lunes, 25 de agosto de 2014

La ciudadela interior










Nuevamente tenemos que comentar positivamente un libro del filósofo –ya fallecido-especializado en el mundo clásico, Pierre Hadot.

Se trata de un extenso ensayo sobre Las Meditaciones, el texto del emperador que abrazó la filosofía estoica, Marco Aurelio, llamado La ciudadela interior.  A través de él se nos van presentando los temas centrales de la filosofía estoica, como las tres reglas de vida o disciplina: la del deseo, consistente en amar el acontecimiento que viene a nuestro encuentro, lo que supone desear lo que es útil al  Todo del mundo; la disciplina del juicio, consistente en intentar borrar las representaciones negativas que nos hacemos de las cosas, pues como escribió Epicteto en su Manual de Vida, “Lo que nos turba no son las cosas  sino nuestros juicios sobre las cosas”. Esto supone pensar que las cosas no tocan el alma, y que ésta es libre de juzgar las cosas como quiere.  Y la disciplina del impulso, que tiene como su base realizar acciones al servicio de la comunidad humana.

Un aspecto muy interesante del estoicismo y recuperable para ayudar a vencer miedos y temores serían los ejercicios de la imaginación y la escritura como ejercicio espiritual, consistente en ejercitarse mediante el pensamiento así como la palabra y el escrito en diferentes aspectos como la aceptación de la brevedad de la vida, su carácter pasajero. Así, Marco Aurelio se imaginaba la desaparición no sólo de una corte, sino de toda una generación, para evitar también apegos excesivos hacia lo que escapa de nuestras manos tarde o temprano, así como al fondo absurdo de nuestra existencia: “bufonada y lucha sangrienta; agitación y torpeza; esclavitud de cada día”…”efímero, el que se acuerda y aquel de quien se acuerda”. Los principios y normas de vida de esta escuela filosófica, según nuestro emperador, era convenientes tenerlos a mano, escribirlos, leerlos.

Para la corriente estoica el único valor supremo, al que todo debe estar determinado, es el bien moral, la virtud; y, por tanto, no hay otro mal que el mal moral, no siendo verdaderos males, aunque así lo parezcan a los hombres-muerte, enfermedad, injurias, pobreza…- las cosas consideradas negativas. En este aspecto, aunque sea un tanto exagerado, el estoicismo contribuye de manera positiva a intentar que lo que consideramos males, al menos, nos afecten lo menos posible, y a poner como centro de nuestra vida la virtud o bien moral, algo muy necesario tanto antaño como en los tiempos que corren.

Otro elemento importante en Las meditaciones como en otros textos estoicos es la distinción en el alma de una parte superior, el principio director, el verdadero Yo, que debe delimitarse o circunscribirse del resto, cuerpo y soplo vital, pues es lo único que realmente nos pertenece, sobre lo que podemos ejercer un control, que depende nosotros, pues no debemos olvidar que los estoicos gustaban de distinguir lo que depende de nosotros-nuestra facultad de elección-, de lo que no, o sea lo que depende del destino y el curso universal de la Naturaleza. 

Junto a esto va unida otra idea muy interesante a tener en cuenta y útil en los ejercicios mentales, en el esfuerzo que todos debemos realizar para no ser derrotados por el temor al pasado o al futuro y tomar conciencia del verdadero Yo. En palabras de Séneca citadas en La ciudadela interior. ”Hay que suprimir estas dos cosas: el temor por el porvenir, el recuerdo de los antiguos males. Estos ya no me conciernen y el porvenir no me concierne todavía”. La vida debe ser vista, por tanto, como un presente continuo, y no debe turbarnos lo que no depende de nosotros y es indiferente, como el pasado y el futuro: “Si sólo te aplicas en vivir la vida que vives, es decir, el presente, podrás pasar el tiempo que te quede hasta tu muerte con calma, benevolencia, serenidad”, o “hay que realizar cada acción de la vida como si fuera la última”.

Este Yo estoico está en las antípodas del yoísmo actual-en realidad servidumbre total a los dictados del Poder-, pues unido al consentimiento a los acontecimientos, se abre de su situación limitada, de la perspectiva reducida del individuo, a una perspectiva universal, a una conciencia cósmica, a un acuerdo amoroso del Todo con las partes.

Numerosos temas son tratados en el libro, pero nos gustaría acabar con dos. Uno especialmente llamativo, de la que más nos gusta del estoicismo, la filosofía más cercana junto con la cínica de quien esto escribe, es La mirada desde lo alto, lo que permite por una parte tener una visión de la totalidad de la sustancia y el tiempo, de la metamorfosis universal: “observa cada objeto e imagínate que se está disolviendo, que está en plena transformación, pudriéndose y destruyéndose”, “te abrirás un vasto campo libre abarcando con el pensamiento la totalidad del cosmos, concibiendo la infinitud de la eternidad, considerando la rápida metamorfosis de cada cosa” . Esta mirada desde lo alto sirve para revelar a los hombres la maravilla del Universo y del espíritu pero también darse cuenta de lo pequeño y mezquino de las cosas humanas, de su insignificancia en la infinitud, lo que favorece la disciplina del deseo y ayuda a combatir el miedo a convertirnos en carroña putrefacta, que es nuestro destino final.

Y para terminar, debemos hacer mención a que para el estoicismo el bien común es lo esencial, por lo tanto la justicia el altruismo y el amor tienen un peso importante en esta corriente, a veces obscurecido por un supuesto pesimismo, por una visión tan real de las cosas-“el sexo no es más que un frotamiento de vientres, unido a la eyaculación de un liquido viscoso” , lo que no implica despreciarlas, sino no exagerar su importancia, no dejarse llevar por visiones que nos hagan dar a las cosas una importancia de lo que carecen, uno de los caminos de nuestra sumisión psíquica, lo que propugna el estoicismo en última instancia junta a lo absoluto del bien moral- que ahuyenta a muchos o da una imagen distorsionada de los estoicos y su pensamiento.

Escojamos para demostrar esto dos frases: “Es propio del alma razonable amar a su prójimo…y no preferir nada para sí misma, lo que también es propio de la ley”; “Toda acción de ti que no se refiera de inmediato o de lejos a un fin que sirva al bien común, desgarra la vida, le impide ser una…”.


Si no han leído Las Meditaciones de Marco Aurelio se las recomendamos vivamente, y si lo han hecho, no se pierdan tampoco este texto. Los valores estoicos, sus ejercicios mentales o espirituales, nos parecen de mucha utilidad, tanto para apegarnos al Bien, como para reducir los miedos y terrores de distinto tipo que nos amargan en ocasiones nuestra efímera vida.


viernes, 15 de agosto de 2014

Omar

Coincidiendo con el triste e interminable conflicto que enfrente a israelíes y palestinos queremos recomendar una extraordinaria y dramática película: Omar

Omar es un joven panadero palestino que en la Cisjordania ocupada se juega la vida trepando por un muro que separa unos territorios palestinos de otros para ver a su novia, Nadia, un amor secreto.

 Lo mejor del film es lo bien que retrata el día a día de un territorio ocupado, el clima de odio mutuo entre unos y otros, las sospechas y las traiciones entre los palestinos de diversas facciones que deciden tomar las armas, como el protagonista y dos de sus mejores amigos de infancia.

La película, sin embargo, no es maniquea, pues no deja de señalar como, por ejemplo, la persecución, tortura y eliminación también se dan en el seno de los palestinos rebeldes. Aparece, también, el fuerte machismo de éstos, donde hombres y mujeres, especialmente las segundas, no pueden vivir las relaciones amorosas con naturalidad, siendo supervisadas por sus familias.

Pero, sobre todo, Omar nos muestra como la violencia y el uso de las armas, el derramar sangre, acaba por aniquilar la amistad, la confianza, el amor, convirtiendo a perseguidos y persecutores en pálidas sombras humanas de lo que pudieran haber sido en condiciones de normalidad.

 En seres cuya felicidad estalla por los aires, señalados y acusados de traidores por su propio pueblo, ya sin escapatoria ante los dedos acusadores de unos y el seguimiento implacable y sin fin de los otros.

Vidas que pierden todo sentido, sin ilusiones ni asideros, donde sólo cabe esperar la tragedia final que ponga fin al sufrimiento.

Frente a las historias de amor y amistad empalagosas, Omar nos muestra el otro lado del espejo, allí donde es casi imposible que enraícen firmemente los valores positivos de los seres humanos, allí donde la división y el enfrentamiento envenenan los espíritus.

Los jóvenes e inexpertos actores, hacen el resto.




lunes, 11 de agosto de 2014

Mundo obrero versus Mundo universitario



Es una opinión común considerar la extensión de la educación universitaria como un gran avance, como un logro que nos acerca a una sociedad mejor, de individuos más formados, con más espíritu crítico, de mayor calidad.

Sin embargo convendría alejarnos de las visiones ortodoxas y dominantes y analizar cómo es la sociedad en que vivimos, si realmente existe esa mentalidad crítica, creativa y constructiva, si la búsqueda del bien, la virtud y la belleza importan, si el autogobierno individual y social va in crescendo, y si la manipulación y el adoctrinamiento de la población va disminuyendo.

Pues bien, nuestra conclusión difiere de la dominante. Lo que nosotros observamos es un desplome casi absoluto de las ideas y prácticas emancipativas, sustituidas por algunas teorías supuestamente críticas que en realidad se quedan en lo superficial y que, aunque en algunos casos son conscientes de algunos de los males que nos aquejan, no propugnan nada serio en el ámbito alternativo, con lo cual, esas teorías, como el decrecimiento, el ecologismo y otras similares se acaban convirtiendo más en modas, en algo parecido a una pose y, lo más preocupante, al no vincularse tan siquiera a una idea de sociedad libre, podría acabar perfectamente utilizándose por un Poder despótico para implantar por la fuerza medidas autoritarias contra la población, en la línea de una dictadura decrecentista.

Ejemplo de esto último lo tendríamos en el Manifiesto Última Llamada, donde advirtiendo del real peligro de agotamiento de los recursos, nada serio se plantea como respuesta alternativa, con lo cual tales ideas pueden acabar sirviendo a un roto y un descosido, lo cual es sumamente peligroso.

Lo que tendríamos que analizar es porque motivos unas sociedades alfabetizadas, donde la enseñanza ocupa muchos años en la vida de una persona se ha producido esa caída de los valores civilizatorios, fundamentalmente de la libertad y porque sus construcciones teóricas son, en su mayoría, propuestas cortas de miras, sin profundidad, que pretenden solucionar los problemas quedándose en la superficie, sin ir a las raíces.

Es decir debemos ser capaces de explicar el porqué las propuestas en el ámbito político y humanístico son un camino a ninguna parte en la gran mayoría de los casos.

Esto contrasta, sin embargo, con un Movimiento Obrero decimonónico creativo y constructivo, con una idea de emancipación, compuesto de hombres y mujeres de escasa formación, suplida con un esfuerzo de autoeducación, basado en la creación de ateneos y escuelas obreras y libres, donde el conocimiento iba encaminado a lograr una sociedad emancipada, pero emancipada por sí misma, por los propios trabajadores: “La emancipación de los trabajadores es obra de los trabajadores mismos, o no es”, según rezaba la Primera Internacional, o como se escucha en una estrofa de la famosa Internacional “ni en dioses, Cesar ni tribunos, está el supremo salvador”. Este Mundo Obrero, inicialmente , buscaba la libertad, la autonomía y por tanto su educación iba encaminada a lograr esos objetivos.

Es cierto que esa unión del Movimiento Obrero con la Autonomía duró muy poco, y en escasos decenios se acabó imponiendo con la excepción de algún país como España, la visión heterónoma, la necesidad de un Partido y un Estado que reflejara los intereses del proletariado, lo que, sumado al progresivo triunfo de los valores burgueses, materialistas, economicistas y monetarios, donde  el dinero lo es todo, ha convertido a lo que subsiste de éste, a sus siglas políticas y sindicales en agencias de negocios y corporaciones que saquean las arcas del Estado y estafan el dinero destinado a los parados.

La esperanza de antaño de que la generalización de estudios universitarios y de otro tipo iba a permitir levantar una sociedad diferente, como hemos visto, no se ha cumplido.

Es más, el mundo universitario no ha sido en absoluto ajeno a las doctrinas totalitarias, el fascismo en los treinta y posteriormente el comunismo. No puedo evitar recordar, cediendo al impulso de personalizar, el haber visto en la Facultad de Política y Sociología, allá por los años 90, cuando estudié allí, unas jornadas de apoyo al castrismo, incluyendo, y no bromeo, aparte de fotos, vídeos con los interminables discursos de Fidel Castro, ídolo de buena parte del estudiantado de izquierdas y sus organizaciones.

Pareció, por un breve momento que, tras la  caída del Muro, la izquierda universitaria podría renovarse, abandonar su autoritarismo. No fue así.

La última opción salida de ese mundo y de esa misma facultad, Podemos, es, en realidad, una mezcla de lo más autoritario de la tradición izquierdista: el añejo leninismo y el populismo latinoamericano como ideal de sus dirigentes, sumado, por tanto, a un programa insostenible, pero reflejo de ese sueño de las clases medias todas, incluyendo la que se  dice de izquierdas: un Estado que va a lograr repartir dinero a diestro y siniestro, satisfaciendo todas las necesidades sociales, pues todo es culpa de un 1% de la población y una casta que se ha adueñado de todo y robado a manos llenas, olvidando el masivo apoyo en votos que éstos han tenido durante años y por tanto la complicidad de las clases populares, en realidad convertidas en una masa amorfa de sueños e ideales burgueses, sólo unidos por el culto al dinero y los bienes materiales.

Tampoco nos gustaría con esta crítica rechazar en bloque todo lo que surge de la Universidad, ni generalizar el apoyo o simpatía de los universitarios a dictaduras y personalidades demagógicas .La Universidad también fue, en tiempos de la dictadura de Franco, un núcleo de oposición en los años finales del régimen. Digamos que en el ámbito estudiantil se han dado los dos aspectos: el rechazo a unas dictaduras y el apoyo a otras.

Lo que sí queremos expresar es que en una sociedad de personas más o menos informadas y con un nivel de estudios en muchos casos elevado, no ha surgido ningún proyecto de sociedad autogobernada, sino que tenemos la sensación de que lo que se busca en la Universidad es seguir atados a la sociedad de consumo, lograr buenos sueldos y convertirse en los nuevos opresores, en la nueva clase dirigente .Y es que las doctrinas y visiones opresivas tienen y han tenido en la Universidad mucho peso.

Lo que queremos expresar es la necesidad de un proyecto de autonomía y de educación que favorezca a ésta, lo cual no se ha logrado generalizando los estudios Universitarios. Necesitamos, por tanto, el desarrollo de una cosmovisión de vida diferente, y para esto el antiguo Movimiento Obrero nos da pistas y nos indica que, lo fundamental es , sí, las ganas de aprender, pero unido a un ideal emancipador, de esfuerzo y lucha para tomar las riendas de la vida en nuestras manos, no dejarlo en manos ajenas.

Un proyecto transformador serio es un proyecto de largo aliento que, sin cruzarse de manos, rechaza los atajos, o las quimeras que se venden como pragmáticas del mundo contemporáneo, de hombres y mujeres engreídos y soberbios que se sienten libres y superiores a sus hermanos del pasado, cuando somos marionetas adoctrinadas de la cuna a la tumba y que, en realidad, han sustituido la esperanza religiosa, por la esperanza en Mesías laicos, en Partidos salvadores.

Es curioso, pero para nosotros una gran alegría que, sin hacernos demasiadas esperanzas, son comunidades indígenas y campesinas las que, por ejemplo en Méjico, parecen retomar el viejo ideal de comunidades gobernándose de abajo arriba, creando sus propias normas, sus instituciones de autogobierno, recuperando sus viejas tradiciones en lo que tienen de positivas, por ejemplo la propiedad comunal.

Lógicamente, estas comunidades, necesitarían coordinarse y desarrollar una visión universal si quieren ir más allá y  estudiar cuáles fueron las causas de la derrota de sus hermanos obreros del siglo XIX y principios del XX, para no repetir sus errores y caer en brazos de Caudillos o Partidos viejos o nuevos.


La esperanza ha estado y está, no en los ricos, los intelectuales y los estudiantes universitarios, sino en una clase popular consciente de su fuerza, con una visión alternativa de las cosas y que se sacuda los mitos burgueses y de clase media que tanto daño nos han hecho, especialmente la servidumbre  o la renuncia a la libertad a cambio de una seguridad que ha saltado por los aires, perdiendo lo uno y lo otro, como era de esperar.


lunes, 21 de julio de 2014

Una pequeña historia para entender el universo

El astrofísico Hubert Reeves nos ha regalado una pequeña joya, un libro breve surgido al calor de las charlas con una nieta adolescente, en aquellas noches de verano, acogedoras y de cielo despejado, en las que contemplábamos el cosmos y esos pequeños y lejanos puntitos luminosos, las estrellas. Visión que nos llevaba a interrogarnos sobre mil aspectos, cómo surgió todo, cómo surgió la tierra, de que están hechas las estrellas, y, sobre todo, la eterna pregunta aún sin respuesta: ¿estamos solos o hay otros seres inteligentes conviviendo en nuestra inmensa casa?.

La afortunada nieta de Hubert tiene la ventaja, frente a la gran mayoría de la gente, de poder contar a su lado con alguien que conoce bien el tema, que puede responder, no a todos, pues es mucho lo que queda por conocer, sino a algunas preguntas.

Una pequeña historia para entender el Universo, versa sobre todos esos interrogantes que nos hacemos en aquellos lejanos tiempos de la infancia, cuando aún conservamos intacta el ansia de conocimiento, antes de irse disolviendo poco a poco en el aburrido encierro de los centros educativos, donde se va asesinando el ansia de saber por lo reglado, lo artificial.

Por las páginas de este sencillo libro, realizado con la intención de hacer nacer el gusanillo del amor a la cosmología, para poco a poco ir siendo capaces de leer textos más densos, más profundos, se explica de forma asequible temas como de qué están hechas las estrellas, por qué calienta el sol, la edad del universo, cómo se expandió éste,los agujeros negros, la materia y la energía oscura, el enigma de las leyes del Universo, que provocan que pueda darse la vida, lo cual hace pensar a algunos en si todo es o no producto del azar,si estamos o no solos, si existen o no multiversos, y, lo más interesante, la similar estructura de la naturaleza con la escritura, sus escalones. Es decir, como lo simple se va uniendo para formar estructuras cada vez más complejas: las letras se unen para formar palabras, y éstas frases. Lo que trasladado a la Naturaleza serían los átomos, cuya unión forma moléculas, estas células hasta llegar a nosotros.

Si queremos interesar a los niños en la ciencia, esta es la manera de hacerlo. Como la escritura, como la naturaleza, comencemos por lo sencillo, para poco a poco llegar a lo complejo.

Por cierto, el autor del libro, aparte de astrofísico, es ecologista. Lógico, no hay amor al cosmos sin amor a la Tierra.


martes, 8 de julio de 2014

El populismo regeneracionista en el horizonte



La crisis económica, que es crisis civilizatoria, ha provocado un fuerte descrédito de los partidos políticos dominantes en los últimos decenios, lo que se ha puesto de manifiesto en el ascenso o irrupción de nuevas siglas, entre las que destaca Podemos, pero también, en menor medida, por la derecha-o el centro, según opinión de cada cual- Ciudadanos, que puede convertirse en competidor en el mismo espacio político de Rosa Díez y su UPyD.

Estos nuevos o relativamente nuevos partidos están unidos por lo que llamaremos discurso de regeneración democrática, o sea una crítica a los gobernantes de PP y PSOE, a los que se acusa de antidemocráticos, opacos, corruptos… Propugnando, los grupos emergentes, la transparencia y honestidad, así como un mayor control democrático, entre otras medidas.

Lógicamente, hay diferencias entre unos y otros, pues su procedencia ideológica es dispar y sus formas y maneras también difieren.

El primer proyecto regeneracionista, Ciudadanos, nace del problema específico del nacionalismo catalán, si bien pronto utiliza un discurso crítico contra el bipartidismo y los llamados políticos profesionales. Impulsado por intelectuales antinacionalistas de izquierdas y derechas, dirigido por un joven de hábil discurso, el partido es una jaula de grillos, dividido por su pluralidad ideológica. Su líder, al que los intelectuales fundadores creen poder manejar como un muñeco se revela una persona inteligente que sigue un camino propio. Tras apoyar que el partido, coherentemente con su ideario, se defina de centroizquierda, pasa en poco tiempo a aliarse con utraconservadores europeos a cambio de un dinero para el partido que no recibe. Tenemos, por tanto, en Albert Rivera, el primer populista o demagogo que utiliza el discurso regenerador para ganar peso y poder, demostrando no tener principios ni escrúpulos, sostenido, como es habitual en la historia, por ciertos intelectuales que consideran que el fin justifica los medios y todo vale contra el “enemigo” nacionalista.

El segundo proyecto que definiremos de populismo regenerador es el de UPyD, de Rosa Díez. Política profesional de toda la vida, tras no conseguir dirigir el PSOE y tras una serie de enfrentamientos con el partido, aprovechando que Ciudadanos decide quedar prácticamente recluido en Cataluña, con presencia testimonial en el resto de España, monta un partido propio, como los primeros, basado en la crítica al nacionalismo y en una ideología llamada “transversal”, es decir ni izquierda ni derecha, con la que poder ganar el mayor número de votos posibles. Regeneradora de puertas para afuera, dentro impulsa purgas y expulsiones de disidentes con su línea o figura.

Ciudadanos y UPyD son los precursores del neopopulismo o neolerrouxismo, basado en decir una cosa y hacer la contraria, en ocultar sus ansias de poder con un discurso atrayente a las clases medias descontentas con PP y PSOE y a la vez afectas al nacionalismo español. Como todo populismo su relativo éxito se basa en un esquema simplista: los males de España vienen del egoísmo de los nacionalismos periféricos . Ellos son las fuerzas a combatir para volver a crear una gran España . Algo que no se sostiene cuando vemos que España ha sido gobernada por PSOE y PP, por no remontarnos a UCD y a la dictadura de Franco. Por tanto el destrozo del país ha sido realizado por lo que llamaremos fuerzas “españolistas”

Durante un tiempo parecía que Rosa se había llevado el gato al agua en cuanto al éxito de su formación política en representar a los regeneradores .Pero, he aquí que aparece Podemos, y, de forma inesperada, logra unos buenos resultados en las europeas.

Aparte de su aparición en  diferentes medios, desde la ultraderechista Intereconomía, a los medios llamados progresistas, como La Sexta , su éxito radica en haber sabido utilizar un lenguaje que, en una situación de quiebra de un país, con una corrupción generalizada en partidos, sindicatos, patronal… ha llegado a muchos votantes, especialmente a los que definiremos como ala izquierda de la empobrecida clase media.

Sus críticas a la llamada casta, a la Troika, a la banca y demás ha calado hondo en nuestro país, lo que debe sumarse a una situación de crisis en las izquierdas, con un PSOE muy desacreditado y una Izquierda Unida que aunque crecía por el desgaste de los primeros, parecía hacerlo poco y no ilusionar por lo vetusto de su proyecto, de su partido guía, el PCE.

Este ha sido el caldo de cultivo que ha favorecido la irrupción de Podemos, que se presenta como una regeneración en la izquierda, al extremo de que en ocasiones sus líderes se han desmarcado de la utilización de esa división izquierda-derecha.

No obstante, y más allá de que probablemente el sistema pueda impulsar esta opción para sustituir a otras envejecidas o desacreditadas de la izquierda, debemos ser consciente de que esta nueva sigla es la representación exitosa de un populismo desbocado por la izquierda, y que realmente no suponen una novedad, sino una reconversión de la vieja izquierda autoritaria o leninista, consciente de que ya no le sirve sus señas de identidad, su discurso tradicional para lograr el poder.

Impulsados por una formación trostkista ,Izquierda Anticapitalista, sus tres cabezas visibles proceden del ámbito del comunismo, ya estalinista ya trostkista, para acabar desembocando en lo que es una versión más suave o descafeinada del leninismo, el chavismo .Desaparecida la Unión Soviética y sin posibilidades de hacer nada importante manteniendo la idea del partido vanguardia que representa al proletariado, o sea el Partido Comunista, es necesario sustituirlo por un Caudillismo militarista, por un Jefe o Líder que ya no habla en nombre del proletariado, sino del pueblo y que se erige en su representante, pues él sabe lo que quiere la población.

Este nuevo izquierdismo tiránico, aunque necesita de un Partido, ya no impone por las armas y el terror un régimen de partido único, pues saben que la situación no se presta a ello .Lo que hacen, y en esto son más inteligentes que los viejos comunistas, es crear organizaciones “populares” en los barrios, que ,con el anzuelo de la democracia participativa no son más que grupos que se movilizan y manifiestan en defensa del nuevo Estado, del Líder y ,a ser posible, pueden ejercer funciones de control y vigilancia de la población, espiando, amenazando y controlando a quienes disientan. Son o se quiso que así fueran, pues el experimento tuvo escaso éxito, por ejemplo, los Círculos bolivarianos.

De ahí la creación de sus discípulos españoles, Iglesias, Monedero y Errejón-“Chávez es necesario, los demás somos contingentes”, llegó a decir Pablo Iglesias en un vídeo-, de los llamados, curiosamente, Círculos. Intuimos, visto lo hecho por ejemplo en la Universidad de Políticas y Sociología en una visita de la ahora rival política Rosa Díez, a la que coaccionaron e intentaron no dejar hablar-antes de que formaran Podemos- que los tiros en lo referente a la función final de los Círculos van por ahí.

Enemigos de la libertad, su caudillismo se encubre con una defensa de la democracia participativa, lo que es muy rentable políticamente pues conecta con una necesidad de un creciente sector de la población.

Por otra parte, sus propuestas económicas de Reino de Jauja, sin decir de dónde van a sacar el dinero, conectan muy bien con la mentalidad bienestarista y economicista de la izquierda burguesa, que si bien por una parte se manifiesta defensora del estatismo, al creer que el Estado es una vaca lechera a la que se puede ordeñar y exprimir su leche hasta el infinito y más allá, acaban por quebrarlo y, paradójicamente, dejar el terreno libre a los neoliberales.

En realidad Podemos tiene mucho de zapaterismo  abiertamente populista, de ahí también algo o bastante de su éxito. Su capitalismo de Estado, coincidente con lo que llamaremos izquierda radical, que tiene la nacionalización de la banca como propuesta estrella, no deja de asemejarse en realidad al falangismo o fascismo clásico, que también sostenía esas propuestas .

De hecho, podemos afirmar que en España el sustituto de la ultraderecha europea está en el “izquierdismo radical”, al menos de momento, cuyo ideal parece ser una mezcla demagógica de Venezuela y Suecia, aunque nosotros no tengamos petróleo ni una economía como la sueca.

Para acabar decir que en nuestro país parece estar asentándose, ya veremos si hasta el extremo de llegar al gobierno, un populismo “regeneracionista” que aspira, quizá más claramente en el caso de Podemos, más inteligente y ambicioso que  el de Ciudadanos y UPyD, a sustituir a los viejos partidos y a convertirse, para usar la palabra de moda, en una nueva “casta”.


Ningún país está a salvo de populistas y salvadores, a un lado y otro del espectro, y menos en casos de crisis grave .Nosotros no somos la excepción.









lunes, 23 de junio de 2014

Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social


Escrito en 1934 y considerado por su autora, Simone Weil, su obra principal, Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social  es, en nuestra opinión, uno de los ensayos políticos más agudos, complejos y profundos de cuantos se han escrito.

Era Simone una mujer peculiar, que combinaba honestidad y lucidez, reflexiva y a la vez activa, que no rehuyó el compromiso sin perder su independencia ni sumarse a la moda de los tiempos, que era la defensa por parte de las izquierdas y muchos de sus intelectuales del régimen comunista implantado en Rusia. Era, además, una persona coherente, que no se contentó con escribir sobre el movimiento obrero sino que trabajó como proletaria durante un año en diversas fábricas, lo que le hizo comprender el carácter radicalmente opresivo del trabajo fabril, frente a las imágenes que suponían que de ahí iba a venir la liberación de la humanidad. Se enroló como voluntaria en el Grupo Internacional de la Columna Durruti-compuesto por anarquistas y anarcosindicalistas extranjeros y algunos españoles-, en la guerra civil española, abandonándolo por un accidente al poco tiempo. Su espíritu crítico le hizo denunciar las tropelías y asesinatos llevados a cabo en el bando que apoyó, lo cual le honra.

En sus últimos años se acercó al cristianismo, al misticismo y a una visión más espiritual de la vida, sin renegar nunca de su pensamiento y actividades anteriores.

Reflexiones es un texto corto pero denso, donde el pensamiento de la autora alcanza cotas muy elevadas en sus análisis sobre las causas últimas de la opresión, que la alejan de los tópicos al uso. Así, frente a las visiones , sobre todo de Marx pero muy comunes en el socialismo y el pensamiento utópicos del siglo XIX y XX del progreso ilimitado y del desarrollo de las fuerzas productivas que liberadas del sistema capitalista, facilitarían la liberación de los trabajadores.

Para Simone los que se han emancipado son las fuerzas productivas, no los trabajadores, desarrollándose un conflicto o disputa por el control de las fuerzas productivas y un desarrollo tecnológica que no va aparejado a un incremento de la libertad, ni siquiera del bienestar, sino a una mayor opresión. También es crítica con la idea del progreso ilimitado pues, adelantándose a visiones posteriores sostiene que ese progreso tecnológico y económico indefinido dependería de encontrar nuevas fuentes de energía, pues los recursos no son ilimitados, cada vez será más difícil y costoso encontrarlos, aumentando la espiral del gasto y despilfarro.

La opresión en el mundo contemporáneo está unida a la necesidad de producir más y a la lucha por el poder, lucha sin fin en la que los poderes quieren extender al máximo sus medios de control, sus recursos, sus conquistas, en los que estaría englobada la producción industrial hasta el choque con los límites naturales y la consiguiente contracción y derrumbe.

Esto explicaría que frente al capitalismo de los primeros tiempos, basado en la construcción, en hacer crecer una empresa más rápido que los rivales con los propios recursos, en el ahorro, se ha pasado a intentar hacerse con la mayor parte posible del capital diseminado en la sociedad y de hacerse con el mayor dinero posible vendiendo productos, usando la publicidad y la especulación .Con el crédito, el ahorro es sustituido por los gastos más demenciales; el objetivo final ya no es tanto hacer prosperar un negocio sino controlar el sector más amplio posible de la actividad económica. En una palabra el capitalismo pasa de la construcción, a la destrucción.

Podemos decir que hemos construido una civilización donde todo escapa de nuestras manos, donde los individuos son juguetes de la llamada colectividad y, en última instancia, hemos sido dominados por nuestros objetos, por nuestras creaciones.

Para Simone Weil es necesario, sin embargo, desarrollar una idea de sociedad libre, como límite ideal, aun siendo consciente de que nunca se alcanzará plenamente. Para ella tal sociedad no sería una colectividad de ociosos, con sus necesidades satisfechas, pues en un hipotético sistema de ese tipo los seres humanos serían esclavos de sus pasiones, de sus mentes. No, para ella una sociedad libre sería una sociedad en la que habría que tropezar y vencer obstáculos, y todo a través del pensamiento y el trabajo físico. En pocas palabras un hombre plenamente libre  sería aquel cuyas acciones procedieran en su totalidad de un juicio previo acerca del fin que se propone y de la sucesión de los medios capaces de conducirle a dicho fin.
Aquella sociedad en la que el individuo estuviera en condiciones de comprender lo que hace, es decir donde no existieran monopolios en el ámbito de la ciencia y la tecnología, el armamento, el dinero… sería la más cercana a una idea de vida libre, en la cual el pensamiento individual estuviera vigente el mayor tiempo posible en las diferentes actividades. Por tanto el objetivo no sería acumular conocimiento, sino hacerlo comprensible. En tal sistema el trabajo manual sería considerado superior, pues permite modificar la materia con el propio esfuerzo y pensamiento; la cooperación superaría la competitividad y la guerra de unos contra otros y cada uno vería en los otros un igual, no un rival,. La función de coordinación no implicaría poder, pues habría un control continuo ejercido por cada cual. La coacción exterior sería sustituida por una imposición interior, un deseo de ganar el aprecio de los compañeros y sobre todo de superarse a sí mismo.

Esto, ya decimos, lo propone como ideal de sociedad libre, pero considera necesario estudiar profundamente todos los aspectos de nuestra civilización para encontrar la manera de crear comunidades a escala humana, donde la colectividad esté subordinada al individuo, no en el sentido individualista y egoísta, sino en el sentido que acabamos de explicar, aquel donde las cosas sean comprensibles al pensamiento individual.

Por nuestra parte tenemos que mostrar nuestro total acuerdo con la autora. Su visión del futuro es que el sistema intentará subsistir hasta el límite de sus posibilidades, lo que podemos ver en la situación presente, situación en la que el sueño del progreso infinito está desapareciendo, incluso en muchos de los llamados países emergentes, lo que implica una amenaza a corto plazo de nueva crisis económica mundial.


En nuestras manos está retomar el pensamiento de Simone Weil y atreverse a pensar y estudiar las posibilidades de una vida diferente, antes de que las bombas de una nueva guerra mundial o los cascotes de un derrumbe económico caigan sobre nuestras cabezas.


jueves, 19 de junio de 2014

Hacia una sociedad autónoma



En nuestras sociedades vivimos dentro de lo que se llama democracia representativa, es decir un sistema en el cual el pueblo elige en unas elecciones a una serie de personas, vinculadas a diferentes partidos políticos, como representantes de la ciudadanía durante cuatro o cinco años.

Este es el concepto dominante de democracia, que une la democracia a los partidos políticos y a un gobierno de arriba abajo, pero hay otro, más acorde con el sentido etimológico de la palabra democracia, o sea gobierno del pueblo. Según este concepto la verdadera democracia sería el autogobierno popular, o sea un sistema deliberativo donde se reflexiona y decide colectivamente sobre lo que se va a hacer: las leyes son debatidas y aprobadas por los ciudadanos mismos.Si bien, por supuesto, la sociedad más óptima en su autonomía sería aquella donde las leyes fueran las mínimas imprescindibles, es decir a más moral menos leyes.

Esta forma de democracia directa y deliberativa, supone apostar por una sociedad autónoma, por usar un concepto de Castoriadis, frente a la sociedad dirigida o heterónoma.

En una sociedad democrática o autónoma, los conceptos de gobierno, autoridad y representación difieren del de la democracia representativa. Inspirándonos en el ejemplo de la antigua Atenas y en otros posteriores, como la Revolución Húngara de 1956, último momento en que en Europa se expandió la alternativa a la llamada democracia de partidos, o sea el sistema democrático de Consejos el poder, o la autoridad, está en la Asamblea General, Consejos o Concejos, que son los que toma las decisiones y por tanto son autónomos, no dirigidos por un Partido o Caudillo, lo cual no sería más que un falseamiento. una ficción que encubriría en realidad unos Organismos usados como fuerza de choque de los dirigentes, caso del chavismo o el llamado bolivarianismo o socialismo siglo XXI, por ejemplo, o los Soviets tras su destrucción por los bolcheviques, donde quedaron como elementos decorativos .

Teniendo en cuenta la extensión y complejidad de nuestras comunidades, frente a otras más pequeñas y sencillas, una República Democrática de Consejos tendría que partir del núcleo de convivencia social más pequeño, el vecinal o barrial y a través del principio federativo elegir representantes, temporales, revocables y rotativos a niveles más complejos, distrito, municipio, comunidad hasta llegar a nivel nacional y constituir un Consejo o Asamblea Nacional, y, llegado el caso poder alcanzar una federación internacional.

Allí donde la gente conviva o se encuentre de forma habitual, pueden formarse Consejos-estudiantes y profesores en escuelas, centros de formación profesional y universidades, artistas, funcionarios…- lo que facilitaría la reconstrucción social y alejarse de la atomización dominante hoy por hoy al fomentar el diálogo, el encuentro, la reflexión y la virtud cívica . Así, por ejemplo, si la sociedad considera que se debe ir a la creación de un nuevo sistema educativo, el Consejo Educativo podría proponer un bosquejo, unas ideas, que luego en diálogo con la sociedad ésta podría aprobar, rechazar, o modificar, o ampliar tras un proceso deliberativo y un refrendo.

 Incluso sería necesaria la existencia de unos Consejos u Órganos de Control, como mecanismos de supervisión del resto de Consejos, para que no se desviaran de los acuerdos tomados por las Asambleas  y pudieran convertirse en un poder separado de la sociedad. No olvidemos que todo poder requiere de la existencia de vigilancia, de controles y contrapesos, y por tanto pensar seriamente en este tema sería fundamental para el buen desarrollo de una sociedad autogobernada.

Junto a la democracia política, para poder desarrollarse un sociedad autónoma se requeriría también el autogobierno de los colectivos económicos, es decir la autogestión y/ o formas de economía democrática y solidaria que la comunidad aprobase. Tales colectivos laborales también podrían coordinarse desde el nivel más local al más general. También es fundamental  una paideia o educación que favorezca la creación de individuos autónomos y la existencia de medios de comunicación libres y democráticos, sin monopolios, oligopolios o favoritismos, que favorezcan el debate y la reflexión sin focos de emisión privilegiados. Incluso los conceptos de justicia y seguridad deberían ir cambiando, procurando una solución negociada de los conflictos, y una seguridad autoorganizada por la propia comunidad.

Sería muy importante impulsar una ciencia libre, no servil al poder, que acercara sus conocimientos a la sociedad todo lo posible, que buscara una tecnología favorecedora de la libertad y lo menos contaminante posible, que se esfuerce por encontrar fuentes de energía alternativas al petróleo y otros combustibles fósiles que poco a poco van agotándose ,con el grave problema que eso está trayendo.

La autoridad, en una sociedad autónoma, supone poner en práctica los acuerdos tomados por las Asambleas, llevados a cabo por personas de mérito y valía personal, que destaquen por su honestidad y moralidad, por tanto sin que tal autoridad implique privilegios ni dominación.


El camino hacia un concepto diferente de democracia será largo, probablemente fracase y nunca se ponga en marcha algo similar. No obstante convendría tener en mente un bosquejo de autogobierno democrático. Si vamos a ser derrotados y aplastados, casi con total seguridad, al menos que lo seamos con una ilusión, con otra idea de organización social en mente; lo que cuanto menos daría un sentido a nuestra existencia, diferente al sinsentido, a la muerte en vida que la maquinaria trituradora de mentes e ilusiones contrarias al Progreso infinito y deshumanizador tiene a bien ofrecernos.