como expresó en una ocasión a sus seguidores, si las personas no persiguieran la riqueza.

Y es que hace tiempo que uno ha llegado a la conclusión que, ante el fracaso de las ideologías de la Modernidad, sólo una, o unas filosofías morales y espirituales que aporten un sentido elevado de la vida, más allá del actual divertirse sin más, como evasión de nuestras vidas de seres usados como carne para la trituradora de almas, podría servirnos de guía e inspiración para salir del abismo.