domingo, 26 de febrero de 2023

Espectros

 En el Teatro Español se está representando una extraordinaria obra de Ibsen, Espectros. La citada obra ,escrita en las últimas décadas del siglo XIX, nos sitúa ante una familia aparentemente ejemplar. Sin embargo, nada es lo que parece, y ese marido, ya muerto y hacia el que se prepara un homenaje, acaba siendo una persona opuesta de lo que se pretendía en aquella sociedad patriarcal, un mundo que empezaba a resquebrajarse, a ser criticado, pero que aún sostenía vidas falsas, apegadas a la mirada ajena, al qué dirán, a un orden que se pretendía eterno.

Espectros tiene grandes diálogos, agudas reflexiones, especialmente entre la viuda y un sacerdote amigo, ambos secretamente enamorados. Y el hijo, que desconocía la farsa en que vivían sus padres. La obra es una crítica demoledora de la sociedad de su tiempo. No obstante, ¿ya no es de actualidad?. La religión antigua ha perdido mucha fuerza, el amor y la familia son otra cosa, sí. Pero, ¿Cuáles son los verdaderos valores que rigen nuestra vida?. ¿De verdad vivimos de espaldas al qué dirán?. A la desaparición de la religión de nuestro tiempo, ¿no la ha sustituido, o se sigue manteniendo,  un ideal de vida asfixiante y represor, del éxito, el estatus, el prestigio, la competencia, el materialismo vacío, la ciencia y la tecnología como nuevas religiones, sin otorgar sentido trascendente a la existencia, la psicopatía y la maldad extendiéndose como mancha de aceite?.




Necesitaríamos una obra que demoliera las falsedad y el horror de la modernidad llamada progresista, cuyo espanto y desmoronamiento podemos contemplar en diferentes noticas .Pero esto será fruto de una próxima reflexión desde este modesto blog

miércoles, 15 de febrero de 2023

La República filosófica espiritual

 Si queremos  afrontar los tiempos sombríos y decadentes que habitamos, donde la inmoralidad, el mal y la deshumanización avanzan, necesitamos retomar la ya olvidada tradición de la filosofía griega clásica que escribía sobre el tipo de República más apta para la vida individual y societaria. Conocemos La República de Platón, pero sabemos que opuesta a este, también Diógenes y Zenon de Citium escribieron sus Repúblicas ideales, que por desgracia se perdieron, o las hicieron perder.

Pero no solo debemos abrazar la vieja filosofía, sino también buscar en las tradiciones espirituales elementos que nos ayuden a construir un nuevo mundo que nos haga ir abandonando las tinieblas de barbarie en las que vivimos. ¿Y cuáles serían los aspectos a tomar que unen lo mejor de las diferentes escuelas de pensamiento y vida del espíritu?. Pues esencialmente los grandes maestros de la humanidad proponen alejarse de la búsqueda de la riqueza material. Este es un elemento corruptor claro, el materialismo imperante, que nos aleja de la trascendencia, de los valores espirituales e inmateriales que son base de una buena y verdadera civilización. La centralidad debe ser la búsqueda de la riqueza espiritual, desde la búsqueda del sentido de la vida, a la amistad, la hermandad, el compartir...



Otro aspecto a considerar negativo en la República filosófica ideal es el poder. Este es otro mal a combatir dispersándolo y descentralizándolo al máximo. Frente a la Modernidad de Progreso, donde los tentáculos del poder se van desarrollando al máximo, aumentando los reglamentos y las legislaciones, estos últimos deben reducirse al mínimo, expandiéndose la conciencia moral, aquella que permite a los hombres autogobernarse en todo lo posible. Esto se logra buscando la iluminación interior, el encuentro con la divinidad cósmica, pidiéndola que nos guiemos por el bien en todo lo que hagamos en la vida, desde la infancia hasta el límite de nuestra muerte terrenal.

Es indudable que el mundo moderno, al contrario de lo que vende la propaganda institucional y educativa, a izquierda y derecha, no nos ha conducido al bien ni a la verdadera libertad, sino a lo contrario, a la expansión del mal, y a edades cada vez más tempranas. Sin embargo, situando la vida del espíritu en primer lugar, teniendo claro que no podemos servir a Dios y al dinero, al contrario de lo tenido por sentido común, la vida material sería digna. Elevación moral, elevación material. Esto sería así por que una auténtica vida del espíritu implicaría no ver en los demás objetos a utilizar, a putear,  a explotar, a dominar y a manejar. Sino que se vería a iguales, a seres dotados de la misma chispa divina.

En la tradición auténticamente cristiana, sepultada por las Iglesias, hablaríamos del Reino de Dios en la Tierra, no construido en base a ideologías, sino en vivir como Cristos, unidos en un solo corazón, con la ley del amor guiando el actuar humanos.

Indudablemente, una República filosófica espiritual conllevaría una vida política y económica radicalmente diferentes. Anteponiendo el progreso moral y espiritual al económico, se trabajaría y consumiría lo mínimo, lo imprescindible para satisfacer las necesidades materiales  esenciales, estando dedicado la mayor parte del tiempo a la citada vida del espíritu, al crecimiento ético, a la reflexión profunda y a una vida activa de encuentro, o mejor dicho de reencuentro con los otros, que el materialismo pseudorreligioso y el laico o ateo ha convertido en extraños, cuando no en enemigos.

En lo económico la ley del amor implicaría la expansión de los bienes o propiedades comunales, siendo la propiedad privada un espacio de libertad individual, de una extensión del yo en ciertos objetos y terrenos, pero ajena al sentido de opresión, de esclavitud, de explotación.

Los trabajos considerados superiores, si ha de haberlos no serán los que se consideran ahora, sino los que permiten alimentarnos y cobijarnos: labradores, ganaderos, pescadores, obreros, transportistas... El conocimiento no se buscará para ser alguien en la vida, o en expresión familiar ser hombre o mujer de provecho, es decir una pieza, un engranaje del orden del mal, para ser desechado cuando ya no se sirve o porque ya no interesa, sino por puro amor al conocimiento, empezando por conocerse uno mismo, la historia de la que procedemos, nuestra casa, el Universo, y para mejorarnos y avanzar en el progreso del espíritu.

Ese gran desarrollo filosófico y espiritual traerá consigo la aparición de una nueva santidad, ese concepto que en la Modernidad solo provoca risa y escándalo de los nuevos bienpensantes, pero que es clave para hacer del mundo, de la vida, algo vivible. La nueva santidad iría encaminada al olvido de sí, a la disminución del ego y a un vivir volcado en el servicio al prójimo, es decir en acercarse al máximo posible a esos viejos maestros ahora olvidados.

Frente a la infrahumanidad que supone nuestras formas de vida, nuestras metas, nuestros sueños, nuestra sociedad consumista, cuyo fin es evidente: la autodestrucción o la robotización total del ser humano a través de la unión de la tecnociencia y las clases dirigentes, la República del espíritu tendrá como guías morales aquellos que están más cerca de la luz, de la humanidad, los verdaderos seres superiores a los que escuchar: niños, discapacitados y los nuevos santos. Estos serán imprescindible para que se salga de esa infrahumanidad y esa infravida de conciencias muertas y seres zombificados.

Este es mi ideal de República, aquella que sería a la vez descentralizada y universalista, que uniría materia y espíritu, libertad e igualdad y que supondría un verdadero paso en la evolución como especie moral.

domingo, 29 de enero de 2023

El precio del progreso

 Ediciones El salmón ha publicado un interesante libro recopilatorio de artículos y conferencias de Aldous Huxley, escritor inglés autor de la famosa distopía Un mundo feliz. Con el título El precio del progreso los textos son reflexiones críticas sobre el mito de la ciencia y el progreso, que ha sobrevivido a dos guerras mundiales-a las puertas, ahora, de una tercera-, el totalitarismo, los campos de concentración y el exterminio en masa.

El precio del progreso defiende la descentralización o lo que él llama desinstitucionalización del poder, su dispersión, la búsqueda de una finalidad última de la vida, identificada como la luz interior y una ciencia aplicada no al servicio del poder o la  producción en masa , sino una tecnología y ciencia que favorezca la autonomía individual y local fundamentalmente, pero contraria a todo espíritu nacionalista, pues el ideal de Huxley se acerca a una sociedad más agraria sin patronos ni privados ni estatales. Es interesante su llamamiento a una unión internacional de científicos contrarios a la guerra y al desarrollo tecnoindustrial al servicio de los ejércitos con todo el armamento temible que podemos contemplar, que impulsaran una política descentralizadora en cuanto a la energía y la alimentación, por ejemplo.



Su preocupación por el declive de las libertades, declive al que la ciencia estaba contribuyendo, es algo a destacar, así como su interés por el cuidado del medioambiente, observando con preocupación su deterioro, una sensibilidad de plena actualidad.

En resumen estamos ante un libro que nos expone las inquietudes y preocupaciones éticas, espirituales, políticas, económicas y tecnológicas de un autor mundialmente conocido por su mencionada obra, pero del que poco más se conoce y con el que uno se siente muy afín en sus propuestas.

viernes, 13 de enero de 2023

Los estoicos antiguos

 Para acercarnos al maravilloso mundo de la filosofía clásica tenemos diversos textos como Los estoicos antiguos. Supone una recopilación de los fragmentos del pasado que han sobrevivido y que hacen mención a los primeros estoicos, comenzando por su fundador, Zenon de Citio.

Zenon se supone que llegó a Atenas tras un naufragio en el que perdió todas sus riquezas. Fue inicialmente discípulo de Crates, figura legendaria de la corriente cínica del famoso Diógenes, pero al parecer no logró adaptarse a la forma de vida cínica, muy dura y exigente, pues suponía, aparte de vivir en la pobreza, rechazar las convenciones sociales y actuar con desvergüenza para lograr llegar a la meta que propugnaba la citada escuela.



Zenon terminó, por tanto, creando su propia escuela: la escuela estoica. Tal escuela proponía vivir conforme a la Naturaleza, sinónimo de vivir conforme la Razón, reflejo de la Divinidad, del Orden del Cosmos,  siendo su meta la virtud, que es la superación de los vicios y pasiones. Se puede decir que los estoicos originales vivían una vida sencilla en lo material, sin apego a las riquezas ni el poder, considerando el dolor con indiferencia, procurando aceptar lo que trajera la vida.

Es una pena que no queden libros completos de Zenon y sus discípulos, no obstantes gracias a textos como Los estoicos antiguos, podemos entrever la fuerza moral en la que estos hombres procuraban mantenerse en sus vidas, tan ajenas, por desgracia, a nuestro presente de perseguidores de los placeres, apesadumbrados y perdidos cuando los fracasos y el dolor los espantan, haciéndonos despeñar en el pozo de la desesperación.

sábado, 7 de enero de 2023

Señora de rojo sobre fondo gris

Adaptación teatral de una obra de Miguel Delibes, Señora de rojo sobre fondo gris nos presenta a un pintor que rememora los duros momentos que precedieron a la repentina  enfermedad y fallecimiento de su mujer. Todo aconteció poco antes de la muerte de Franco, cuyo régimen, en sus últimos estertores, encerró a la hija del protagonista, interpretado magníficamente por José Sacristán.



Señora de rojo sobre fondo gris se sumerge en el profundo dolor, en el vacío, en el tener que enfrentarse a solas al miedo, a los peligros que envuelven a una vida que pierde a su mitad, a esa mano amorosa, a ese rostro, esa voz que durante décadas meció el transcurrir de la existencia de un pintor cuyas musas se evaporan por semejante pérdida.

Estamos ante una obra que rezuma melancolía, nostalgia y una profunda humanidad, esa humanidad que brota, especialmente, cuando los pinchos hirientes del existir desgarran las carnes de los seres humanos, dejando marcas persistentes y sangrantes, que solo el paso del tiempo logran cicatrizar parcialmente, pues basta un rayo de recuerdo, una mirada de una vieja foto para que la herida vuelva a abrirse, encogiendo el alma en un dolor sin centro, donde todo resulta ser emanaciones del ser añorado, ya silencioso para toda la eternidad.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Reflexiones sobre el mal radical del Orden capitalista, partitocrático y digital

 Para poder vislumbrar otro tipo de orden más cercano a valores humanos, fundamentalmente el desarrollo de la conciencia moral, el bien común y la libertad, tenemos que ser capaces de ver por qué el orden que habitamos se aleja de ellos, y es muy cercano a un estado de mal radical, que tiene dos caras, la opresión por el hedonismo, y la opresión por la fuerza bruta, como dos extremos ideales que en la realidad se suelen entremezclar.

Podemos definir como ideal de sistema más evolucionado aquel que combina el bien común con la libertad, libertad entendida como fomento del autogobierno primero individual y luego colectivo, lo que va unido a la expansión de la conciencia moral. Cuanto más lejos de este ideal, más dominará el mal en la vida privada y pública. Pues bien, podemos coger, simplificando tres patas en el Orden que habitamos: el reino del Capital, el de los partidos políticos, y, desde hace unos años el digital. 

Por supuesto las tres patas están relacionadas: económica, política y tecnológica o tecnocrática. No olvidamos al Estado, que está por encima de todas y a todas nutre y dependen de él, pero vamos a darlo por supuesto o a obviarlo. Pues bien, ¿en qué medida estos elementos son afines a los valores humanos superiores mencionados más arriba?. El régimen capitalista se basa, como su nombre indica en la acumulación de capital, en ciclos continuos y "eternos" para alimentar la caldera constantemente. Lo que este sistema conlleva en la práctica es una conquista de nuevos mercados, en una mercantilización de más y más actividades, en una competencia donde el que gana se lleva todo. Esto hace que frente al mito de la libre competencia el capitalismo tienda al monopolio. Pero lo esencial son dos cosas: la Tierra es un planeta finito, que choca contra el apetito sin fin del Capital, y por otra el ser humano se mercantiliza, tiene que venderse como fuerza de trabajo.

Se habla, habitualmente, de la esclavitud como pasado. Pero tenerse que vender en el mercado como fuerza de trabajo es una forma de esclavitud, aunque esté atemperada por derechos conseguidos tras luchas varias .Vemos que, por tanto, el Reinado del Capital es ajeno a la libertad, al bien común, a la conciencia moral.

Pasemos al sistema de partidos, considerado esencial para la democracia y ejemplo de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Pues bien todo partido, por naturaleza, aspira a la conquista del poder. Es, por tanto, una estructura que tiende al totalitarismo, pues su fin es conquistar cuantas más parcelas de poder, mejor. Como efecto trae consigo la división en la sociedad entre amigos y enemigos. Tiene, por tanto, un efecto corrosivo sobre ésta .Internamente son maquinarias que liquidan la libertad. El librepensamiento es contrario a su funcionamiento, pues quien dentro de ellos quisiera reflexionar con plena libertad de criterio, sería considerado un elemento extraño, un traidor .Fuera de sus puertas, en una sociedad por ellos dominada, los efectos son los mismos: anular el pensamiento individual. Por tanto basta señalar estos pocos aspectos para ver que  el bien común para los partidos es aquello que les da más fuerza o les permite llegar al poder. Nada que ver por tanto con el bien común, ni con una libertad profunda. Tampoco con la justicia ni la búsqueda de la verdad.

Y para terminar analicemos el sistema digital, el último desarrollo de la tecnociencia, el mundo de internet y las redes sociales, terminando por la Inteligencia Artificial en desarrollo. Lo que llamaremos Complejo de Internet está trayendo consigo muchos problemas: desde adicciones a la destrucción de las relaciones humanas, las que requieren del cara a cara, del encuentro con los otros, sustituyéndolas por conexiones donde el otro se convierte también en objeto de usar y tirar. Imposibilitando y dificultando la acción común, el luchar por causas justas más allá de las quejas al éter de internet o la recogida de firmas inofensivas e inútiles. El triunfo del mundo digital supone la conversión de los individuos, de la humanidad, en piezas de una megamáquina, con un futuro claro, por lógica: la servidumbre voluntaria de las gentes a la Inteligencia Artificial y a la pequeña élite que la desarrollará y perfeccionará.



Analizando superficialmente las estructuras esenciales de nuestro mundo vemos como habitamos el mal. Un mal que se perfecciona día a día, especialmente por la fusión de economía, política y tecnociencia junto al Estado, generando una clase dominadora y alienante muy potente, con capacidad de ir penetrando hasta conquistar el alma humana y construir una horrenda poshumanidad, un ser artificial y mecánico, por debajo de las máquinas, con un espíritu transformado en plastilina para construir y deconstruir al antojo de las élites.

Ese es el futuro que nos espera si no somos capaces de ver claro, alejarnos de los conformistas de todo color, condición, religión o irreligión y hacer oídos sordos al discurso de los etiquetados realistas o pragmáticos, que se empeñan en que nos arrodillemos ante lo que existe, sin ver que, hoy, no hay más utópicos que ellos y ellas.

sábado, 24 de diciembre de 2022

As Bestas

Película brillante, angustiosa, profunda, que nos sumerge en una aldea de la España rural y vaciada. Una pareja francesa de ideas ecologistas decide desarrollar su vida, sus proyectos, en la mencionada aldea. Lo que parece idílico, en medio de bellos paisajes, de naturaleza salvaje, empieza a quebrarse, a obscurecerse.

Partidarios y detractores de vender las tierras para establecer un negocio eólico chocan, envenenando la convivencia, estableciendo un clima de odio, de rencor, de anhelos de venganza por sueños frustrados. As Bestas tiene el mérito de dejar hablar a todos, de poner sobre el tapete las distintas visiones de la vida rural, incluyendo las de su dureza, las del esfuerzo sin apenas recompensa, la de una vida de madrugones perpetuos, de doblar la espalda, de oler a estiércol vayas donde vayas, de soledad sexual.




Thriller social, As Bestas es una de las películas del año, sin duda alguna.