Blog de reflexión sobre diferentes temas, de política a cine, literatura, arte...
martes, 19 de julio de 2022
Tan cerca de la vida
domingo, 10 de julio de 2022
De Ucrania a la Cumbre OTAN: desventura e impotencia de nosotros, el populacho digitalizado
Tras varios meses de invasión rusa de Ucrania hemos tenido recientemente la Cumbre OTAN-reunión de pastores ovejas muertas-, la cual ha señalado a Rusia y China como potencias enemigas. Con estos últimos acontecimientos la guadaña de la muerte industrial está ya sobre nuestras cabezas, teniendo las potencias los cuchillos afilados prestos para lanzarse contra el rival al menor chispazo.
En este caso no se trata de señalar donde están los buenos y los malos, la luz y la oscuridad. En este blog siempre hemos defendido la necesidad de otra postura ajena a los poderes del mundo. Simplemente toca señalar que, negándonos a dejar de ser populacho, populacho en su peor forma, como aquel que se cree habitante del mejor de los mundos posibles, ciudadanos libres e iguales como el viento, señalando como nefasto cualquier tiempo pasado, se abre camino a la desventura y la impotencia.
Desventura por lo que está por venir, e impotencia porque nosotros, el populacho digitalizado, somos incapaces de cualquier estrategia y acción común, incluso de interrogarnos y pensar mundos nuevos, caminos diferentes, tan solo seguimos las modas que nos venden y las propagandas partidistas. Somos rehenes de dos bloques para los que, por más que no se quiera ver, no somos más que piezas de recambio, objetos molestos, masa a la que usar y destruir cuando llegue el caso.
Es lamentable la degradación y caída a la que se ha llegado cuando en la reciente Cumbre OTAN se comentaba en diversas televisiones con admiración los modelos y vestidos de las damas de los oligarcas del bloque occidental. Sólo esto muestra una civilización totalmente decadente e insalvable.
Para terminar, encomiéndese el creyente a Dios y busque el no creyente restañar conflictos y heridas, consigo mismo y con los demás. Cualquier día podemos levantarnos con el mundo en llamas. Ya no queda tiempo ni remedio. Así que suerte a todos ante lo que está por llegar.
domingo, 3 de julio de 2022
El efecto clase media. Crítica y crisis de la paz social
Estamos ante un libro muy interesante que se asoma a un análisis complejo de la llamada clase media, aquella en la que la gran mayoría de personas se sitúa, constituyendo una forma de no clase, con una serie de proyectos y valores, entre ellos una ficticia meritocracia, que permean y dominan la sociedad.
El libro se inicia con la época de ascenso de las clases medias, en la era del desarrollismo franquista, más vinculado al fordismo, para, en una segunda etapa, centrarse en lo financiero e inmobiliario. Para el autor las clases medias son fruto de la intervención estatal, de ahí que las titule como "pueblo del Estado".
A continuación se centra en las diversas figuras de clase media: el propietario, el garantizado, el padre/madre de familia... La última parte del libro se centra en la crisis iniciada en 2008, luego mantenida y profundizada con el coronavirus, que ha supuesto el desclasamiento y la proletarización de una parte cada vez más grande de la clase media.
De especial interés son sus análisis del 15M, y de la nueva política, con un análisis muy crítico de Podemos. Su tesis termina previendo un porvenir de nuestra sociedad, como dividida en tres hojas: un remanente de clase media, cada vez más basada en la propiedad y la herencia, lo que constituiría una suerte de nuevos patricios, con un número creciente de desclasados, con títulos devaluados, y el nuevo proletariado.
Defiende, para finalizar, la creación de un nuevo proletariado que tenga una conciencia de clase autónoma, con sus propios valores y actividades, e independientes del Estado, si bien tiene dudas de que dicha clase, que desde mi punto de vista debiera surgir, pueda nacer.
En resumen nos encontramos con un texto profundo, ameno y que hace pensar.
domingo, 26 de junio de 2022
Tiranía, poliarquía, democracia de consejos: la Modernidad como Leviatán
Para no remontarnos a tiempos lejanos, más complejos que aquello del feudalismo medieval, podemos hablar de que la Modernidad ha visto tres sistemas, dos mayoritarios y uno que solo se ha vislumbrado en momentos puntuales y breves.
De las Tiranías no vamos a hablar apenas. Pueden separarse o diferenciarse entre regímenes autoritarios y totalitarios. Partido único, caudillismo, policía política, adoctrinamiento político claro, campos de concentración... Comunismos, fascismos y nazismo son los sistemas despóticos del siglo XX, fundamentalmente, añadiendo las teocracias islámicas, que siguen de actualidad.
Tenemos después las etiquetadas democracias, en realidad, siguiendo a Robert Dahl, poliarquías donde diversos poderes oligárquicos ejercen ciertas luchas entre sí, dejando huecos a la libertad y al pluralismo, si bien en esencia todos son uno, nadie se sale del tiesto, predomina, de forma creciente por influjo de las tertulias una propaganda política simplista y torticera, de buenos y malos, sin la menor altura intelectual-en los 90 desaparecieron las verdaderas tertulias, donde lo mismo se debatía sobre si existe o no Dios, que sobre la eutanasia- pero, como ya he dicho antes, sin que se puedan escuchar voces realmente disidentes.
Podríamos definir el llamado sistema de partido como un Régimen de Partido Único de Partidos, eso sí, siendo preferible a la tiranía. Es decir la Modernidad, y especialmente la tardomodernidad decadente y nosotros, sus decadentes miembros, habitamos en un Leviatán, un monstruoso Estado y Capital que rige las vidas de la cuna a la tumba, legislando y entrometiéndose en cada vez más cosas. Esto no es óbice para que podamos observar claramente como dicho ente monstruoso empieza a colapsar progresivamente.
Sin embargo ha existido una corriente subterránea, que ha aflorado en momentos puntuales, para ser después otra vez sepultada. Es el sistema de consejos, la democracia o República de Consejos. Aquellos momentos fugaces en que las voces, las palabras, las vidas de las sociedades, de la clase trabajadora, han podido escucharse, vivirse, dejando de ser populacho, masa silenciosa o servil controlada por las diversas propagandas.
La Comuna de París, la Revolución Rusa antes de ser destruida por la contrarrevolución bolchevique, la Comuna de Kronstadt, la revolución húngara de 1956, son hilos de formas de organización democráticas, donde el poder se repartía horizontalmente bajo formas federalistas, coordinándose consejos obreros, fabriles, barriales, de estudiantes, socioprofesionales y hasta de artistas.
Pero la existencia de los partidos políticos, y, especialmente, los llamados revolucionarios, acabaron con esos instantes de despertar, de felicidad pública, de vida activa, ajena tanto a la reclusión individual o la mera búsqueda de enriquecimiento y ganancia, ese espíritu mezquino y pancista propio de la clase media, y posteriormente de todas las clases, como a los comunitarismos que aplastan al individuo en nombre de la nación creada o por crear, la supuesta raza, el partido o partidos...
El pasado, cierto, no puede repetirse. Pero algo similar a una República de Consejos auténtica, de espíritu internacionalista puede ser el renacer de la disidencia real, del no conformarse con el sálvese quien pueda en que habitamos-por no hablar de lo que viene-. Ahora bien, no basta el deseo.
Quien quiera un renacer "consejista" requiere de impulsar la autoformación, para comprender el mundo, comprendernos a nosotros y poder dar pasos a la transformación, sin forzar la realidad .Por tanto eso requiere una búsqueda del conocimiento ajena al conocimiento actual y pasado, es decir la búsqueda de títulos para ser miembro de la clase media o alta. Requiere de una espiritualidad profunda, de buscar el bien común-sin renunciar a la individualidad-, de deliberar y persuadir, frente a las propagandas partidistas.
Sin buscar un nuevo amanecer, que acoja lo positivo del pasado, las poliarquías derivarán en tiranías, como empieza a vislumbrarse, por ejemplo con el rearme y la militarización ya iniciada. Sirva esto de modesto aviso a navegantes
domingo, 22 de mayo de 2022
Futuro, ¿qué futuro?
Nuevo libro del siempre ameno economista Santiago Niño Becerra. En él, basándose en datos e investigaciones prospectivas da una visión general de lo que puede acontecer a la economía en las próximas décadas, con los cambios que ya se ven y que la pandemia aceleró, como el trabajo a distancia y con él una economía basada en la eficiencia y la sostenibilidad, y no tanto ya en el despilfarro, desapareciendo por otra parte el trabajo para toda la vida.
Según su visión, aumentarán los oligopolios, que adquirirán una fuerza superior a muchos estados, al extremo de que quizá realicen funciones que ahorra corresponden a la banca. El desarrollo tecnológico hará innecesarios a cada vez más personas, implementándose lo que denomina trinomio social para garantizar la paz social: ocio casi gratuito, legalización de la marihuana y renta básica.
Se ampliará la edad de jubilación y la juventud lo tendrá muy complicado para abrirse hueco en el mercado laboral. Las desigualdades aumentarán, disminuyendo significativamente la clase media. Estas son algunas pinceladas que aparecen en su libro Futuro, ¿Qué futuro?. Se puede discrepar en determinados aspectos: personalmente me inclino porque la tecnología quebrará parcialmente y que habrá crisis alimentaria-no creo en el progreso lineal y eterno-, aparte de que los oligopolios y monopolios son gigantes con pies de barro, que no se sostienen sin el apoyo estatal. Éstos podrían caer en cualquier momento y llevarnos a una nueva crisis.
Con todo, como he dicho al principio los textos de Santiago son siempre muy entretenidos y asequibles, se compartan o no sus tesis.
Doble o Nada
Interesante obra de teatro, de gran éxito en Argentina y ahora en España que analiza y desmenuza las relaciones de poder y las ambiciones que éste causa en las personas que compiten por él, más allá de los que ya están sentados en la cúspide.
El director de un diario tiene que ceder su puesto, para lo cual hay dos personas que compiten por él, una mujer y un hombre. En la obra se entremezclan numerosas líneas, el machismo y el feminismo, el poder tradicional y el moderno que se dice horizontal y participativo, aun cuando en realidad no es lo que parece.
Y es que nada es lo que parece en Doble o Nada, donde todos juegan o creen jugar con los sentimientos ajenos y personalidades que se creen idealistas y honestas sucumben a la ambición, al todo vale. La obra tiene quizás ciertos tópicos, ciertos clichés, pero el final es sorprendente e inesperado.
Con sus lagunas, una obra que merece verse.
martes, 3 de mayo de 2022
Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la Cuarta Revolución Industrial
Estamos ante un breve y magnífico texto de Jordi Pigem, filósofo nacido en Barcelona en el que, basándose no solo pero especialmente en Huxley y Orwell, con sus respectivas distopías, analiza el aumento de las medidas de control y autoritarias impulsadas tras la pandemia del COVID.
También nos habla de los planes de las élites tecnofinancieras, con el Foro Económico Mundial entre otros, en los que se ha defendido el llamado Gran Reseteo: escondido tras fraseología ecologista, late el intento de destruir la esencia humana, de crear un mundo donde se una lo biológico con lo tecnológico y digital. Todo este proceso, que el autor sitúa en sus inicios en Descartes y en el método científico de analizar solo lo medible y observable, lo cuantificable, lo aislable, está llevando a personalizar a los robots y a robotizar a los humanos.
La Cuarta Revolución Industrial está provocando un eclipse de la conciencia y del pensamiento crítico, a una vida vaciada de sentido, donde no hay asideros, más que entretenimientos y diversiones enlatadas y vacuas, con sus mundos artificiales, que no pueden evitar el enorme aumento de depresiones, suicidios o ideas suicidas, especialmente en los jóvenes, amplificadas por las medidas represivas, de bozal y confinamiento provocadas por la pandemia .
Para Jordi vamos hacia un modelo mixto del Gran Hermano de Orwell y Un mundo feliz de Huxley, con el sistema chino como modelo al que acercarse. En resumen, entramos en una era de grandes transformaciones que las élites estatales y tecnofinancieras no han escondido. Veremos que sucede y si logran o no implementarlas.





