lunes, 26 de agosto de 2019

La libertad en coma. Contra la informatización del mundo

Ediciones el Salmón ha publicado recientemente un texto sumamente interesante, La libertad en coma .Contra la informatización del mundo, de un grupo de estudios francés, Marcuse, uno de los colectivos más subversivos de hoy, los cuales centran su atención en aspectos olvidados por la crítica social: de la publicidad a la informática.

La tesis central del libro es que el proceso de informatización del mundo, la digitalización,  ha permitido al sistema capitalista industrial fortalecerse, extender y perfeccionar su dominación mundial. Las nuevas tecnologías han sido indispensables, entre otras cosas, para la globalización financiera y para la reorganización de las empresas y de sus cadenas de producción a escala mundial. 

Es decir, la producción puede desplazarse, gracias a Internet, a diferentes lugares del mundo donde las condiciones laborales sean más beneficiosas para ellos, y por tanto perjudiciales para la clase obrera.

Este es un aspecto que trata el libro, fundamentalmente en su última parte. Lo esencial del texto es la denuncia de la trazabilidad, de cómo pueden saber todo sobre nosotros, dónde estamos, qué pensamos, qué nos gusta, qué consumimos.... La pomposamente llamada sociedad de la información y el conocimiento es, en realidad, una especie de criptototalitarismo, donde se expanden con cada vez menos críticas la biometría, o los chips de identificación electrónica.

Desde la infancia, con la entrega de tablets a los alumnos, las cualidades humanas, las facultades personales, la verdadera comunicación, la de dos o más cuerpos que se encuentran cara a cara, para charlar, debatir o enfrentarse, va desapareciendo.

La dominación y la explotación se hacen totales, si bien de manera subrepticia, brumosa, sin policías que nos encañonen y nos encarcelen en masa. No hablamos, por tanto, de un totalitarismo clásico .Si bien es cierto que, si el Estado quisiera, en un abrir y cerrar de ojos podría usar la tecnología contemporánea, el control sutil actual, parte de él centrado en el márketing, en lo comercial, para desencadenar una oleada represiva.

No lo hace, por supuesto, ni lo hará de momento porque si lo hiciera sacaría a la luz la verdadera naturaleza de la modernidad y, fundamentalmente, porque no existe, hoy, disidencia real, al menos en la zona del mundo que habitamos .En ese aspecto lo inteligente para el aparato de control y seguimiento de la población es continuar como hasta ahora.

El mérito del texto del Grupo Marcuse es sacar a la luz una herramienta fundamental para la explotación y dirección de la sociedad, el mundo informático, de las redes sociales, de los teléfonos móviles. Algo que no se suele tener en cuenta.

El problema es que, si bien podemos abandonar casi todas las redes sociales, de facebook a twitter, no podemos hacerlo con los ordenadores. Casi todos los trabajos requieren de aparatos informáticos; negarse a usarlos, o negarse a aprender a utilizarlos, mientras se esté en edad laboral, salvo  en algunos sectores u oficios , es condenarse a la exclusión total.



Por eso si bien La libertad en coma señala un aspecto del proyecto de dominación a tener en cuenta, el cual pienso, que, por lógica se seguirá desarrollando todo lo posible hasta lograr que incorporemos chips en nuestro organismo, como el ganado y los animales domésticos, pues para las autoridades políticas, económicas y religiosas es lo que somos, y su fin es la domesticación absoluta, el convertirnos en una especie de ganado que no cause ningún problema- no olvidemos lo del pastor y las ovejas del cristianismo antievangélico imperante, por ejemplo-, lleva la crítica a la tecnología a extremos que pueden alejar a gente de sus postulados. Por ejemplo cuando rechaza la electricidad.

Los mundos prístinos, puros, sin manchas ni cicatrices, son incompatibles con la civilización humana. De momento, no hay tecnologías puras, salvo que imaginemos Arcadias felices y ultraecológicas. De hecho el propio libro denuncia en sus últimas páginas el uso del ecologismo como engaño por parte de los poderes nacionales y mundiales: todo se centra en denunciar la emisión de gases de efecto invernadero, pero nunca se denuncia la contaminación ejercida por las nuevas tecnologías, y la feroz explotación de la "mano de obra" de los países del tercer mundo, o de otros como China.

No deberíamos obviar, como se está haciendo, el incipiente desarrollo en nuestras sociedades,  las antaño consideradas sociedades de la opulencia, cada vez más empobrecidas por otra parte, de la ciclologística . Una señal clara de la decadencia de nuestros países, pero que se vende como negocio limpio y ecológico, ocultando la feroz explotación que implica. Desde una postura extremadamente tecnófoba como la del grupo Marcuse: ¿podrían criticar la expansión de ese sector laboral, o, en el fondo, sin intención, no podría favorecerse con esos argumentos nuestra conversión en animales de carga, pues no otra cosa supone la ciclologística?.

Para acabar, recordar una noticia que escuché hace poco y que debería hacernos ver que gran parte de la tecnología actual va dirigida al control y represión de nuestras actividades y que el texto, pese a que podamos discrepar en ciertos aspectos, se ajusta a nuestra realidad: los drones de control del tráfico que, a varios kilómetros de distancia, pueden señalar a nuestras bienamadas autoridades las infracciones cometidas. Y todo ello, sin  causar el menor revuelo, la menor indignación, o, al menos, hacernos reflexionar y reconocer que en el fondo carecemos de verdadera libertad, más allá de la libertad entendida como hedonismo, como disfrutar de los momentos de libertad condicional, entre cárcel y cárcel, que es a lo que ha quedado reducida la idea de libertad.

Nada más deprimente que la sociedad actual, la de las marionetas adoctrinadas y vigiladas, la de los seres ya cuasi ganado, que sin embargo, nos consideramos la civilización, los individuos más libres de la historia.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Yesterday

Película amable, sencilla pero con toques de originalidad, que combina romance, ciencia ficción y dilemas morales. Yesterday nos lleva a la vida de un música fracasado que está al borde de abandonar su sueño de vivir de su pasión, cuando un extraño apagón mundial le traslada a una especie de mundo paralelo en el que descubre que nunca existieron Los Beatles.

Aquí comienza su lucha, su dilema: ¿triunfar y hacerse millonarios con las canciones del legendario grupo?. ¿O decir la verdad y retirarse?. ¿Anteponer la mujer que le ama o apostar por la gloria mundial? . ¿Corromperse siendo parte de una industria corrupta que sólo aspira a seguir enriqueciéndose levantando figuras para dejarlas caer cuando ya no interesan?. De eso versa este filme que también nos hacer caer en la cuenta que un mundo sin The Beatles, sería un mundo sin duda peor.



Demasiado rosada, demasiado buenista, pero agradable de ver, así como de animarse con su música. No siempre vamos a acudir a ver tragedias, dramas, películas duras y obscuras; de vez en cuando es conveniente pasar un rato agradable con películas como Yesterday.



domingo, 4 de agosto de 2019

Remember me

Se trata de una atractiva película que nos acerca al tema de la vejez y el alzheimer evitando el manido recurso de lo dramático, de la lágrima fácil. Y por supuesto que lo consigue plenamente, pero cayendo sin querer en el extremo contrario: presentar el drama con un exceso de humor, sin lograr encontrar, en mi opinión, el tan difícil punto medio.

Un anciano se entera que un viejo y perdido amor de juventud, una famosa actriz, convive con la maldita enfermedad que corroe los recuerdos, es decir lo que somos y nos da forma y existencia real. Decide urdir un plan para internarse en la clínica con ayuda de otro anciano gruñón y entrañable, un gran amigo. Una vez allí, se encariñará con los internados, carentes de ego, como menciona a su compinche, e intentará despertar el fogonazo de su recuerdo, de su frustrada historia de amor, a la mujer de la que siempre estuvo interiormente enamorado.

Entre medias se entrecruzan otras historias, la de su yerno, político famoso, ambicioso e infiel, sin escrúpulos, quizás un personaje retratado de forma excesivamente simple y caricaturesca, su hija y su nieta, que sufre las burlas de sus compañeros que conocen la historia por las noticias.



En resumen una buena película sobre un tema delicado, doloroso, con algunos defectos. Pero no existe la película perfecta, como no existe el humano perfecto.

lunes, 29 de julio de 2019

Prometeo

Dure lo que dure mi paso por el purgatorio de la existencia consciente, que espero no sea mucho, pues la cuesta se hace más y más empinada, más y más agobiante, siempre recordaré la maravillosa experiencia de ver , en las magníficamente bien conservadas ruinas del anfiteatro romano de Mérida, en una noche estrellada de julio, un clásico de Esquilo, Prometeo.

Aquel Titán que robó el fuego a Zeus para entregárselo a los humanos, permitiéndoles a éstos desarrollar su civilización. En la revisión y actualización de este texto por parte de Luis García Montero, un joven Prometeo condenado por su acción a permanecer encadenado eternamente a una roca, sufriendo los tormentos de un águila que abría sus carnes para devorar su hígado, que volvía a crecer cada nochese interroga sobre si su acto fue o no acertado, habiendo contemplado los desmanes que cometían sus amigos, los humanos, matándose entre ellos a lo largo de la historia.

Un viejo Prometeo acude en su ayuda insuflándole ánimos, acosejándole mantener la esperanza, sus convicciones, sus ideales de libertad, justicia y compasión, resistiendo a las presiones de los enviados de Zeus, que pretenden que cuente el secreto que conoce sobre el destino del famoso Dios.



Razón, compasión, libertad, esperanza, frente a fuerza, ira, violencia, tiranía. Las grandezas y miserias humanas salen a la luz en este profundo y bello texto, reforzado por un escenario increíble. Y los actores, por cierto, están de diez. Espero que repongan la obra para aquellos que no hayan tenido oportunidad de verla, aunque sea en un teatro convencional, donde no pueden contemplarse las estrellas, viajar al pasado como un habitante  de aquellos tiempos ni observar el vuelo libre de los murciélagos, esos pequeños y para mí fascinantes hermanos de la noche.


domingo, 21 de julio de 2019

El cupón falso

Brillante y casi desconocido relato de Tolstoi en el que el legendario escritor ruso nos lleva a una situación, aparentemente nimia, en el que un pequeño engaño adolescente con un cupón falso, para lograr saldar una deuda, crea una cadena de acontecimientos entre la numerosas personas que se van viendo afectadas por los hechos que origina tal acción.

Impotencia, rabia, odio, y hasta crímenes se desatan en los personajes de distinta condición social que, como siempre, tan magistralmente retrata Lev Tolstoi. Junto a ello también hace aparición la posibilidad de redención, de superación, agarrándose a una lectura real, sin intermediarios que lo falseaban y lo siguen falseando, líderes y religiosos de los distintos cristianismos, del Evangelio, en el que varios de los protagonistas encuentran la fuente en la que calmar su sed y una manera radical de entender la vida, tanto la interior como la social.



También aparecen retratadas las posturas de los jóvenes adscritos al socialismo revolucionario, y hasta la de delincuentes que entregan lo robado a los pobres. Como siempre, nos encontramos una profunda descripción de las debilidades y grandezas del ser humano, y de las diversas posturas y psicologías que podemos encontrar en nuestra especie, tan peculiar y tan capaz de lo peor y lo mejor, pero siempre con la posibilidad de encontrar una luz al final del túnel que nos ayude a guiarnos y a acercarnos a una condición humana más elevada, más consciente de lo que somos o podemos llegar a ser, si favorecemos esa chispa divina-manipulada o incomprendida por la gran mayoría de los  que se dicen sus seguidores y representantes-, que vive agazapada en nuestra conciencia.

domingo, 14 de julio de 2019

Científicos intentarán demostrar la existencia de universos paralelos

Esta noticia, que descubrí de casualidad, me resulta sumamente interesante . Aunque más que un Universo paralelo o espejo se trataría de otra dimensión adicional, nada me gustaría más que el resultado fuera positivo. Se probaría que la realidad supera a la ficción, y que dicha realidad es mucho más rica y compleja de lo que suponemos, de lo que perciben nuestros sentidos. Veremos qué determina el experimento.


sábado, 6 de julio de 2019

La trampa de la diversidad. Cómo el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora

Por fin nos encontramos ante un libro crítico, y muy bien reflexionado, sobre una de las banderas del mundo occidental actual: el culto a la diversidad. Y cómo ésta, que en sí no es negativa, ha sido impulsada por el neoliberalismo para crear múltiples identidades competitivas entre ellas, que favorecen el individualismo, disuelve la separación de clases  y oculta la explotación económica creando una especie de mercado donde las personas pueden agarrarse a algunas de las numerosas identidades que se presentan, intentando remarcar sus diferencias con los demás, cuando, además, pese a este mercado de lo diverso, no dejamos de encontrarnos en sociedades mucho más uniformizadas de lo que pensamos, especialmente en su pensamiento conformista o de falsas rebeldías identitarias.

El autor, Daniel Bernabé, nos lleva al triunfo de Reagan y  Margaret Thatcher, especialmente esta última, como pistoletazo de salida de la trampa identitaria al menejar un discurso que elogiaba la desigualdad frente a la uniformidad del mundo obrero. También, junto a ellos, antiguos exhippies o revolucionarios del 68 que, ante el fracaso de sus sueños subversivos, se refugiaron en un discurso de cambio interior, de repliegue hacia sí mismos, de abandono de la acción colectiva, lo que acabó desembocando en la situación actual: el olvido de lo que nos une como explotados, parados, precarios, empobrecidos, frente a un discurso que ensalza el género, lo sexual, lo ecológico...de tal manera que, desgajado de esa autopercepción como clase obrera o trabajadora, acaba por servir al capitalismo.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es la comparativa que hace de películas y series de los ochenta, marcados todavía por una presencia de conflictos de clases, con protagonistas o temáticas que tocaban lo social, como por ejemplo Anillos de oro o Turno de Oficio, con otras de los noventa, como Médico de Familia, con personajes de clase media o media alta, que habitan grandes chalets, en zonas residenciales lujosas, con trabajadores como una criada andaluza ignorante y chabacana, sin personalidad fuerte o profunda, sin ideas propias.

En las series y películas puede verse el triunfo de la idea aspiracional a ser clase media, o a creerse clase media, aunque no sea el caso. Desaparece, por tanto, la aspiración obrera. Eso sí, empezamos a ver personajes homosexuales, de color, feministas..., pero alejados, en general, de conflictos laborales, de las miserias del trabajo o su ausencia.

Aquí aparece ya el mercado de la diversidad, donde se supone que todo gay, toda mujer, toda minoría racial, debe pensar igual, centrando sus preocupaciones en sus problemáticas de género, como si los gays, los negros o las mujeres no sufrieran la explotación o la exclusión social.

Todo este culto a la identidad se ha convertido en central en las fuerzas de izquierdas. Lo que ha provocado un rechazo en la población, digamos ,"normal", es decir blanca y heterosexual, que no se siente identificada con esas banderas, sintiéndose también olvidada, acercándose, a veces,  a la extrema derecha. Extrema derecha, que, por cierto, también hace bandera de algunas cosas de esa política de la diversidad, siendo algunos de sus líderes mujeres, veganas y ecologistas, por ejemplo.



El autor, y yo coincido plenamente con él, sin menospreciar la defensa de los derechos de sectores de la población antaño sojuzgados, y que lo siguen siendo en parte del mundo, como los homosexuales, considera que su defensa debe englobarse en la defensa de su identidad de clase, de explotados; es decir poniendo en el foco el conflicto capital-trabajo. De lo contrario, como sucede, les hacen el juego al capitalismo, nutriéndose de sus valores, de su competitividad, de su individualismo atomizador.

El activismo vacío actual de la diversidad ,meros fuegos artificiales inofensivos o útiles a los poderosos, debe dar paso al regreso de la acción colectiva, a las ideas fuertes, al rechazo a convertirse en un tenderete mercantilista donde se venden diversidades múltiples y frágiles, que no ayudan a entender dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos si continuamos enganchados en la trampa de la diversidad. Diversidad que, por desgracia, no es de pensamiento, de poner en duda de abajo arriba el sistema imperante. La diversidad que realmente necesitaríamos para afrontar los grandes peligros que nos acechan.