domingo, 3 de noviembre de 2019

Parásitos

Magnífica y despiadada tragicomedia coreana que se acerca sin miramientos, sin veladuras, a la cruda y cruel realidad social en que nadamos, cada vez más con el agua al cuello.

Una familia pobre, que habita un semisótano, rodeada de chinches y cucarachas, pero con talento e ingenio para aprovechar una ocasión de mejora económica hasta estirarla como un chicle;consiguen convivir haciéndose pasar por quienes no son con otro núcleo familiar en sus antípodas: chalé de lujo, asistenta doméstica las veinticuatro horas del día, regalos, comodidades y placeres disponibles cuando se quiera.

Sin embargo, lo bueno de la película es que es no es un retrato maniqueo, sino que muestra la complejidad de los seres humanos, cómo el bien no está en los explotados y el mal en los explotadores. Ambos acumulan luces y sombras, como podemos ver a diario en la vida personal. De hecho, la brutalidad, la guerra de todos contra todos  entre los "iguales", aunque hablar de iguales, hoy, sea por desgracia una quimera, es frecuente en la "masa" asalariada, en los de abajo. ¿Quién no ha sufrido acoso de supuestos iguales?. 

Cediendo a la anécdota personal, quien esto escribe lo padeció de dos compañeras, hermanas, que, por cierto, por el hecho de ser mujeres actuaban con gran  impunidad. Aún recuerdo las palabras claras  de una de las dos psicópatas-otra falleció nada más jubilarse-: "Como me hagas algo, te denuncio", no fuera que se me ocurriera responderla de igual manera. Una triste realidad de la que alguna vez habrá que hablar, la del odio entre las bases asalariadas por sobrevivir. Y que Parásitos se atreve a iniciar.

Frente a la mayoría de críticas que ven en Parásitos una representación de la lucha de clases, yo veo más la realidad antes mencionada: la violencia creciente entre la antaño llamada clase obrera por ascender en la escala social, ganándose el cariño de las familias potentadas, que como también refleja con maestría el film, combinan una mezcla de cariño a sus sirvientes, de tintes paternalistas, con una suerte de desprecio, a veces inconsciente, que queda estupendamente retratado cuando se habla con cierta mezcla de repulsión comprensiva, pero repulsión al fin y al cabo, de los olores corporales que desprenden los que van en metro.



Es la parte final de la película donde el horror y la brutalidad por la supervivencia entre  empobrecidos se dispara, quizás excesivamente- derrapando algo la película-, y donde se expone, de manera desmedida pero no por ello menos sincera, la realidad social cada vez más negra que nos ha tocado vivir. Y sólo hay una escena, que no voy a desvelar, donde aparece algo parecido, pero remotamente, no tanto a la lucha de clases, como lucha colectiva, sino como reacción individual virulenta de defensa de la dignidad.

En resumen una extraordinaria película, que mezcla de manera perfecta humor y tragedia, personajes complejos y contradictorios, realidades sociales opuestas, pero ambas compartiendo el sueño de ser potentados o de mantenerse como tal, sin querer advertir del tsunami que se nos viene encima, y por tanto, de momento, y, ya digo, al revés de lo que opina casi toda la crítica, sin ver la necesidad perentoria de retomar una verdadera lucha de clases, en la cual el objetivo no es ser todos millonarios y vivir rodeados de lujo, mera quimera burguesa y capitalista, aunque se enarbole como meta comunista o anarquista,sino una sociedad frugal pero digna, que apunte al fin del asalariado y la mercantilización, la cosificación y esclavitud del hombre por el hombre.

Mientras tanto, esas clases dirigente y burguesas nos entretienen con falsas disidencias, mezcla de medias verdades y medias mentiras, como el ecologismo y el feminismo, representado para quienes quieran verlo y se nieguen a seguir las modas que nos imponen los poderosos y sus lacayos y paniaguados de los medios de comunicación de masas, por la bienintencionada Greta, a la que los mandamases encumbran en todos sus foros, para evitar que emerja ese fantasma amenazante, el fantasma de la lucha de clases, el que realmente pondría en peligro el orden  inhumano en el que continuamos sumergidos.

Pero esto sería otra película por realizar.






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