Blog de reflexión sobre diferentes temas, de política a cine, literatura, arte...
sábado, 7 de enero de 2023
Señora de rojo sobre fondo gris
sábado, 31 de diciembre de 2022
Reflexiones sobre el mal radical del Orden capitalista, partitocrático y digital
Para poder vislumbrar otro tipo de orden más cercano a valores humanos, fundamentalmente el desarrollo de la conciencia moral, el bien común y la libertad, tenemos que ser capaces de ver por qué el orden que habitamos se aleja de ellos, y es muy cercano a un estado de mal radical, que tiene dos caras, la opresión por el hedonismo, y la opresión por la fuerza bruta, como dos extremos ideales que en la realidad se suelen entremezclar.
Podemos definir como ideal de sistema más evolucionado aquel que combina el bien común con la libertad, libertad entendida como fomento del autogobierno primero individual y luego colectivo, lo que va unido a la expansión de la conciencia moral. Cuanto más lejos de este ideal, más dominará el mal en la vida privada y pública. Pues bien, podemos coger, simplificando tres patas en el Orden que habitamos: el reino del Capital, el de los partidos políticos, y, desde hace unos años el digital.
Por supuesto las tres patas están relacionadas: económica, política y tecnológica o tecnocrática. No olvidamos al Estado, que está por encima de todas y a todas nutre y dependen de él, pero vamos a darlo por supuesto o a obviarlo. Pues bien, ¿en qué medida estos elementos son afines a los valores humanos superiores mencionados más arriba?. El régimen capitalista se basa, como su nombre indica en la acumulación de capital, en ciclos continuos y "eternos" para alimentar la caldera constantemente. Lo que este sistema conlleva en la práctica es una conquista de nuevos mercados, en una mercantilización de más y más actividades, en una competencia donde el que gana se lleva todo. Esto hace que frente al mito de la libre competencia el capitalismo tienda al monopolio. Pero lo esencial son dos cosas: la Tierra es un planeta finito, que choca contra el apetito sin fin del Capital, y por otra el ser humano se mercantiliza, tiene que venderse como fuerza de trabajo.
Se habla, habitualmente, de la esclavitud como pasado. Pero tenerse que vender en el mercado como fuerza de trabajo es una forma de esclavitud, aunque esté atemperada por derechos conseguidos tras luchas varias .Vemos que, por tanto, el Reinado del Capital es ajeno a la libertad, al bien común, a la conciencia moral.
Pasemos al sistema de partidos, considerado esencial para la democracia y ejemplo de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Pues bien todo partido, por naturaleza, aspira a la conquista del poder. Es, por tanto, una estructura que tiende al totalitarismo, pues su fin es conquistar cuantas más parcelas de poder, mejor. Como efecto trae consigo la división en la sociedad entre amigos y enemigos. Tiene, por tanto, un efecto corrosivo sobre ésta .Internamente son maquinarias que liquidan la libertad. El librepensamiento es contrario a su funcionamiento, pues quien dentro de ellos quisiera reflexionar con plena libertad de criterio, sería considerado un elemento extraño, un traidor .Fuera de sus puertas, en una sociedad por ellos dominada, los efectos son los mismos: anular el pensamiento individual. Por tanto basta señalar estos pocos aspectos para ver que el bien común para los partidos es aquello que les da más fuerza o les permite llegar al poder. Nada que ver por tanto con el bien común, ni con una libertad profunda. Tampoco con la justicia ni la búsqueda de la verdad.
Y para terminar analicemos el sistema digital, el último desarrollo de la tecnociencia, el mundo de internet y las redes sociales, terminando por la Inteligencia Artificial en desarrollo. Lo que llamaremos Complejo de Internet está trayendo consigo muchos problemas: desde adicciones a la destrucción de las relaciones humanas, las que requieren del cara a cara, del encuentro con los otros, sustituyéndolas por conexiones donde el otro se convierte también en objeto de usar y tirar. Imposibilitando y dificultando la acción común, el luchar por causas justas más allá de las quejas al éter de internet o la recogida de firmas inofensivas e inútiles. El triunfo del mundo digital supone la conversión de los individuos, de la humanidad, en piezas de una megamáquina, con un futuro claro, por lógica: la servidumbre voluntaria de las gentes a la Inteligencia Artificial y a la pequeña élite que la desarrollará y perfeccionará.
Analizando superficialmente las estructuras esenciales de nuestro mundo vemos como habitamos el mal. Un mal que se perfecciona día a día, especialmente por la fusión de economía, política y tecnociencia junto al Estado, generando una clase dominadora y alienante muy potente, con capacidad de ir penetrando hasta conquistar el alma humana y construir una horrenda poshumanidad, un ser artificial y mecánico, por debajo de las máquinas, con un espíritu transformado en plastilina para construir y deconstruir al antojo de las élites.
Ese es el futuro que nos espera si no somos capaces de ver claro, alejarnos de los conformistas de todo color, condición, religión o irreligión y hacer oídos sordos al discurso de los etiquetados realistas o pragmáticos, que se empeñan en que nos arrodillemos ante lo que existe, sin ver que, hoy, no hay más utópicos que ellos y ellas.
sábado, 24 de diciembre de 2022
As Bestas
domingo, 11 de diciembre de 2022
Los consejos obreros y otros escritos
Hoy quiero recomendar un libro que reúne textos de un pensador, creador de una corriente marginal, pero, como buena parte de tales corrientes sumamente interesante en comparación con el monstruoso y decadente pensamiento mayoritario, llamado Los consejos obreros y otros escritos.
Tal pensador y activista era Anton Pannekoek quien, por cierto, fue también un reconocido astrónomo. Es considerado el padre del llamado comunismo de consejos, un pequeño sector estudioso de la obra de Marx que, frente a la socialdemocracia y el bolchevismo, sostenía una sociedad autogobernada por los propios trabajadores, dueños de los medios de producción por sí mismos, frente a la dirección de Partidos, de vanguardias, de burocracias.
Esto les convierte, para mí, en la única corriente marxista lúcida, interesante y salvable, algunas de cuyas ideas pueden servir para un movimiento transformador, si es que alguna vez aparece. Su visión del materialismo histórico de Marx no es mecanicista, y da lugar a la importancia de las fuerzas de la conciencia, del espíritu individual y colectivo. Más que marxista, podría denominarse marxiana, pues consideran a Marx un estudioso de la economía capitalista, y no un ideólogo.
El libro analiza cuestiones de su tiempo, como las dos guerras mundiales y el hundimiento del movimiento obrero, absorbido por el espíritu nacionalista. Se opone al socialismo de los jefes, criticando también el sindicalismo, integrado en el sistema y por tanto ajeno cuando no enemigo de cualquier proyecto revolucionario.
También tiene textos interesantes sobre la naturaleza, destruida como consecuencia del capitalismo, un sistema que sólo busca beneficios y acumulación. Y es de destacar un artículo en el que opone propiedad común frente a propiedad pública, artículo que hace que el autor esté por encima del pensamiento actual, incapaz de ver que la propiedad pública supone el control de unos funcionarios y autoridades sobre el proceso productivo, frente a la autogestión, el control y dirección del trabajo por el propio proletariado, sin los usurpadores que hablan en su nombre.
Se pueden señalar algunos defectos, en mi opinión en su pensamiento: la obsesión colectivista, o cierto desprecio hacia el campesinado, visto como un segmento egoísta apegado a sus propiedades frente al proletariado industrial, así como un elogio de la gran industria. En mi opinión un movimiento revolucionario debería unir la propiedad común, con la propiedad individual, la solidaridad con la libertad individual, teniendo como meta una sociedad no asalariada. Así como formas de industrias descentralizadas y con unas tecnologías comprensibles, para no crear una nueva clase dirigente, una nueva forma de explotación.
En resumen, con sus errores y límites, estamos ante un texto, ante una rama de pensamiento del que podemos coger cosas, fundamentalmente los consejos u organizaciones de base-se etiqueten como se etiqueten- como reconstructores de un renacimiento de la humanidad.
domingo, 4 de diciembre de 2022
Close
Película intimista, melancólica en la que se nos muestra la profunda relación de amistad, aparentemente indestructible, de dos preadolescentes. Sin embargo algo inesperado hace volar la relación por los aires.
Close es cine del bueno, aquel que con miradas, con silencios, dice más que con palabras. También disecciona la sociedad del qué dirán, aquella en la que, no solo los adultos, aprenden rápido a señalar, a levantar sombras de dudas condenadoras sobre quien no actúa como se supone debe actuar cualquier chico, u hombre en proyecto que se precie. No llores, no muestres tus sentimientos ni tus emociones, cuidado con juntarse demasiado.
Drama, sensibilidad, bellos fotogramas se juntan en una pequeña joya del cine, de la que saldrán con un nudo en la garganta.
martes, 22 de noviembre de 2022
No mires a los ojos
Atrevida, arriesgada e inquietante película que nos introduce en los vericuetos mentales de un hombre que, tras ser expulsado del trabajo y reaccionar violentamente, se refugia en el interior de un armario, situado en un camión de mudanzas.
El protagonista viaja, de tal guisa, a casa de un matrimonio con una hija adolescente, y allí decide finalmente quedarse a vivir, observando desde su escondite el día a día de su nueva familia, vigilando sus actuaciones y conversaciones, estableciendo una compleja relación de atracción platónica hacia la mujer.
No mires a los ojos puede tener múltiples lecturas, dependiendo, ya que hablamos de mirar, de la mirada del espectador individual; entre ellas por ejemplo las existencias que transcurren en la oscuridad, en el miedo, en el no atreverse a vivir la propia vida o, usando un lenguaje posmoderno, en no atreverse a salir del armario. Pero también puede entenderse cómo todos, en mayor o menor medida llevamos vidas ocultas, vidas falsas, aunque los espacios en que nos movamos sean más amplios, más luminosos, más respirables en apariencia. Nadie es feliz, en una palabra, con la vida que le ha tocado en suerte o, elección, vivir.
Resumiendo una buena película que camina en el alambre de ser o no creíble y sale airosa.
viernes, 11 de noviembre de 2022
La sociedad implosiva
Se ha reeditado un libro del ensayista y activista de organizaciones de base o autónomas, Corsino Vela; se trata de La sociedad implosiva, publicado originalmente en 2016 por Traficantes de Sueños.
En el citado texto, escrito en forma de pequeñas síntesis-696 exactamente- Corsino analiza el desarrollo del capitalismo desde su fase expansiva a la actual, la compresiva. Su tesis central es que se está cumpliendo lo profetizado por Marx en su hipótesis sobre la caída tendencial de la tasa de beneficios. Esto quiere decir que los ciclos de acumulación y expansión de capital son cada vez más breves y las crisis más prolongadas y duraderas en el tiempo.
La sociedad del capital es, por tanto, una sociedad que camina a su implosión, su autodestrucción. Es de destacar que para el autor del libro el capital es, en realidad, una relación social, una relación social centrada en el asalariado, es decir la cosificación y comercialización de la población proletarizada.
La sociedad implosiva reflexiona sobre múltiples temas, como la distinción entre técnica y tecnología, y como esta última no es neutral o independiente, sino que está al servicio de la sociedad del capital . También analiza las protestas y movimientos de izquierda actuales, a los que considera presos de una contestación simbólica, ritual, que les hace ser, según sus palabras la izquierda del capital, unos movimientos ciudadanistas o regeneracionistas que no ponen en duda el sistema de fondo-creyendo en la autonomía de la política sobre la economía-, y cuyas reclamaciones están sobrepasadas por la realidad implosiva de la sociedad del capital.
En pocas palabras, cada vez podremos sacar menos del capitalismo, debido a su crisis rampante y terminal, si bien esto no significa que vaya a caer en poco tiempo. En cuanto a su alternativa, Corsino Vela no gusta de tal palabra, rechaza las doctrinas y los programas, apoyando las comunidades de lucha.
Es decir aquellas comunidades antagónicas, con conciencia de clase y autónomas, ajenas a partidos y sindicatos, a parlamentos, que surgen del conflicto, y que generan solidaridad, apoyo mutuo, comunidad de bienes... Estamos ante un texto lúcido, despiadado, que no ofrece opiáceos, falsas salidas, programas salvadores, pero que indica un posible camino para salir de la barbarie.






